Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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Un nuevo sistema crediticio mundial:

LA INTERROGANTE ANTE NOSOTROS

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

Sábado 9 de enero de 2010

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La cuestión que aborda la presentación siguiente, es:

Lo que se ha de recomendar para la consideración como perspectivas para (a) una verdadera iniciativa de las cuatro potencias, necesaria urgentemente, a favor de un proceso orientado hacia una misión de transformación de los sistemas económicos del mundo, (b) alejados de los efectos ya destructivos de la sumisión a un sistema monetarista global, implícitamente imperialista en lo financiero, una virtual "nueva Torre de Babel", y (c) hacia un sistema crediticio de tipo de cambio fijo, urgentemente necesario, de (d) cooperación global mutuamente provechosa entre los pueblos organizados como una comunidad de Estados nacionales respectivamente soberanos.

Esto supone la medida práctica indispensable incluida, de la (e) aplicación inmediata del precedente aportado en el principio de la reforma Glass-Steagall que se introdujo en Estados Unidos bajo el Presidente Franklin Roosevelt.

Lo cual significa también, una vez más, (f) la erradicación de los sistemas monetarios intrínsecamente pro imperialistas, mediante su sustitución por (g) un sistema de sistemas crediticios nacionales soberanos configurados en la formación de un arreglo de sistemas crediticios nacionales de tipos de cambio fijo a largo plazo.

Dado que la mayor parte de los activos monetario-financieros nominales, están cargados actualmente de una acumulación de "papel" sin valor cada vez más, implícitamente hiperinflacionario, la única esperanza disponible al presente para evitar la precipitación del planeta en su conjunto en una nueva era de tinieblas prolongada, es el cambio inmediato del sistema monetario por un sistema crediticio de tipos de cambios fijos.

Lo que se ha escrito sobre el estado actual del imperio británico, es ciertamente escabroso, pero se debe hacer constar en tanto representación veraz, sin miedo a ninguna exageración real con respecto a las actuales políticas de la práctica de la casa real británica presente. He tenido cuidado de no pasar por alto los derechos nacionales, naturales del pueblo del Reino Unido, con el cual, después de todo, comparto cierta ascendencia antigua.

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Prefacio: SOBRE EL TEMA DE UNA INICIATIVA DE LAS CUATRO GRANDES POTENCIAS

El planeta considerado en su conjunto, se halla ahora prácticamente ante el umbral de una nueva era de tinieblas mundial, la cual, si se permite que continúen las tendencias actuales en la política, llegará a ser una situación comparable, aunque mucho peor, a la que experimentó Europa durante lo que se llama "Nueva Era de Tinieblas" del siglo 14.

El origen de esa amenaza ha sido el mismo imperio británico que ha organizado toda catástrofe general en este planeta desde el inicio de la llamada "Guerra de los Siete Años" de 1756-1763, un imperio británico que, por ejemplo, había llevado al poder a Adolfo Hitler en Alemania en 1933, pero que, en desesperación, se volvió hacia Estados Unidos por auxilio contra su otrora monigote alemán, Hitler, pero solo después de los ataques que condujeron a la Caída de Francia y la consecuente amenaza al propio imperio británico de ultramar. La Gran Bretaña de Churchill imploró el auxilio de Estados Unidos entonces.

Luego, en cuanto murió el Presidente Franklin Roosevelt, Gran Bretaña se volteó de nuevo, para reemprender lo que había sido su intención de largo plazo, abatir a Estados Unidos y proceder hacia el objetivo británico de establecer una forma neo maltusiana de un solo imperio mundial, una virtual "Nueva Torre de Babel", lo cual constituye el meollo de la perversa perspectiva inmediata actual de esa monarquía.

El gobierno estadounidense del Presidente Barack Obama, un personaje cuyos programas están moldeadas a semejanza de una caricatura de las del ex primer ministro de Gran Bretaña Tony Blair, está sirviendo, hasta ahora, como el títere británico empleado en el esfuerzo de destruir a Estados Unidos mediante la virtual traición al estilo del propio Diablo desatada desde el interior del actual gobierno, un esfuerzo, nominalmente encabezado por el Presidente Barack Obama, que, si tiene éxito, le despejará el camino a Gran Bretaña para barrer a sus otros obstáculos principales en este planeta, tales como Rusia, China e India, uno por uno.

Así, las circunstancias actuales de crisis en el mundo, nos exigen que atendamos rápidamente el tema de ciertos males específicos que pesan sobre Europa debido a una reorganización de los asuntos planetarios ocurridos hace dos décadas, una reorganización que se buscó con la pequeña acción común de gran alcance que se tomó en relación a las condicionalidades prescritas por Londres para la reunificación entonces, de lo que ya era el enemigo tradicional de Londres, Alemania, desde las reformas económicas del canciller Bismarck modeladas en los EU.

Estas fueron las condiciones que pusieron el trío de la primer ministro británica Margaret Thatcher, el presidente francés Mitterrand y con el consentimiento por parte del presidente estadounidense George H. W. Bush a sus acciones. Desde ese momento, aquella acción que pusieron en marcha esos tres, en ese momento en la historia, ha tenido implicaciones cada vez más desastrosas tanto para el presente como el futuro de no sólo Europa, sino que ahora, para los pueblos del planeta en su conjunto.

Esa malvada política que se inició con la primer ministra británica Margaret Thatcher, y que se llevo a cabo en concierto con el presidente pro británico francés de aquel momento, Francois Mitterrand, junto con la complicidad del presidente estadounidense George H.W. Bush, le abrió paso a la destrucción deliberada, aplicada con amplitud, no solo de la economía del que se había convertido en el blanco tradicional británico en Europa, Alemania, desde la gran reforma económica del amigo de EU, el canciller Bismarck. Se trataba de causar la ruina para la "pacificación con brutalidad" sistemáticamente salvaje "de la víctima debilitada"; encarnaba un programa de destrucción económica que incluía prácticamente, toda el área de la antigua Unión Soviética y el CAME, con la ruina deseada de Alemania, y de las naciones del antiguo CAME y de Rusia. Esos son los métodos de los depredadores victoriosos, como los de la monarquía británica, depredadores que siembran así las semillas de las guerras prolongadas y tipos parecidos de convulsiones horribles.

La creación del llamado "euro", un sistema que se puso en marcha mediante la iniciativa de esas tres potencias con los acontecimientos de 1989-1990, Gran Bretaña, Francia y los E.U. de 1989-1993 con el presidente H.W. Bush, ha resonado en sus efectos desde entonces, hasta el punto en el que, desde finales de julio del 2007, el grupo de naciones que ahora se incluyen en el Tratado de Lisboa pertinente a la destrucción de las soberanías nacionales de las naciones víctimas de Europa continental, ha eliminado temporalmente los elementos esenciales de soberanías nacionales de lo que habían sido, hasta entonces, los estados soberanos, respectivamente, de Europa continental occidental y central.

Lo que se le ha hecho a Europa occidental y central, bajo el dictado de la oligarquía monetarista de Londres, es lo que Londres quiere se haga a los EU y a toda otra nación de Europa y de Asia, las regiones extendidas de los océanos Pacífico e Indico, África, en todo el continente americano también. "Divide y vencerás", éste es el método de la Oficina de Asuntos Exteriores británica, que opera ahora, con la reina Isabel II, a través de lo que se conoce como "la mancomunidad británica". Ella ha intentado usar esa mancomunidad como la primera línea de poder imperial monetarista, en la forma que lo atestiguamos con los males que se expresaron en el papel de la reina con respecto a los esfuerzos pertinentes en la "cumbre de Copenhague".

El ataque a la soberanía de EU ahora, a través del papel actual de ese virtual títere británico, el presidente de E.U. Obama, es típico del esfuerzo, como con el mal que el confederado de Obama y ex primer ministro británico Tony Blair hizo, para reducir la población del planeta entero a una ruina parecida a la forma imperial de una nueva Torre de Babel.

Se debe reconocer ya como el tema principal del curso más reciente de la historia, que el consentimiento, de algunas naciones, al malicioso empobrecimiento de otras naciones, desata la amenaza del empobrecimiento y ruina final de todas las naciones. Tenemos la obligación moral de actuar para deshacernos de la presente amenaza relevante al planeta.

Así, la asociación genocida entre la monarquía británica y el presidente Obama, cuya intención es reducir la población mundial, de forma rápida, de cerca de 7 mil millones de personas a menos de 2 mil millones, es un plan malvado, que desde hace mucho se relaciona con el consorte real británico, el príncipe Felipe, quien se encuentra aliado con el presidente Obama, que opera ahora de forma que sugiere traición, a espaldas del pueblo estadounidense, una política del príncipe Felipe que representa el mayor mal suelto en el planeta hoy día.

Mientras tanto, desde el momento en que se hundió a la economía estadounidense en la crisis de desintegración global, que al presente acelera, desde finales del 2007, la mayor tasa de aumento de una masa ya sofocante de capital financiero en lo esencial ficticio, se ha apoderado de Estados Unidos, mientras que con la llegada del año en curso de 2010, el gobierno de Obama ha tomado nuevas medidas que, si se toleran, tenderán a lanzar a los EU mismos a una crisis de desintegración de cualidades cuyas consecuencias serían la ya amenazante precipitación de la economía mundial en su totalidad, en la forma de una reacción en cadena planetaria, a una condición parecida a la que Europa experimentó en su "Nueva Era de Tinieblas" del siglo 14.

Debo aseverar de nuevo, en este momento, que, aunque a algunas naciones despistadas les pudiera parecer que se han beneficiado de un grado excepcional en lo relativo de crecimiento económico útil durante parte de este período reciente, en tanto que todas las naciones y pueblos habitan el mismo planeta, al grado en el que toda nación, en diverso grado, ya sea directa o indirectamente, se han convertido al final de cuentas, en víctimas comunes de la amenaza mundial de una nueva forma, posterior a 1989, de lo que es prácticamente una tiranía imperial británica, llamada globalización, sobre el planeta y sus pueblos considerados en conjunto.

Así que debo aseverar el punto de que los efectos del proceso de globalización, efectos con características de un arraigado "nuevo maltusianismo" mundial, que se pusieron en marcha en los términos que se le dictaron a Alemania hace dos décadas con la acción conjunta de Thatcher, Mitterrand y Bush, son en la actualidad, la fuente de la amenaza de que llegue prontamente el inicio de una nueva era de tinieblas prolongada en todo el planeta, para toda la humanidad. Este es un efecto que, de permitir su continuación, incluso en los próximos meses, pronto desataría lo que la monarquía británica actual y su cómplice, el presidente Barack Obama, tienen la intención de crear explícitamente el peor holocausto que haya sufrido la humanidad en la historia política económica conocida a detalle de la humanidad.

En un proceso tal, a las naciones más pequeñas y débiles, fuera de la categoría de las grandes potencias actuales, simplemente se les destrozaría mediante los efectos de la globalización en vulnerabilidades como su creciente falta de soberanía sobre parte esencial del suministro de alimentos a sus poblaciones. Por tanto, esas naciones dispuestas que representan una combinación con gran poder, se deben unir para actuar en defensa de las naciones más pequeñas y desvalidas, en defensa y fomento del bien común.

El efecto de mayor amplitud de este conjunto de sucesos que se intenta, destaca la pestilencia conocida como "globalización" y un "ejecutivo unitario", como parte de la destrucción de la propia economía estadounidense, en especial durante las presidencias de George W. Bush, hijo, y ahora, la de un Barack Obama, al que ya se ve, con razón, disfrutando de una bien merecida tasa de ganancia exitosa de la más pronta impopularidad en aumento, más que cualquier presidente estadounidense de la historia reciente.

A este efecto, el correlativo principal de la política e influencia imperial británica, ha sido la intención permanente, como ya lo señalé, como lo expresa el odioso papel del príncipe consorte británico Felipe de reducir la población mundial de una escala estimable de cerca de 6,700 millones, a menos de 2 mil millones. La reciente "cumbre" fallida de Copenhague, que irónicamente, inauguró lo que se ha llegado a describir como la "peor ola fría invernal en un período estimado de cien años", puso de relieve compromisos en esa dirección. Ahora, a pesar de la derrota del malintencionado intento en esa ocasión de la monarquía británica, los que algunos han de ver como los hijos de Satanás, permanecen dispuestos a "intentarlo de nuevo", tan pronto, tanto, y en donde sea posible.

Esos hechos cruciales seleccionados anteriores, que tratan de los acontecimientos acaecidos en las dos décadas recientes de la historia de este planeta tienen también un período decisivamente pertinente que le precede en el intervalo histórico de 1945 a 1989. Hablamos entonces del viraje erróneo que dio, la que entonces era la mayor potencia sobre este planeta en aquel tiempo, Estados Unidos, con el presidente Harry S Truman.

Este no sólo fue un mal viraje en las políticas estadounidenses; resultó ser un viraje erróneo en la historia mundial, que se hizo con la influencia, sobre Truman, del primer ministro Winston Churchill y del economista John Maynard Keynes. Fue una embestida de corrupción moral lanzada el 13 de abril de 1945, el día después de la muerte del presidente Franklin D. Roosevelt, cuya causa traicionó el presidente Harry S Truman rápidamente.

Las Consecuencias Hasta Ahora

En efecto, EU bajo el presidente Truman, actuó en concierto con los intereses imperiales británicos que ejemplifica el papel del primer ministro británico Winston Churchill, una acción conjunta que restauró el dominio británico de inmediato en muchas partes del mundo en esa época, desatando así un proceso de corrosión, o de abierto retroceso en los compromisos y políticas estadounidenses que se adoptaron con el presidente Franklin D. Roosevelt.

Esta fue una corrosión, que lanzó la Gran Bretaña a través de poner a las potencias nucleares de aquel momento unas contra otras, una corrosión que nos ha llevado, por más de medio siglo, con algunas desviaciones aquí y allá, a la amenaza presente de una precipitación del planeta entero en un derrumbe de reacción en cadena, un hundimiento al borde actual de una nueva edad oscura en marcha actualmente, comparable, pero peor que la de fines del siglo 14 en Europa.

No hay ningún misterio como tal en cuanto a la identidad de los intereses pertinentes que lanzaron lo que se convirtió en ese retroceso de la política estadounidense posterior al 12 de abril de 1945 con el presidente Harry S Truman.

En un mayor plazo, desde el comienzo de la llamada "Guerra de los Siete Años", el poder de esos intereses imperialistas británicos, ha tenido la tendencia de aumentar, a pesar de algunos más notables períodos intermedios de derrotas. Así han quedado las cosas desde las postrimerías inmediatas al Tratado de París de febrero de 1763, un momento en el que la Compañía de Indias Orientales, dirigida por personajes como Lord Shelburne, estableció a la Compañía misma como, en lo esencial, un imperio de propiedad privada, y, en 1782, lanzó la Oficina de Relaciones Exteriores británica como su instrumento para el intentado desgobierno imperialista de todo el planeta, como ha sucedido de ese tiempo a la fecha.

Se necesita en este punto de un resumen general de la historia pertinente desde aquellos tiempos, de manera que la discusión atinente trate el arco de estos acontecimientos desde que los británicos aplastaron los derechos del Massachusetts de los Winthrops y los Mathers, y desde la posterior muerte de la reina Ana de Inglaterra, como un proceso histórico coherente, un proceso, en lugar de una simple crónica de varias opciones seleccionadas de entre acontecimientos históricos recientes.

Fue alrededor de la fecha exacta del Tratado de París de febrero de 1763 y el fin anexo de las llamadas "Guerras contra Francia y los Indios", cuando las fuerzas sociales de la población angloparlante norteamericana de los Estados Unidos de América se dividieron, y permanecen divididas hasta el día de hoy, en, por un lado, los seguidores de la tradición de los predecesores que rechazaron las medidas tiránicas y depredadoras de la Compañía de Indias Orientales británica, y la parte opositora de la población que identificamos de costumbre con "Wall Street" como con los traidores americanos de Wall Street y de pedigríes parecidos, traidores como la pieza de la Oficina del Exterior británica y pieza personal de Jeremy Bentham, Aarón Burr, el que fundó el Banco de Manhattan.

Desde esa época, el ingenio del angloparlante americano y británico se han referido a los conflictos entre los Estados Unidos y el imperio Británico, hasta el día de hoy, como un pueblo dividido por la habilidad de discutir a través de la mayor eficacia que da el uso de una lengua común. Así, en el paso del tiempo pertinente, desde febrero de 1763, tanto en el Reino Unido como en la república estadounidense, han habido corrientes imperialistas y antiimperialistas en lucha. Para nuestros propósitos aquí, son importantes las siguientes consideraciones.

Se debe destacar principalmente que el imperio británico no es en esencia el gobierno de lo que el uso británico identifica como los "súbditos" del Reino Unido, sino que, como todos los imperios europeos que han existido desde que terminaran las guerras del Peloponeso, el imperio británico ha sido, hasta el día de hoy, una tiranía imperial mundial organizada como un sistema de dinero, un sistema monetario, una forma de tiranía imperial a la que se le reconoce mejor cuando se le ve expresada en su forma más manifiesta como doctrina del "libre mercado" que se les impone a las naciones que no sean Gran Bretaña, ó como la castración de las paternidades de Europa continental, mediante la subyugación de algunas soberanías otrora orgullosas de Europa continental como víctimas de lo que se denomina "el euro" y el mentado "Tratado de Lisboa".

La piedra angular del gran proyecto británico para desatar pronto un dominio imperial británico prácticamente unimundista en todo el planeta, ya, la constituyen traidores o tontos favorables al imperio británico, como los que podemos encontrar entre los que se oponen al sistema constitucional de los Estados Unidos.

La historia como proceso:

Viendo en retrospectiva, la forma distintiva de imperialismo europeo en contra de la que debemos accionar ahora, surgió en el transcurso de las guerras del Peloponeso como una forma de control basado en la cualidad especial de un imperio marítimo basado en el principio común del monetarismo, que ha sido la característica real del imperialismo europeo, desde la Guerra del Peloponeso hasta el día de hoy. Después de apuntar debidamente excepciones como el reinado de Carlomagno y, posteriormente, el papel temporal, durante la época del reinado de Luis XI de Francia, del gran principio del Concilio de Florencia del siglo 15 que presentó Nicolás de Cusa.

La esencia destilada del imperialismo europeo, el imperialismo británico de forma más notable, ha sido la intención de establecer y mantener a fuerzas una doctrina depredadora de "libre mercado", en especial en las naciones de pueblos ajenos, con una fuerte oposición por parte de los imperialistas, la mayoría de las veces, a que se practique cualquier forma de lo que se da en llamar "proteccionismo", como se ha de reconocer esa tiranía "librecambista" en los ataques encabezados por los británicos a la estabilidad de la economía China, desde Londres y los compañeros de viaje de Londres en Washington.

La expresión típica del imperialismo británico hoy, se ve en la transferencia de la producción de bienes desde las naciones con las principales ventajas tecnológicas a nivel mundial, a la producción con trabajo intensivo, transferida a los mercados de mano de obra barata, como lo hicieron con las operaciones británicas imperialistas en contra de la India ocupada en la época de Shelburne, Bentham y Palmerston, entonces, y en contra de China hoy.

El método típico del imperialismo británico es una práctica que se asemeja al Imperio Romano, la práctica de organizar guerras y revoluciones en las naciones que son el blanco, como ha de reconocerse en la forma en que la entonces novel Oficina de Asuntos Exteriores del imperio británico orquestó la revolución francesa y las guerras napoleónicas. Estos acontecimientos se han de reconocer, como repeticiones del método utilizado para establecer el imperio británico, en la forma, al inicio, de un imperio de la Compañía de las Indias Orientales británica, con la Paz de París de 1763. Debemos ver esto también con el lanzamiento de la llamada "Primera Guerra Mundial" y cuando Londres orquestó el ascenso del régimen de Adolfo Hitler a través de canales tales como los oficios del Banco de Inglaterra y, también, con la formación del Banco de Pagos Internacionales en Basilea, Suiza.

Se ha de ver de nuevo, en la manera en que Gran Bretaña cambió su curso, cuando se vio confrontada con las consecuencias de lo que habían acordado cuidadosamente con anterioridad las fuerzas alemanas y el gobierno pro fascista francés de aquel tiempo, como la victoria de la Wehrmacht sobre unas fuerzas militares francesas físicamente superiores, en 1940, lo cual tomó por sorpresa a una muy consternada Gran Bretaña, anteriormente orientada hacia Hitler. (1) La Gran Bretaña se volvió entonces hacia Estados Unidos, a los antes esperaba arruinar.

Lo que acabo de escribir aquí son, lo reconozco, verdades fuertes para muchos en el mundo hoy, pero son las verdades que, a menos que se acepten, detallan la amenaza de desastre que se prevé con claridad ahora, si se ha de evitar una era de tinieblas mundial para toda la humanidad durante los meses que vienen.

I. LOS PODERES PRODUCTIVOS DEL TRABAJO

La fuente principal de la debilidad que las naciones de Europa, Asia y las Américas han mostrado en tiempos modernos, a la fecha, ha sido su susceptibilidad a la noción popularizada, aunque errónea, de que los valores monetarios son la medida de la riqueza relativa de las naciones presente y futura. Precisamente por ese motivo, casi todos los supuestos pronosticadores renombrados en el mundo han fracasado, de manera repetida, durante las últimas décadas. Por esa razón, mis éxitos repetidos como pronosticador son únicos relativamente.

Para entender como funcionan los procesos económicos en realidad, debemos bajar de categoría el valor que se le da a la práctica del pronóstico financiero, para que adoptemos la ventajas del curso preferible que nos da el entendimiento de la economía real, es decir, de la economía física, en la forma en que se nos hace más accesible esta preferencia, fiándonos en la subdivisión que hace el académico V.I. Vernadsky de la creación conocida, entre las categorías de principios científicos de la litosfera, biosfera y noosfera.

Este es el punto de vista de lo que he definido como ciencia de la economía física, opuesto a la noción intrínsecamente incompetente de una economía monetarista.

Como lo he hecho en este respecto, debemos proceder juntos a partir del punto de vista del gran descubrimiento de principio de Bernhard Riemann, en tanto que ese descubrimiento, que presentó en su tesis de habilitación de 1854, aportó los fundamentos esenciales revolucionarios, siguiendo los pasos de Godofredo Leibniz, para el conjunto principal de logros del académico V.I Vernadsky y Albert Einstein.

Al ver las cosas en ese contexto, todas las formas de existencia que conocemos a partir de la consideración del universo conocido, a la fecha, expresan la noción de una creatividad universal específicamente antientrópica, la que el finado Albert Einstein identificó en su evaluación del gran descubrimiento singularmente original de la gravitación de Johannes Kepler, como que expresaba un universo que en principio es "finito, más ilimitado".

Esta noción es de crucial importancia para establecer el reconocimiento compartido del principio de progreso, mediante el cual se puede lograr el rescate de nuestro planeta en peligro en la actualidad.

Por tanto, en seguimiento del gran principio que presentó Bernhard Riemann, la litosfera y la biosfera se caracterizan por una creatividad antientrópica inherente, pero sólo la humanidad, en el carácter de nuestra especie como expresión de la noosfera, expresa la creatividad de forma consciente voluntaria.

Así, mientras que los procesos inanimados y los procesos vivos de la vida vegetal y animal se distinguen por el principio de Einstein de una creatividad finita pero ilimitada, sólo el individuo humano expresa la creatividad y sus efectos como cualidad voluntaria de proceso consciente, como está implícito de manera emblemática en el primer capítulo del Génesis cristiano. Esta diferencia se expresa en el crecimiento de la población humana debido a los beneficios conjuntos del progreso científico y cultural relacionado, una característica volitiva de la humanidad que no expresa ninguna otra forma de especie viva existente.

Las naciones deben dejar su tendencia a mantener el hábito de sólo vivir en el pasado. A diferencia de las bestias, los hombres y mujeres son seres creativos de ese futuro que deben engendrar, como lo sugiere hoy la colonización de nuestra Luna y del planeta Marte.

El aumento de la especie humana, de este modo, esta limitado por la habilidad y disposición voluntaria de la humanidad para crear las mejoras en el medio ambiente del cual depende el mantenimiento y mejora de la condición de la población humana. La urgencia actual de una dependencia acelerada en el desarrollo y proliferación de fuentes de energía de fisión nuclear y fusión termonuclear, junto con el deber de explorar nuestro sistema solar, y el universo más allá, ejemplifican el requerimiento actual para satisfacer lo previsible al presente de las necesidades existenciales esenciales y las metas apropiadas de toda la humanidad.

Entre tales como los imperios del pasado, se ha tratado a la gente común en gran medida como se le trataría al ganado, limitados a un orden fijo de lo que a veces se describe como un "crecimiento tecnológico cero". La especie humana, que el gran académico Vernadsky demostró es en lo esencial una criatura de la noosfera, no de la biosfera, expresa su humanidad en el servicio de realizar la existencia del futuro, dejando cada vez más atrás la tonta noción del hombre y la mujer como símiles de simios.

Esa diferencia entre la humanidad y otras formas de vida, nos obliga a tomar en cuenta el hecho de que, mientras que la humanidad, hasta el momento, ha dependido de las concentraciones favorables que van quedando de las reservas de los elementos preferidos de la Tabla Periódica, como en el uso de los restos de plantas y animales muertos del contenido pasado de la litosfera y biosfera: El agotamiento relativo de los depósitos relativamente más ricos, requiere de un aumento en la densidad de flujo energético aplicable empleada para compensar el agotamiento relativo de las concentraciones más ricas de depósitos que van quedando del pasado de la litosfera y la biosfera.

Este requerimiento se satisface, en la forma más esencial, mediante el desarrollo de los poderes creativos de la mente humana individual que se experimenta en las culturas lingüísticas pertinentes de las naciones soberanas respectivas. Esa es la raíz del papel de las culturas de los estados nacionales soberanos, un papel que separa a la sociedad civilizada de los horrores bíblicos de la legendaria Torre de Babel. La cooperación entre tales soberanías, con el fin de cumplir los justos objetivos comunes de la humanidad, en tanto humanidad, no como bestias, es la única forma tolerable de composición de la familia de naciones.

Así, la gran insensatez común de lo que ha de llamarse el imperialismo de todo sistema monetario que usa la dependencia en el uso del dinero como norma imperante de valor, una vez que esa noción se sustituye por la norma apropiada contraria, del aumento de los poderes productivos del trabajo impulsados por la ciencia y la cultura clásica. Los avances en una forma accionada por la ciencia y la cultura clásica, del aumento de la intensidad de capital físico relativo del desarrollo de la infraestructura económica básica, y en la producción de los medios de existencia, es lo que proporciona la única medida verdaderamente científica del desempeño económico de las naciones y del planeta en su totalidad.

Así debe tomarse el significado apropiado de la expresión: "Las metas comunes de la humanidad".

El hombre no debe buscar vivir como un parásito sobre un estado dado de nuestro planeta. Debemos ganarnos el derecho a nuestra existencia, lo cual debe lograrse a través de las mejoras en el planeta de las que depende la existencia adecuada de cualquier escala sostenible de nuestras poblaciones. Debe señalarse que la distinción arqueológica entre el hombre y las bestias es el uso humano exitoso del principio del "fuego".

El mantenimiento y mejora de la condición humana ha requerido el cambio a formas de "fuego" de densidades de flujo energético en aumento, de tal manera que solamente a través de la fisión nuclear y, en un futuro, la fusión termonuclear, se satisfacen los requerimientos humanos para el presente y para las generaciones previsibles de la humanidad en lo inmediato. El rechazo a esos imperativos es degradar a la humanidad a las arriesgadas condiciones de las simples bestias.

Por lo tanto, para el futuro previsible de la existencia humana en lo que queda del presente joven siglo, el acento en la actualidad recae sobre la sucesión de la fisión nuclear y la fusión termonuclear, como prerrequisito para la existencia humana dentro de un rango que alcanza hoy, de modo aparente, al futuro mediante el cual el hombre pueda llegar a un lugar en el futuro previsible de la órbita de Marte, una meta que seres humanos con vida no pueden lograr sin la fusión termonuclear, como la del isótopo Helio-3 como combustible, como la fuente del impulso necesaria.

Esa perspectiva se expresa de manera implícita en este momento como la perspectiva de las principales naciones de Asia y de las Américas también, naciones cuyas oportunidades para el futuro se ven limitadas al presente, implícita y principalmente, por el acento primario en las regiones del Ártico y de los océanos Pacífico e Indico.

Para suscitar y sostener tal perspectiva humanista para toda la humanidad, es indispensable que nuestro compromiso implícito sea con lo que se ve como el aspecto espiritual de la vida humana que distingue la creatividad humana de las maneras de las bestias, al tiempo que tomamos en cuenta nuestra responsabilidad por el cuidado de las formas de vida expresadas en plantas y bestias.

Tales son las expresiones esenciales de la noción de "las metas comunes de la humanidad".

II. CICLOS DE INVERSIÓN DE CAPITAL

Hay dos tipos principales de distinciones categóricas para el papel de los ciclos de inversión de capital en la economía nacional y mundial. Sería conveniente designar las distinciones asequibles como físicas o espirituales.

Bajo el rubro "físico" consideramos dos tipos generales: la infraestructura física económica básica, y el capital físico empleado por la humanidad como medio de producción.

Bajo el rubro "espiritual", debemos colocar la creatividad artística, incluyendo tanto a las grandes formas artísticas clásicas y también, los actos de descubrimientos científicos de principios físicos universales.

Visto desde el punto de vista de la cultura europea moderna, el significado de la categoría de "física" es relativamente más obvio, pero es, como se indicará aquí a continuación, obvio sólo en apariencia. La categoría de "espiritual" se ve representada en lo que le falta por completo en la perspectiva sistémicamente bestial que encontramos entre los conductistas tanto del actual gobierno estadounidense de Obama, como en los fabianos británicos e ideólogos similares en general.

La presunción pertinente, errante, reduccionista extendida de los empiristas ha sido la noción incorrecta, aunque muy extendida, de que la ciencia física tiene su raíz en la matemática como tal, como ilustra el caso errante de la tradición euclidiana la insensatez de los intentos de sustituir las formas apriorísticas de suposiciones de percepción sensoria con respecto a los efectos sensoriales, por principios físicos. La creatividad esta relacionada con nuevos descubrimientos de principio físico, un proceso de descubrimiento que enmarca los dominios dentro de los que puede deambular la matemática competente, pero sólo bajo condiciones físicas apropiadas, como lo subrayó Bernhard Riemann, con deliciosa ironía, en el última enunciado de su muy impactante tesis de habilitación de 1854.

Así, el descubrimiento de principios que son eficientes en lo físico ocurre en la forma en que lo identificó Albert Einstein, en los casos del descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler del principio de la órbita planetaria, y del descubrimiento singularmente original posterior del principio general de la gravitación (a diferencia del fraude de Isaac Newton), como en La Armonía del Universo de Kepler, o en el descubrimiento del principio de la mínima acción de Pierre de Fermat, o el gran descubrimiento de Bernhard Riemann en su tesis de habilitación de 1854, o las contribuciones fundamentales de Godofredo Leibniz en el siglo 17 y principios del 18.

Un caso comparable del principio de la creatividad humana, es el desarrollo de Johann Sebastián Bach del concepto del contrapunto bien temperado. El párrafo final de En Defensa de la Poesía de Percy Bysshe Shelley, es un tipo de ejemplo comparable sumamente relevante, ya que constituye también una extensión del descubrimiento de Godofredo Leibniz del principio de la dinámica física al dominio legítimo de la composición artística clásica.

En suma, el hombre no es súbdito de las matemáticas; más bien, la aplicación competente de las matemáticas es el tema del principio de la creatividad humana que gobierna el progreso científico físico, pero cuyo hábitat natural es el contrapunto musical clásico y la poesía, el dominio de las facultades irónicamente creativas de un Leibniz, un Riemann, un Vernadsky, un Einstein, facultades que distinguen a la mente humana del dominio de las bestias.

El nexo entre lo que se identifica como la relación del poder espiritual de las expresiones clásicas de la creatividad humana individual, con los logros en el progreso de los procesos económicos, apunta a un factor de inmortalidad personal, educible en la práctica, en los legados de las grandes mentes científicas y poetas clásicos por igual.

Esto es para destacar que, aunque no hay evidencia de la inmortalidad física de un ser humano viviente como tal, la obra creativa de grandes mentes individuales es representativa del significado de la inmortalidad individual humana, la poderosa huella, implícitamente inmortal de los descubrimientos de principio, como se ven en la ciencia y la poesía clásica. Dado que esos descubrimientos de principio siguen viviendo como acciones eficientes dentro de la cultura mucho después del deceso de su autores, su proximidad a la inmortalidad de esos descubrimientos en ideas que actúan de forma eficiente, es a menudo causa eficiente en el desarrollo de la sociedad, muy al futuro, incluso siendo parte permanente de la humanidad en lo que a veces se identifica como la "simultaneidad de la eternidad".

Así, que podemos decir que la virtud de la inmortalidad reside en la expresión eficiente del descubrimiento de una concepción de principio, tal como con un principio de la ciencia física que actúa de forma, un principio que permanece activo de modo eficiente, y que todavía cambia el estado del mundo, mucho después de la muerte del autor, como por ejemplo, con los antiguos Arquitas y Platón, o con el Esquilo clásico.

De este modo, la forma esencial de la moralidad humana en la historia, se expresa en la devoción del individuo al logro del descubrimiento y el desarrollo de ideas cuyo efecto llega, de modo eficiente, mucho más allá de los límites de la existencia mortal del descubridor. Por tanto, los individuos verdaderamente creativos que han muerto, viven de modo eficiente en el progreso futuro de la sociedad, en el futuro de la humanidad, tanto a través de descubridores de principios científicos, o en la forma de la Oda a una Urna Griega de John Keats.

El principio esencial, digamos "constitucional", de una buena sociedad, es la devoción a la mejora del futuro de la humanidad. Este punto se expresa en formas tales como, "¿Que puedes esperar lograr como contribución a la humanidad, entre ahora y el momento de dejar la vida en la sociedad? " "¿Qué puedes dar, mientras todavía estas vivo, en la forma de una acción aún eficiente, al futuro de la humanidad?" Sólo a la gente que se vea inspirada así, que ame tanto a la humanidad futura, se le puede confiar en realidad con la guía espiritual del papel asignado al gobierno para el futuro de la humanidad.

La Mente Humana

Hoy en día, los beneficios del desarrollo cultural de la sociedad moderna no solo permiten un aumento en la cantidad de años que un individuo típico puede alcanzar, no sólo aumenta el poder funcional del individuo y se hace más duradero; se comprueba que las facultades de la mente pueden incluso aumentar en ciertos aspectos decisivos, en la forma de reflejos que resultan en una mejora del conocimiento de principio de una sociedad, como en los considerados muy ancianos.

La visión como la de los conductistas británicos en la tradición de la Teoría de los Sentimientos Morales de Adam Smith, degrada a los seres humanos a la misma condición de las bestias a las que se les masacra cuando su existencia continuada se juzga inconveniente, como con el régimen nazi en la Alemania de tiempos de la guerra, o los autores de las políticas de insalubridad pública del primer ministro Tony Blair, o en las más que posibles doctrinas hitlerianas actuales de salud pública del gobierno estadounidense de Obama.

Para gente como estos últimos, en particular los que ejercen autoridad oficial en la sociedad, los derechos del individuo humano no pueden distinguirse de forma sistémica del de los animales de granja o salvajes, del modo en que Smith señala el punto implícito de forma sistémica, en ese escrito, igualmente en la forma en que las políticas neo maltusianas de la casa real británica actual y del gobierno estadounidense de Obama representan un espíritu maléfico inhumano hoy.

Los conductistas, como el presidente Obama que semeja la imagen del carácter personal del reinado asesino del emperador romano Nerón, rechazan los principios comprobables de la práctica específicamente humana en favor de las simples inferencias estadísticas, llevando así a una sociedad reducida a la semejanza de su presa, precisamente al tipo de bestialidad por lo que se volvió infame el régimen de Hitler de la época de la guerra, sólo que esta vez, con el príncipe Felipe de Gran Bretaña y Tony Blair, o el presidente Obama, esparcen un grado de maldad que pretende abarcar al mundo, mucho más allá que el régimen de Hitler en los peores momentos de su ejercicio real.

Con personas que comparten tales posiciones bestiales como las relacionadas con esa parte del gobierno de Obama o de la monarquía británica en el poder actualmente, el destino de la humanidad en su totalidad se ha de considerar en peligro inmediato. Si no se logra reunir un poder superior entre las naciones, no se podría asegurar al planeta en su conjunto contra la inmediatez relativa de la acción más monstruosa en contra de la humanidad que se haya conocido a la fecha.

En tanto que, la repetición de tales amenazas mundiales, actualmente, que asemejan al precedente del régimen de Hitler en la guerra, requiere de acciones preventivas ya, la repetición de tales amenazas no se podría impedir sin la institucionalización de una concepción de sí de la humanidad, de la belleza de las opciones concebidas eficientemente por la humanidad para un mejor futuro de la sociedad.

Cada generación ha de encontrar la moralidad en su devoción a una orientación a una misión para alguna forma de mejora para la humanidad dentro del lapso del tiempo de vida futuro de una generación, y más allá. Sin eso, la moralidad es una simple convención sin sustancia eficiente, y por tanto se puede hacer a un lado fácilmente como lo hizo Hitler con anterioridad, o como la monarquía británica y sus compañeros de viaje estadounidenses, como los conductistas del gobierno de Obama hoy.

III. EL ESPACIO EN EL QUE HAY QUE VIVIR

Ahora consideremos un principio de importancia decisiva del gobierno futuro de este planeta: la naturaleza de la verdadera creatividad humana.

Las fronteras actualmente inmediatas de la habitación futura de la humanidad durante el resto de este siglo aún joven, se identifican como lo que comprende el espacio ahora delimitado por el planeta Tierra, la Luna de la Tierra, y Marte. Cuando consideramos este desarrollo como un proceso de ampliación del hábitat de la humanidad, como lo debemos hacer actualmente, el lenguaje del "espacio-tiempo físico" asume un significado diferente a lo acostumbrado, aun entre muchos científicos pertinentes hasta la fecha. Se refiere, ahora, a vivir y reproducir en dominios más amplios que meramente dentro del ámbito del espacio-tiempo físico de esta región delimitada dentro del sistema solar.

En discusiones pertinentes de la política, tal y como se ha desarrollado desde los pioneros espaciales de Alemania de los 1920s y, de nuevo, como en la Unión Soviética, Europa occidental y EU durante las décadas posteriores a 1945, el punto de énfasis ha sido el uso del desarrollo de industrias en la Luna terrestre para crear los medios para viajes tripulados entre la Luna que orbita alrededor de la Tierra, y una base en órbita a Marte.

Durante los años posteriores a la segunda guerra mundial, Wernher von Braun evocó la imagen del uso de Cristóbal Colón de una flotilla de naves, para llegar a Marte desde la Tierra. Desde entonces, se han vuelto evidentes dificultades adicionales. Esencialmente, trescientos días, o más, de tránsito desde nuestra Luna en órbita, a la órbita lunar de Marte, han forzado que se preste atención seria a los problemas de la falta de un campo gravitacional adecuado para la seguridad de los viajeros interplanetarios, además de los problemas planteados para los seres human en nuestra Luna y, también, en la superficie de Marte.

Si examinamos la historia de la ciencia física desde la obra de tales seguidores de Carl F. Gauss y Bernhard Riemann, en su momento, y consideramos el progreso en asuntos relacionados de la ciencia hasta el éxito de la organización estadounidense de un aterrizaje en la Luna, nos vemos alentados a utilizar la Ecole Polytechnique previa a 1815, de tales como Gaspard Monge, Lázaro Carnot y Alejandro von Humboldt y su famoso protegido Lejeune Dirichlet, como puntos de referencia para evaluar los ritmos de progreso fundamental o, al contrario, también de ciertas incompetencias repugnantes que se introdujeron en la ciencia física desde los primeros años del siglo 19. Pensamos en el nacimiento de un intervalo de tres generaciones venideras, nacidas durantes este siglo, hasta el momento actual, de las cuales dos habrán tenido una posibilidad considerable de haber llegado, nuevamente, a un nivel de edad de madurez científica o artística clásica.

Al adoptar tal perspectiva de trabajo, nos confronta, por lo menos de manera implícita, el siguiente gran tema moral, que viene al caso.

Los conductistas, incluyendo los existencialistas, que han tendido a dominar la conformación de políticas de las naciones de Europa y las Américas, cada vez más, durante las sucesivas generaciones de culturas transatlánticas, posteriores a 1945, han sido un cuerpo intrínsecamente inmoral en su influencia en la sociedad y la historia en general.

La destrucción sistemática de aquellos poderes creativos de la mente humana asociados tanto a la composición artística clásica como a la creatividad físico-científica, ha sido el correlativo principal de la decadencia tanto artística como científica-económica de la sociedad desde la muerte del presidente de EU Franklin Roosevelt, una decadencia identificada de la manera más clara con la influencia del tipo de depravación asociada a aquel Bertrand Russell, justamente infame, quien propuso un ataque nuclear preventivo a la Unión Soviética, ataque cuya intención era provocar la imposición de un gobierno mundial, que sigue siendo la intención de la actual monarquía británica hoy.

Al respecto, se requiere la siguiente exposición. Procedo, por tanto, como sigue.

El tema de la naturaleza humana

Físicamente, las precondiciones para la existencia continua de la sociedad civilizada requieren un ritmo de progreso que se expresa en avances en los poderes productivos del trabajo, per cápita y por kilómetro cuadrado, avances que compensan y se tienen que sobreponer a la tendencia legítima para el agotamiento de las concentraciones más ricas de aquellos recursos de los que depende el mantenimiento de una cantidad y calidad existente de vida humana en la sociedad. La ley es: progresa, o empieza a morir.

Ese progreso indispensable se expresa, no exclusivamente pero sí de manera típica, tanto en avances en lo que es la cultura clásica artística y de lenguaje, como en el aumento de los poderes productivos netos del trabajo mediante los efectos de los avances físico-científicos.

Esa noción de la necesidad del progreso humano confronta a la humanidad con la necesidad del progreso como la carretera a la existencia futura de la cultura de una sociedad. Debemos, por lo tanto, aprender de la experiencia pasada, pero no debemos limitarnos a las lecciones de la experiencia pasada. La humanidad civilizada es artífice de un futuro que no se había logrado mediante hábitos previos.

Así, Albert Einstein, al escribir sobre el tema del descubrimiento singularmente original de un principio de gravitación universal por parte de Johaness Kepler, definió así al universo que expresa el descubrimiento singularmente original de Kepler, como finito, pero no limitado. Es un universo que no existe en el mero tiempo; sino, más bien, el tiempo existe solo dentro del espacio-tiempo físico. La métrica riemanniana del espacio-tiempo físico es la transformación de la existencia humana a una orden superior de existencia, mediante la realización del equivalente de descubrimientos válidos del espacio-tiempo físico universal.

Así, la sociedad existe dentro de los límites de la realización de aquellos descubrimientos que crean un estado de existencia que no había existido previamente: expresando, así, un principio de antientropía universal. La sabiduría yace no en la experiencia del pasado, sino en la creación de una condición futura mejor, que no había existido en el pasado. Finito, más no limitado.

Este concepto del asunto es la base para la verdadera moralidad. Debemos aprender lo que sucedió en el pasado; pero ésa no es la fuente del futuro. Tomemos la siguiente ilustración de lo que acabo de esbozar en los párrafos inmediatamente anteriores.

¿Es la verdad el conocimiento de la experiencia que uno ha aprendido del pasado? O, ¿es nada diferente la verdad que escoger los cambios en la práctica que constituyen la experiencia de los nuevos principios necesariamente seleccionados que son los medios para enfrentar el nuevo reto que debe de ser nuestra respuesta a las exigencias del futuro que se avecina? La verdad es el paso del pasado incompleto, lo finito, hacia el futuro que aun no se experimenta, lo que no es limitado.

¿Qué vas a lograr, hijo, que aporte esos cambios cualitativos en la práctica que exige el éxito del futuro? Debemos aprender del pasado aquello que el pasado, lo finito, tiene que ofrecer; pero el conocimiento del pasado pronto carece de valor, hasta que nos hayamos comprometido a algo nuevo, a lo ilimitado, a la revolución en ideas de práctica que es nuestra selección de acceso necesario al futuro necesario. En este respecto, nada que es veraz es verdad, sino el cambio necesario a nuevas maneras en el futuro que está ahora ante nosotros.

Para el propósito de práctica de la sociedad ahora, debemos medir nuestro desempeño obligatorio en términos de un lapso de dos o más generaciones requeridas como el cambio de la sociedad del actual estado de desarrollo, a un estado de desarrollo necesariamente futuro.

En el aun joven siglo presente, el indicador de ese progreso necesario y posible que debemos adoptar como nuestro pretendido desarrollo futuro, toca el tema de facilitar el viaje humano exitoso de la órbita terrestre a la órbita marciana, y el regreso seguro, objetivo que se podría lograr dentro de la dependencia de modalidades de fusión termonuclear. Uno tiene que vivir, ahora, para crear el futuro. Eso, y nada diferente, es la moralidad: el principio de lo ilimitado.

Eso, tal y como lo acabo de describir, es necesariamente una meta verdadera para la humanidad dentro del alcance del nuevo siglo al que recientemente entramos. Sin embargo, mientras que esa meta es verdadera, su aspecto más importante es que, como he dicho, define un ejemplo específico conveniente de un principio moral universal para la sociedad. La moralidad no es la lección de la experiencia pasada; la moralidad es una dedicación a los cambios que son los avances necesarios a un cambio de estado requerido que tenemos que producir en el futuro que le legamos a nuestros descendientes.

Un niño le pregunta a otro: "¿Qué habrás venido a ser, cuando seas grande?"

En otras palabras: vivimos en un proceso universal antientrópico de cambio antientrópico de principio universal. Ésa es la esencia de la moralidad humana. Somos morales solo si hacemos lo que nuestros abuelos y padres no lograron respecto a aumentar el poder de la humanidad en el universo, cualitativamente, per cápita y por unidad de medida de espacio-tiempo físico.

Es útil examinar la historia pasada del progreso de la civilización europea en ciencia física, desde el tiempo de Juana de Arco y, un poco más tarde, Filippo Brunelleschi y Nicolás de Cusa, o desde Kepler, Fermat y Leibniz, y desde la Ecole Polytechnique cerca de comienzos del siglo 19, o desde la disertación de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann, hasta la fecha. ¿Cuál debe ser el destino seleccionado de cada una de las dos generaciones aun por llegar a plena madurez desde su nacimiento en las décadas de aquella porción de lo que queda del actual siglo, al que entramos en la década inmediatamente anterior? En lo moral somos, por lo tanto, lo que hemos escogido como un futuro mejor en el que morarán nuestros descendientes.

Tales son los términos dentro de los cuales debemos definir las metas previsibles de lo que queda del actual siglo todavía joven ante nosotros. Ésa es la definición pertinente de moralidad política hoy entre naciones soberanas y sus pueblos. Debemos ser creadores en la imagen del Creador. Ésa es una verdadera moralidad política dentro de las naciones, y entre ellas, ahora.

Tales son las necesarias metas comunes de toda la humanidad. Ésa es la única verdadera moralidad. Ésa es la única verdad.

IV. LA LLEGADA DE LOS FERROCARRILES

Para avanzar y entrar en el tiempo del futuro, la sociedad debe avanzar en el espacio.

Hoy, los jóvenes ciudadanos de Estados Unidos a menudo son más ignorantes de cosas esenciales que la generación de sus abuelos. ¿Cómo se demuestra eso? Simplemente pregunta: ¿Qué le pasó a los ferrocarriles?

El concepto funcional del sistema ferroviario, en tanto sistema, se estableció claramente en cuanto a su intención por el trabajo hecho por el planteamiento, por parte del entonces secretario de Estado de EU, John Quincy Adams, de la política de establecer a Estados Unidos como una nación transcontinental, desde la frontera norte con Canadá hasta la frontera con México en el sur, y sobre tierra desde la costa atlántica al Pacífico.

Para comprender esto de la manera en que se debe llegar a comprender en el mundo hoy, considera siempre al futuro en términos del cambio que rompe aquellos límites que habían reinado en el pasado.

Así, antes, lo que devino la cultura mediterránea, a diferencia de los sistemas imperiales de Asia occidental, era una cultura marítima. Los caminos eran un suplemento útil, pero marginal, al desarrollo marítimo. Más tarde, Carlomagno avanzó la civilización al desarrollar un sistema de vías fluviales internas, desde los Pirineos hacia el norte y el este. Más tarde, vino el cambio de los confines del Mediterráneo y el Mar Negro hasta el Atlántico, con la decadencia de Bizancio y la conquista normanda. Luego, en los años finales de Nicolás de Cusa, vino el imperativo de Cusa de cruzar del Mediterráneo al otro lado de los océanos hasta los continentes en las costas opuestas, el imperativo que condujo a las colonias europeas en las Américas.

Más tarde, vino el sistema ferroviario transcontinental de Estados Unidos, y el cambio resultante de lo que estaba dentro de los límites del Atlántico y el Océano Indico, para alcanzar las costas pacíficas de Asia, desde el lugar donde la costa occidental de los ferrocarriles transcontinentales se encontraron con la costa pacífica. Luego, vino el advenimiento de la unificación del ferrocarril con esos sistemas transcontinentales relacionados, uniendo a Eurasia, las Américas y África en un sistema global unificado. Luego vendrán las conexiones a la Luna y luego Marte.

El aumento de la densidad de flujo energético de las fuentes principales de energía que se emplean de acuerdo a ese gran principio que distingue al hombre de las bestias, unifica y subsume todo esto. Ese principio es el uso de formas de poder del fuego, de la simple quema de combustibles a los niveles superiores de densidad de flujo energético asociados a la fisión nuclear, y luego la fusión termonuclear y más allá, como la fuente de poder cada vez más potente de la que depende el progreso.

En ese proceso de transformación de nuestro planeta, y de caminos allende, el poder de la humanidad aumenta como beneficio —en costo físico por unidad de acción humana per cápita y por kilómetro cuadrado de territorio, como esto se mide justamente en términos de lo que conviene identificar como 'la densidad de flujo energético".

Así, la carretera de la Tierra a la Luna se construyó con la ayuda de las tecnologías de una era de fisión nuclear, y así vendremos a establecer el pavimento virtual por el espacio solar, de la Luna a Marte, siendo éste último una meta que define el estado futuro de este siglo actualmente aun joven, por esa carretera en el espacio que define la fusión termonuclear, y luego más allá.

¿Por qué arruinaron los ferrocarriles?

La existencia de sistemas carreteros confiables no fue un error; pero el desmantelamiento de los sistemas ferroviarios continentales en base a una preferencia por viajar por carretera y sistemas de transporte aéreo costosos y relativamente de más corto plazo, fue un retroceso grande y plenamente intencional para la humanidad.

Mientras tanto, la debilidad más importante de los sistemas ferroviarios fue que no se desarrollaron avances in el transporte de alta velocidad, fallas que ahora se están remediando en un grado todavía limitado por generaciones presentes de ferrocarriles de alta velocidad y, lo que es aun más significativo, de sistemas de levitación magnética.

El abandono de los sistemas ferroviarios ocurrió gracias a los efectos del compromiso del imperio británico a una pretendida destrucción de Estados Unidos, a través de los esfuerzos de lord Palmerston del imperio británico, en el intento de arruinar a China y el uso de tales dispositivos del ministerio del Exterior británico como la revuelta del títere de Londres inclinado a la traición, los Estados Confederados. Esta reacción británica se expresó, de manera más notable, en la reacción histérica de la monarquía británica al desarrollo de los sistemas ferroviarios intercontinentales de Eurasia, que se desarrollaron de acuerdo al precedente del modelo del sistema ferroviario transcontinental de EU, como lo encabezó el trabajo de D.I. Mendeleyev de Rusia y del canciller Bismarck de Alemania.

Así, debemos recordar el éxito del malvado imperio británico en lograr la remoción de Bismarck, como parte de la preparación del imperio británico para lo que se llegaría a conocer como el lanzamiento británico de lo que devendrían la primera y la segunda guerras mundiales. Esto incluyó, de manera prominente, el reclutamiento de Japón por parte del príncipe Alberto Eduardo a ataques contra China y Rusia, que continuaron desde 1895 hasta 1945, por medios continuos como el reclutamiento británico de Japón, durante los primeros años de los 1920s, a un plan para un ataque conjunto británico a las fuerzas y bases navales de Estados Unidos; y por la colocación del elegido del Banco de Inglaterra, Adolfo Hitler, en el poder en Alemania; así como el papel decisivo que habían jugado durante el apogeo del rey Eduardo VII los asesinatos del presidente francés Sadi Carnot y del presidente de EU William McKinley.

Así, esa tradición que el activo británico y presidente de EU Harry S Truman continuó, ejemplifica los cambios en política de EU que anteriormente se habían asociado a la misma extensión del imperio británico en Wall Street que había respaldado la subida al poder de Adolfo Hitler en Alemania, y que había lanzado el gran conflicto denominado la Segunda Guerra Mundial.

La amenaza posterior a 1945 de una guerra nuclear, la de 1945-1989, inicialmente a nombre de Winston Churchill, dominó los asuntos mundiales desde el tiempo del lanzamiento público, por parte de Bertrand Russell en 1946, de la política de un pretendido ataque nuclear "preventivo" a la Unión Soviética, bajo el supuesto erróneo de que la Unión Soviética no sería capaz de desarrollar armas nucleares de manera oportuna por cuenta propia. Esta dirección en los esquemas transatlánticos ha estado asociado, hasta la fecha, a la combinación de las finanzas británicas y de Wall Street, como han continuado hasta la destrucción de la soberanía de los Estados nacionales de Europa continental mediante las iniciativas posteriores a 1989 del activo británico que odiaba a Charles de Gaulle, el presidente francés François Mitterrand, de Margaret Thatcher, y del hijo de Prescott Bush (el hombre de Averell Arriman).

Estas observaciones en cuanto a lo más pertinente de la historia de casi los últimos dos siglos del desarrollo y la ruina de sistemas continentales de transporte colectivo, son indispensables aquí para advertir contra el pensamiento de corto plazo, y los disparates consecuentes del pensamiento estratégico de la mayoría de los gobiernos en el curso del tiempo, desde el patrocinio londinense —como en el tiempo del sucesor de Bentham, Palmerston, y más tarde— de la pretendida destrucción de los sistemas económicos de Europa continental y más allá.

Para comprender la gran escala en la que la historia en realidad se desenvuelve, tenemos que liberar a los líderes de naciones de la mentalidad típicamente ilusa y de relativo corto plazo de "quién le pegó a quién", que condujo a que lo que deberían haber sido grandes naciones y culturas participaran en las necedades por las que naciones soberanas se destruyen a sí mismas, mediante prolongados conflictos militares y otros, cuyo modelo es la orquestación británica de la ruina de Europa continental mediante la emulación repetida de la estupidez crónica conocida como la recurrencia de la ruina mutua de Europa continental mediante las guerra largas, principalmente en Eurasia. Éstas son las guerras en las que el auge del imperio británico ha basado su poder en el mundo, hasta la fecha, como lo acabamos de experimentar de nuevo en la pretendida destrucción imperial de la civilización misma, por parte de su Alteza Británica, en la llamada conferencia de Copenhague.

Tales son los precedentes para el papel abominable de la formación de políticas favorables a la traición y el genocidio, bajo un seguidor del seguidor británico malvado y mentiroso de los seguidores de la política de salud de Adolfo Hitler en la Segunda Guerra Mundial, tales como el antiguo primer Ministro Tony Blair, y el seguidor de Blair en tales políticas favorables al genocidio como el presidente Barack Obama, hasta la fecha.

En particular, tenemos que alcanzar un estado mental más feliz en el que actuamos en base a la premisa de entender la diferencia esencial entre la necesidad de Estados nacionales soberanos respectivamente soberanos, y el interés global común que debería, a la vez, unir a las naciones soberanas del planeta en torno a objetivos de política merecedores del título, "las metas comunes de la humanidad".

Los grandes sistemas de transporte y otros sistemas físicos, y el compartir los avances en ciencia y tecnología, ejemplifican los medios por los que las metas de las naciones de la humanidad están unidas, en el mismo momento en que su cooperación se finca en el principio de la separación, en base a la dependencia de cada una del instrumento indispensable de la soberanía cultural nacional.

Hasta ahora en la historia, el intento de efectuar un sistema de Estados nacionales que, a la vez que son perfectamente soberanos, los une un objetivo común superior de todas las naciones, ha sido un fracaso neto. Debemos reconocer esto en base a los ejemplos de la guerra que libró Gran Bretaña contra el pueblo de Norte América aun antes de la guerra por la libertad de 1776-1782, y en los subsiguientes esquemas de Palmerston contra la república estadounidense. Tales fueron los impulsos imperiales británicos que causaron las dos llamadas "guerras mundiales", cada una de las cuales fue organizada por las iniciativas del imperio británico, y por la llamada "guerra fría" prolongada, y por la destrucción británica de los estados soberanos de Europa continental desde 1989, hasta la fecha, como por los intentos continuos de la reina Isabel II de destruir a los Estados Unidos de América en el instante actual.

Todas las naciones tienen, de hecho, un interés común educible en el bienestar común de la humanidad, si tenemos la sabiduría para reconocer ese hecho. Ese interés común se expresa en el papel de la soberanía nacional en llevar a cada pueblo a su potencial mayor para el autodesarrollo de una cultura nacional, y de la cooperación hacia ese fin que esas culturas nacionales comparten. Desafortunadamente, el esfuerzo en general se ha limitado a minimizar la intensidad del conflicto, en vez de crecer juntos, de manera separada pero fraternal, a través del desarrollo de nuestra comprensión de la causa común que nos une en grandes empresas como la perspectiva actual para el desarrollo del espacio cercano.

Como nos ha advertido el gran Esquilo, todavía hoy, como en su Trilogía sobre Prometeo, es la lucha contra la prohibición del uso del "fuego", como el poder ardiente de la fisión nuclear, lo que distingue la moralidad de la especie humana de la bestialidad de sistemas de esclavitud y de servidumbre de la gleba, y que enfrenta a la humanidad contra formas de sociedad que le imponen a las sociedades esa tendencia hacia el atraso e irracionalismo que ha sido el factor común más significativo en la opresión del hombre por sus semejantes, y en atontar a los hombres y a las mujeres mediante la ayuda de tal oposición malvada al avance de los poderes para existir de todas y cada una de las personas, como por ejemplo por formas de fuego.

Hoy, la palanca con la que quizás seamos capaces de efectuar la unificación de respectivos soberanos en una preocupación común, y por medios comunes, es la evolución de modos de energía y transporte requeridos para unir a las naciones de la humanidad en este planeta hacia fines comunes, y en esfuerzos comunes en el espacio allende.

¿Qué falló en Estados Unidos?

Círculos dirigentes de entre las naciones alrededor del mundo deben considerar un hecho curioso.

Ese hecho es, que bajo la influencia del presidente Teodoro Roosevelt, un primo carnal, más no espiritual, del presidente Franklin D. Roosevelt, se promovió una política favorable al maltusianismo, como por el papel de Teodoro Roosevelt en los Estados Unidos. Esto se hizo con la intención de producir el efecto de que casi no se permitió progreso significativo en el desarrollo del área terrestre de una región vasta, desde un punto al occidente del río Misisipí y las cordilleras de montañas occidentales de California. Éste fue el efecto de la adaptación, por parte de Teodoro Roosevelt, del dogma maltusiano a los repertorios de definición de políticas, centradas en Wall Street, en Estados Unidos. No se debe recibir este hecho como una noticia sorprendente ya que, al fin y al cabo, el tío de Teodoro Roosevelt, quien lo entrenó, había sido el jefe de los servicios de inteligencia de los Estados Confederados, con base en Londres, durante el curso de la famosa Guerra Civil de EU que Gran Bretaña orquestó contra la existencia de Estados Unidos.

Este mismo patrón recurrente de imperialismo británico, aun hoy, es también muy pertinente, tanto como un hecho decisivo de la historia moderna desde la "Guerra de los Siete Años" de 1756-1763 en Europa, así como algo que expresa la manera en que se engendró lo que que se llegó a conocer como la Primera Guerra Mundial.

Antes de los hechos relacionados de la destitución del canciller Bismarck de Alemania, quien fuera un aliado intelectual de Estados Unidos, y el asesinato del presidente Sadi Carnot de Francia, Bismarck y Estados Unidos habían tenido opiniones convergentes respecto a la malicia del Príncipe de Gales, después conocido como Eduardo VII. Más aun, las grandes reformas económicas bajo Bismarck se habían basado en los éxitos de las políticas de Estados Unidos, y los círculos dirigentes de EU tales como Henry C. Carey. Carey y los círculos de Bismarck en Alemania compartían tal sentido de una misión común para la humanidad, que ambos habían compartido con los círculos dirigentes de Rusia en ese momento.

De hecho, Bismarck, en todo lo que duró como canciller, fue el bloque que paró al Príncipe de Gales de lanzar una guerra entre Alemania y Rusia, una guerra organizada por Gran Bretaña por medio de la manipulación de un káiser habsburgo estúpido empeñado en fomentar una guerra religiosa en los Balcanes, una guerra cuya intención principal era la intención del Príncipe Alberto Eduardo de Gran Bretaña de enfrentar a Rusia y Alemania entre sí, con el propósito, como Bismarck mismo describió la intención británica, de arruinar al continente de Europa una vez más, con una nueva versión de la "Guerra de los Siete Años" de 1756-1765.

Mientras Bismarck seguía como canciller de Alemania, y mientras el presidente William McKinley seguía como presidente de EU, la intención del Príncipe Alberto Eduardo de arruinar a Europa continental con una "guerra mundial" se bloqueó.

Habían principalmente tres factores que se usaron en el prelanzamiento del Príncipe Alberto Eduardo de lo que se llegó a conocer como la "Primera Guerra Mundial". Primero, el asesinato del presidente Sadi Carnot de Francia. Segundo, que el Príncipe Alberto Eduardo sedujo a Japón a comprometerse a una guerra contra tanto China como Rusia, que continuaría de 1895 hasta agosto de 1945, y el compromiso posterior de Japón en los 1920s a un ataque contra la base naval estadounidense en Pearl Harbor, que fue planeado por acuerdo entre Londres y Japón. Tercero, el asesinato del presidente de EU William McKinley, que llevó al sobrino de un traidor estadounidense propiedad de los británicos, Teodoro Roosevelt, a la presidencia, cambiando así a EU de su amistad con la Alemania de Bismarck, como bajo McKinley, al bando del imperio británico.

Se tiene que dilucidar sumariamente en este momento el caso especial de que Japón haya permanecido como aliado de Gran Bretaña contra tanto China como Rusia.

Se tiene que considerar ese caso a la luz del hecho de que Gran Bretaña había estado aliada con Japón contra Rusia, desde aproximadamente 1895, hasta que surgió el peligro de que Hitler se apoderaría la flota británica. La derrota de Francia instigó a Winston Churchill a jugar su parte en el papel de cambiarse al lado de EUA, por temor a que el control de Europa por parte de Hitler conduciría rápidamente a la destrucción del propio imperio británico. Ése era un imperio que Gran Bretaña no podía seguir defendiendo en base a una alianza con Francia, una vez que Alemana había conquistado a la propia Francia.

Japón no podía hacer un cambio comparable y dejar la alianza, especialmente porque la nueva situación de Japón ya la había llevado a combinar un elemento "Vamos al sur" dentro de sus compromisos existentes a la destrucción de EUA, así como de China y Rusia. Japón se mantuvo, incómodo, con Hitler, siendo todo esto, de parte de Japón, un legado de lo que había sido, hasta la caída de Francia, la alianza británica con Japón, en contra del antiguo blanco británico de Pearl Harbor de los 1920s, EUA, además de la alianza original de Japón contra China y Rusia.

En todo esto, por supuesto, Wall Street siempre fue, principalmente, una pieza pero también un aliado del imperio británico, en tanto que Wall Street es una pieza británica, más que un representante leal de EUA, como ha sido el caso desde la Paz de París de febrero de 1763, como también lo demuestra el caso del juicio militar del general estadounidense Mitchell en 1925. Eso es clave en cuanto a la política de "rescate" implícitamente traidora, y que continúa al presente, del diputado estadounidense Barney Frank, y también del presidente de EU Barack Obama, durante todo el intervalo de 2007-2010 hasta la fecha.

Ésa también fue mi propia experiencia personal en Birmania (Myanmar) e India durante 1945-1946, que casi todo el personal militar alerta en la región experimentamos sobre el terreno durante ese mismo período de tiempo.

Los ferrocarriles de EU

El sistema ferroviario estadounidense había seguido jugando un papel principal, si bien menguante, en el desarrollo económico de EU hasta más o menos 1924-1926, pero fue resucitado de su ruina amenazada por la presidencia de Franklin Roosevelt. El sistema ferroviario estadounidense jugó un papel logístico importante en la movilización para el papel de EUA en la Segunda Guerra Mundial y bajo el presidente Franklin Roosevelt, en el desarrollo de la economía de EU y en la movilización de guerra.

Sin embargo, el desarrollo en curso del sistema de autopistas para la defensa nacional de EU se afianzó en el transcurso de los mediados y fines de los 1950s, como lo indicó el desenlace desafortunado, orientado por Wall Street, de las negociaciones entre los sistemas ferroviarios Pensilvania y Central de Nueva York, y se utilizó al automóvil como la carnada para inducir a la población de EU a participar en un proceso de largo plazo de destrucción de su propia economía nacional.

El último aliento del intento por regresar la economía de EU a políticas cuerdas en general, se desplomó con el asesinato del presidente John F. Kennedy.

La tendencia pertinente hacia nuevas guerras recurrentes a imagen de la Guerra de los Siete Anos, como en lo que ha sido ya más de un siglo de una tendencia en la historia mundial, que en realidad empezó con la remoción del canciller Bismarck en 1890, lo que abrió las puertas a lo que devendría la Primera Guerra Mundial. Antes de los 1890s en general, y del asesinato del presidente McKinley de EU en particular, había existido una profunda amistad entre Estados Unidos, Alemania y Rusia, en oposición al imperialismo británico, tradición que se remontaba al papel de Catalina la Grande en conducir esa Liga de la Neutralidad Armada que hizo posible el establecimiento de Estados Unidos, una amistad con Rusia que también había jugado un papel decisivo en apoyar la defensa de EU contra la mano controladora del imperio británico en el despliegue de los Estados Confederados como títere de Londres.

En efecto, a decir verdad, el propio imperio británico fue el responsable en realidad de organizar lo que devino la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y muchas otras maldades, en el ínterin. Un impulso traidor dentro de Estados Unidos, un impulso arraigado en el control de la Compañía de las Indias Orientales británica de lo que devino el Wall Street del traidor Aaron Burr, desde la Paz de París de febrero de 1763, ha sido el factor decisivo en toda la gran necedad y malicia demostrada por fuerzas políticas dirigentes, la llamada "pandilla de Wall Street", desde esos tiempos.

Se presencia lo mismo en los papeles del presidente George W. Bush, Jr. y el funcionamiento, hasta la fecha, del presidente Barack Obama (y del diputado Barney Frank). Toda la historia conocida no es una serie de acontecimientos discretos, sino más bien un proceso dinámico que evoluciona, que se remonta muchos años atrás a tiempos previos a que se conozca una verdadera historia de la humanidad.

Por lo tanto, los únicos remedios competentes para los males que ha sufrido la humanidad en general, hasta donde sabemos de la historia hasta la fecha, son esas acciones a las que intencionalmente se les ha dado forma en base a una apreciación respecto a los medios para tomar control intencional del proceso continuo de la historia, desde tiempos antiguos desconocidos hasta el momento actual, en vez de debatir el tema de qué tejón masacró a las criaturas del gallinero anoche.

Romper el hábito tradicional de la guerra en la historia, y también en la prehistoria, tiene que ser el medio que escogemos para escapar de la embestida inminente de la nueva era de tinieblas planetaria de toda la humanidad, que las tendencias que actualmente dominan en los asuntos mundiales amenazan con desatar en todo el planeta en el futuro tan próximo. La tradición ahora amenaza con destruir a todas las naciones y los pueblos; si no se puede romper esa tradición de manera intencional ahora, por los medios excepcionales que presento aquí ahora, entonces habrá de decirse que una nueva era de tinieblas grande y prolongada ya se apodera de la totalidad de nuestro planeta ahora. Ya se está agotando rápidamente el tiempo para cambiar esa tendencia.

Ese cambio requerido se puede lograr exitosamente ahora, si podemos juntar las fuerzas apropiadas a ese fin, ahora.

A no ser que la acción concertada dirigente de EU, Rusia, China e India pueda lanzar la acción común de cuatro potencias iniciadoras, como si fueran una, no existe esperanza alguna a la vista para evitar una nueva era de tinieblas planetaria, prolongada y vasta, ahora.

La clave para las medidas que se requieren para tal resultado noble, se centran en una nueva forma de organización entre las naciones soberanas del planeta, mediante tres perspectivas principales. La unificación de un sistema planetario de estados nacionales soberanos en torno a las metas comunes de un sistema de transporte colectivo planetario; un impulso hacia la generalización del poder de la fisión nuclear y la fusión termonuclear; y los preparativos para poner en juego la organización del espacio solar cercano de la Tierra, la Luna y Marte de Johaness Kepler, y las bases riemannianas del genio fructífero del académico V.I. Vernadsky y Albert Einstein, como las ideas principales que le dan forma a la historia actualmente continua de ese conjunto de planetas, ahora. Rompamos el molde de la esclavitud a los hábitos antiguos, para liberar a ese gran poder que en la actualidad está encerrado adentro, cual cautivo.

Cómo se organiza el territorio nacional

Para fines de la discusión de este momento, tratemos todas las formas de transporte colectivo terrestre como un solo tópico. Ahora, consideremos la manera en que los modos de transporte, tanto de pasajeros como de carga, afectan la calidad de la organización de los territorios nacionales y aun más amplios.

Desde este punto de vista, la organización posterior a la Segunda Guerra Mundial del territorio de EU de acuerdo a las implicaciones de economizar movimiento y producción, ha sido un desastre físico-económico, y eso en cuanto a varias premisas.

Se ha vuelto una catástrofe económica la organización óptima de la distribución y la eficiencia local de las comunidades en sus diversas cualidades principales, tales como urbanas-residenciales, urbanas-comerciales, urbanas-industriales, rurales-industriales, rurales-agrícolas, rurales-forestales, principales cuencas hidrográficas y territorios en reserva.

Por ejemplo, la densidad de movimientos frecuentes de pasajeros que van al trabajo, per cápita, debería estar entre un cuarto de hora y media hora en cada dirección, con la ayuda de sistemas interurbanos modernos y densos, con bajo costo para el pasajero, para producir tal efecto.[2] En la región conurbana de Washington, D.C., que se extiende a Virginia Occidental, de actividad de transporte diario sumamente densa, por ejemplo, el tiempo de viaje diario alcanza hasta cuatro horas al día, con peajes en alza, grandes gastos en combustible y tiempo muerto incurrido que destruye la vida familiar.

Durante el intervalo posterior a 1945, especialmente desde mediados de los 1950s, se ha acelerado la concentración del empleo en regiones urbanas y suburbanas excesivamente sobrecrecidas, a la vez que se han abandonado enormes espacios de regiones de agricultura e industria anteriormente pobladas.

En parte, estos efectos destructivos han sido productos secundarios del aumento de la dependencia del automóvil personal para el transporte diario al trabajo y transporte relacionado, y aun de la destrucción intencional de sistemas de transporte colectivo altamente eficientes que existían previamente. Lo que también es notable de esta tendencia ha sido el gran aumento del costo neto para la sociedad que estos cambios acarrearon.

A la vez, la dependencia del automóvil individual para el transporte diario dentro de localidades urbanas y suburbanas crecientes, ha aumentado grandemente los costos pagados, así como los indirectos, del transporte, en comparación a los costos menores de sistemas modernos de transporte diario: el aumento de costos directos, comparados a los de municipalidades de tamaño razonable organizados en torno a sistemas de transporte colectivo con bajos costos incurridos, además de la carga pesada de "tiempo familiar" perdido que también se incurre de esta manera.

Otro factor cada vez más significativo durante las décadas recientes desde los 1950s en EU, por ejemplo, ha sido el efecto de la pérdida de sistemas ferroviarios confiables para el movimiento de pasajeros, ante las características de los sistemas de transporte aéreo. Los costos, y el factor de tiempo perdido, en el transporte aéreo de pasajeros a distancias medianas, se tiene que comparar con el transporte colectivo por ferrocarril de alta velocidad, y transporte terrestre comparable, que sirven como vínculos entre los centros urbanos. En general, el que no se haya utilizado el territorio total de Estados Unidos de manera eficiente, ha tenido efectos combinados ruinosos, en cuanto a costos incurridos por la selección mala de modalidades en los factores relacionados al transporte, de tanto la vida urbana como la rural.

El transporte terrestre de alta velocidad, como por sistemas de riel o de levitación magnética, es a la vez la política óptima y la modalidad que es óptima, tanto para la gente como para la economía productiva. El énfasis excesivo en la dependencia del automóvil privado, en vez de riel y modos comparables, ha sido una locura, y muy costosa, en sus diversas variedades de efectos.

V. LAS ALMAS DEL PUEBLO

Mesopotamia le ha dado al mundo lo que yo considero aquí como ejemplos de los grandes desastres que la tendencia hacia culturas oligárquicas le ha traído repetidamente a la humanidad. Me refiero, en primera instancia, a la decadencia inducida que condujo a la caída de Sumeria y la ruina del otrora gran califato de Bagdad y, entre las dos, la consecuencia de los efectos combinados de la Guerra del Peloponeso y el reemplazo de la cultura progresista ejemplificada por Arquitas y Platón, a diferencia de la decadencia acelerada de una caída en una decadencia oligárquica que estaba asociada a Aristóteles y sus seguidores.

Me refiero también al llamado "modelo oligárquico" asociado a las negociaciones entre el Rey Felipe de Macedonia y los aqueménidas.

Considera esos varios ejemplos de la historia antigua y medieval desde la óptica de una degeneración cultural de tipo similar que Truman y Churchill lanzaron contra EUA y Europa, y en otros lugares, a pesar de la otrora derrota del malvado régimen de Hitler en Europa.

Me refiero a los morbosos desastres morales e intelectuales, que hoy continúan, tales como las pestilencias recientes conocidas, de distinto modo, como el Congreso para la Libertad Cultural (CCF, por sus siglas en inglés) de Europa, y el caso relacionado del movimiento existencialista asociado a aquellos llamados existencialistas de la "escuela de Fráncfort" asociados a los a veces amantes Hannah Arendt y el a veces nazi Martin Heidegger. El punto respecto a esos asuntos que es especialmente pertinente para este informe, es el hecho de que tales virus intelectuales como ésos tienen una tendencia fuerte para destruir el potencial creativo de las personas jaladas a la sumisión a tales tradiciones.

La frase "formas de arte clásicas", cuando se emplea de manera significativa, hace referencia al hecho de que es principalmente en las composiciones artísticas clásicas, como en la tradición de la escuela clásica de la Europa del siglo 18 de Johann Sebastián Bach, Wolfgang Mozart, Ludwig Beethoven, y la de Abraham Kästner y tales de sus asociados como Gotthold Lessing y Moisés Mendelssohn, y de su seguidor Federico Schiller, o la escuela clásica en ciencia física de tales seguidores de Filippo Brunelleschi, Nicolás de Cusa, y tales seguidores explícitos de Cusa en ciencia como Leonardo da Vinci, Johannes Kepler, Pierre de Fermat, Godofredo Leibniz, Carl F. Gauss, Lejeune Dirichlet, Bernhard Riemann, y tales seguidores de Riemann como el académico V.I. Vernadsky y Albert Einstein.

La escuela clásica se identifica propiamente, de otra manera, como la expresión disciplinada de los poderes creativos de la imaginación, como en el descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler de la gravitación, los poderes de los que dependen todos los descubrimientos válidos en materia de la ciencia física.

Con el auge después de la Primera Guerra Mundial de la influencia del reduccionista radical Bertrand Russell, un pospositivista depravado, y de entre los devotos más notorios de Russell, tales como el profesor Norbert Wiener y John von Neumann —rechazados por un David Hilbert enojado— disminuyó el aspecto creativo de la ciencia, en tanto que los representantes de la generación más antigua, nacidos antes o un poco después de la llamada Primera Guerra Mundial, desaparecían o simplemente se les pasaba por alto frecuentemente, como ocurrió hasta con Albert Einsten en buen grado, desde el apogeo de la quinta conferencia de Solvay de 1927, en adelante.[3]

Es justo tratar la depravación existencialista como un eco del factor de corrupción que derribó el papel de la Grecia clásica como potencia política durante la Guerra del Peloponeso. El auge de la influencia de Aristóteles, y del apriorismo radicalmente reduccionista de su seguidor Euclides, es típico del problema.

Hay que admitir que ha habido progreso científico y relacionado aun entre las filas de reduccionistas como algunos de los positivistas, como en los casos de Karl Weierstrass, su seguidor Georg Cantor y David Hilbert, o Hermann Minkowski. Esto ocurre a pesar de la veta de apriorismo que viene de Euclides, al grado que sus esfuerzos representaron una pretendida reforma de la patraña euclidiana del apriorismo, en vez del rompimiento necesario con la misma.[4]

Define la verdadera creatividad, tanto en la ciencia como en la composición artística clásica, como el ámbito de los modos artísticos clásicos de la imaginación.

Este tema atañe a aquellos problemas de la certeza sensorial que emergen de manera como lo ejemplifica el descubrimiento singularmente original de Johaness Kepler del principio solar general de la gravitación, como se presenta en su La armonía de los mundos. El método que Kepler presenta ahí utiliza los movimientos asimétricos de las expresiones visuales y armónicas, respectivamente, de la gravitación universal, para definir su descubrimiento singularmente original del principio general de la gravitación para el sistema solar.

El rechazo de Kepler del insensato método reduccionista de la certeza sensorial liberó a la ciencia, usando el método científico de contradicción entre la experiencia de los sentidos, como lo hace la De docta ignorantia de Nicolás de Cusa, y el principio físico de la catenaria, por parte de Filippo Brunelleschi, para elaborar la cúpula de la Santa María del Fiore de Florencia. No son los sentidos los que "conocen", sino más bien la lectura de las percepciones sensoriales por medio de los poderes creativos que son únicos en la mente humana; es el hombre, y no sus meras huellas, que es el sujeto del verdadero conocimiento científico y artístico clásico.

La apreciación por parte de Einstein del descubrimiento de Kepler produjo la noción famosa de un universo finito, pero no limitado, conocido de otra manera como un universo riemanniano antientrópico.

La lección a destacar al abordar el papel de la creatividad humana en el avance de la vida humana sobre nuestro planeta y más allá de sus confines actuales, se ejemplifica en la experiencia de este último siglo con tales fenómenos trascendentales como la fisión nuclear y la fusión termonuclear. En la medida en que las legendarias fuerzas del desgaste nos alejan de la dependencia de lo que se había considerado como política económica competente, hacia órdenes superiores de políticas económicas cuyo motor es la ciencia, requerimos lo que debería considerarse como aquel principio famoso: que lo que ya ocurrió, es desgaste; y lo que tiene que ser, son las densidades de flujo energético mayores que solo se ejemplifican para nosotros hoy en las nociones de la fisión nuclear y la fusión termonuclear.

En este sentido, mientras que las economías transatlánticas actualmente retroceden, principalmente, del crepúsculo que se desvanece hacia la oscuridad científica, naciones de Asia como China e India han reconocido el papel esencial de los saltos en el progreso que se tienen que traer a la práctica, para sobreponernos a los errores inherentes en asumir que cada cultura nacional debe simplemente copiar los pasos tomados por esas culturas cautivas de su propia adopción de ese legado de declive que recientemente ha venido a dominar la cultura transatlántica. Éste ha sido el declive que se ha estado acercando desde el declive del nivel representado por el papel dirigente del presidente Franklin Roosevelt durante el curso de los preparativos y la ejecución de la derrota de la amenaza nazi, antes y durante lo que se ha denominado la "Segunda Guerra Mundial".

Para escapar del desplome en decadencia que actualmente nos amenaza, en el que ha caído la antigua orden transatlántica —esperemos que solo temporalmente— dependemos de los poderes creativos que distinguen a la naturaleza esencial de los seres humanos de la de las bestias, los poderes natos de la imaginación creativa-artística humana, los poderes sobre los que tenemos que depender para producir esos saltos aparentemente asombrosos en la condición humana en todo el planeta, y más allá.

Sin un cambio de orientación, de meramente la experiencia pasada al descubrimiento requerido de un futuro, más allá del alcance de la civilización pasada, como fenómeno del sistema planetario, ya estamos condenados a una prolongada era de tinieblas planetaria de toda la humanidad. El reto de la pobreza horrorosa que todavía encontramos en masa en Asia y África hoy, debe convertirse en la fuente de estímulo que incitará el rescate de nuestro planeta de su desplome en el abismo que hoy día es, de otra manera, inevitable.

Notas

[1]. Debe ser evidente que, bajo el papel dirigente de lord Shelburne en el establecimiento en 1782 del ministerio del Exterior británico como el instrumento político clave en ese momento de la imperialista Compañía de las Indias Orientales británica, y el papel de ese ministerio del Exterior en orquestar la inducida ruina que la monarquía francesa se infligió a sí misma en el lapso del intervalo 1782-1789.

[2] Por ejemplo, hasta el cambio que ocurrió empezando en los 1970s, estudios mostraban que el costo del transporte colectivo dentro de la región metropolitana de la ciudad de Nueva York era menor si no se cobraban tarifas. El transporte público rápido y gratis era, en cuanto a principios físicos, menos costoso para la combinación de pasajeros y proveedores públicos de la municipalidad suministradora de ese servicio, que un sistema basado en tarifas. En general, una sociedad de casetas de cobro, inherentemente, tiene un rendimiento inferior para la economía en su totalidad que un sistema de entrada libre.

[3] Es notable que el positivista Hilbert despidió a los dos discípulos de Bertrand Russell, Norbert Wiener y John von Neumann, de su programa en Gotinga, por incompetentes.

[4] El concepto moderno de la curvatura física no euclidiana se traza propiamente a tales ejemplos como el uso por parte de Brunelleschi de la catenaria como un principio físico, para la elaboración de la cúpula de Santa María del Fiore en Florencia, y el rechazo por parte de Nicolás de Cusa de la noción de Arquímides de la cuadratura del círculo. Véase también la advertencia de Carl F. Gauss contra las nociones de una geometría "no euclidiana" del tipo equivocado asociado a Lobatchevsky y Jonas Bolyai.

FIN