Otros artículos importantes

Se proyectan más rutas maglev
El maglev de Shangai: paso revolucionario para Eurasia


El primer tren "maglev" del mundo parte de Shangai el 31 de diciembre de 2002. Los mapas muestran la ruta de Shanghai al aeropuerto de Pudong, y los proyectos conjuntos de líneas maglev de China y Alemania, cuyas empresas Thyssen-Krupp y Siemens desarrollaron la tecnología Transrapid. El velocímetro de abordo (recuadro en la esquina superior derecha) muestra la velocidad de 430 km/hora que alcanzó el tren.

por Rainer Apel

El sistema de transporte ferroviario del siglo 21 se inauguró el fin del año pasado, en una empresa conjunta entre China y Alemania, que augura el desarrollo del Puente Terrestre Eurasiático. La primera de dos líneas ferroviarias de 31 km del primer tren de levitación magnética del mundo, que corre de la estación Long Yang de Shangai al aeropuerto internacional de esa ciudad, se inauguró oficialmente a las 10:10 de la mañana del 31 de diciembre de 2002, hora local. Zhu Rongji, primer ministro de China; Gerhard Schröder, canciller de Alemania; miembros del gabinete de ambos países; así como prominentes representantes de la industria y comunidad científica de China y Alemania, estuvieron presentes en la ceremonia de estreno.

Lyndon H. LaRouche, el precandidato a la Presidencia de los Estados Unidos, dijo el 1 de enero que esto era un "primer paso impresionante hacia una posible recuperación económica" mundial. La promesa de recuperación que ofrece, dijo, interseca las varias propuestas "presentadas por mis colaboradores, mi esposa y yo, a diversos gobiernos del mundo, de 1988 a 2002", de un corredor de desarrollo a lo largo del Puente Terrestre Eurasiático, y del establecimiento del Triángulo Estratégico entre Rusia, China e India, que crearía un marco de cooperación para el desarrollo entre las naciones de Asia y las de Europa, que se extendería al resto del mundo.

Con el primer tren magnetolevitado comercial del mundo, que no tiene ruedas, sino que viaja en el aire, por encima del riel, China se coloca a la vanguardia entre las naciones desarrolladas del orbe, no sólo en la inversión de transporte terrestre, sino en la tecnología ferroviaria del siglo 21.

El primer viaje, dijo Xinhua, fue como "un vuelo"; el maglev "aceleró rápidamente para desaparecer en la bruma de la mañana", y se refirió a la realización del "tradicional sueño de los filósofos chinos de `correr con el viento' ". El primer ministro Zhu resaltó el "milagro" de haber construido la línea en poco más de un año y señaló que el consumo de energía del maglev representa la cuarta parte del de una aeronave de capacidad y velocidad comparables.

Ekkehard Schulz y Heinrich von Pierer, presidentes de las empresas Thyssen-Krupp y Siemens, respectivamente, que encabezan el consorcio que manufactura el sistema del tren maglev Transrapid, se mostraron satisfechos de que la tecnología alemana haya alcanzado este logro del transporte maglev comercial en China, con la construcción del tren magnetolevitado en apenas 23 meses. "Hemos demostrado que aun en proyectos de gran complejidad pueden alcanzarse grandes logros tecnológicos", dijo von Pierer. "Confiamos en que cumpliremos con el compromiso de que este tramo entre en operación comercial en el tiempo programado". La segunda línea del proyecto se terminará a fines de 2003, de modo que para el 2004 será posible el transporte en ambas direcciones, a intervalos de 10 minutos. Schulz dijo que el maglev "iniciaba una nueva era en el transporte ferroviario", y añadió: "Estoy seguro de que no sólo Alemania, sino muchos otros países, seguirán el modelo chino".

La primera fase de operación comercial del tren maglev de Shangai a Pudong, que iniciará en 2004, transportará 10 millones de pasajeros anualmente, cantidad que aumentará a 20 millones para el año 2010, fecha en que se celebrará la Feria Mundial en Shangai.

Se proyectan más rutas maglev

El ministro de Transporte de Alemania, Manfred Stolpe, quien también participó en el viaje inaugural, declaró a la prensa que Zhu Rongji le había asegurado que existen planes para la construcción de 300 km más de líneas maglev entre Shangai y la ciudad de Hangzhou (a 210 km al sur), y entre Shangai y Nankín. Ambos países están por ultimar y firmar los detalles de los convenios de cooperación.

El viaje inaugural del maglev en Shangai, además de ser una chispa para la implementación de sistemas ferroviarios del siglo 21 en otras regiones de China, representa una oportunidad de remoralizar a todos aquellos alemanes que, hasta ahora sin éxito, han pugnado por la construcción de rutas comerciales con trenes maglev en Alemania. Hace tres años, se deshechó un proyecto que hubiera conectado a las dos ciudades más importantes del país, Berlín y Hamburgo, bajo el impacto del equilibrio presupuestario del desequilibrado "Pacto de Estabilidad" de Maastricht, que le imposibilitó al gobierno alemán destinar los 1.500 millones de dólares necesarios para garantizar la construcción del proyecto, de 280 km. El gobierno optó, en cambio, por dos proyectos regionales "alternativos" de 78 y 34 km, respectivamente, entre Düsseldorf y Dortmund, y entre Munich y su aeropuerto internacional. Pero estos proyectos tampoco han avanzado, por la misma política monetaria restrictiva.

Contando con el efecto remoralizador en la población alemana de haber presenciado por televisión el viaje de su Canciller el 31 de diciembre, es ciertamente un hecho que el asunto de si Alemania entrará finalmente a la era del transporte ferroviario maglev, se planteará de manera más vigorosa.

Muchos en Alemania y en otras partes están convencidos de que aun si existiera el financiamiento, sería imposible implementar tan ambicioso proyecto de tecnología avanzada, debido a la[FIGURE 201] burocracia y el sabotaje "ambientista"; pero la reciente inundación del río Elba demuestra que esto no es así. Un importante puente ferroviario en Eilenburg, en el estado oriental de Sajonia, cuya infraestructura había sido devastada por la enorme inundación de agosto de 2002, ¡se reconstruyó parcialmente en tan solo 36 horas! El tramo reconstruido comunica a Leipzig y Dresden a través de una línea ferroviaria. El proyecto de Eilenburg tuvo éxito porque el gobierno decretó que las regiones arrasadas por las inundaciones debían reconstruirse a una velocidad sin precedentes, haciendo caso omiso de los procedimientos burocráticos y ambientistas extremos. Después de remover la parte destruida del puente, ingenieros de todas partes de Alemania se movilizaron de emergencia y restauraron "de la noche a la mañana" la mitad del puente destruido, con todo tipo de componentes prefabricados. Este es un claro ejemplo de lo que puede lograrse cuando se aplican métodos de ingeniería militar en ramas de la economía civil.

Un enfoque de 'cuerpo de ingenieros' del Ejército

Este fue el secreto del éxito de la línea maglev de Shangai. El ingeniero en jefe del proyecto, conocido como "el comandante Wu", organizó las tareas de construcción con una precisión militar, en tres turnos diarios. Toda la vía del maglev de Shangai a Pudong requirió 5 mil toneladas de diversos tipos de acero, con varillas de diverso grosor y forma, y con tolerancias muy precisas, y se construyó entre febrero de 2001 y diciembre de 2002. La vía estaba prácticamente terminada para septiembre de 2002, y los últimos dos meses se aprovecharon para conducir todas las pruebas técnicas.

Bajo este enfoque, puede concluirse que el proyecto de 300 km de líneas maglev adicionales se construiría, no en un período de 10 veces lo que se llevaron los 31 km de Shangai a Pudong, sino en el mismo tiempo de 23 meses. Bajo la dirección de técnicos como el comandante Wu, las cuadrillas empezarán el trabajo a lo largo de la totalidad de los 300 km de manera simultánea, de modo que los diversos tramos del maglev se terminarían al mismo tiempo. Lo mismo podría hacerse en Alemania, sólo hace falta la determinación de hacerlo.

El canciller Gerhard Schröder pronunció su tradicional mensaje de Fin de Año al pueblo alemán desde China, donde dijo: "En esta víspera de Año Nuevo, hemos inaugurado el Transrapid: una tecnología del futuro desarrollada aquí en Alemania, que ofrece una solución excelente para los problemas de transporte suburbano. Esto demuestra claramente que en Alemania tenemos todos los elementos para el éxito. Nadie debe impedirlo o estorbarlo. Todo mundo debe avanzar con sus propias capacidades para lograr el progreso general. En el ámbito mundial, los mercados de Asia son fundamentales para nuestro futuro, la gente toma a Alemania en cuenta. Cuentan con nuestro poderío económico y nuestra inventiva. Y confían en nuestra contribución a la estabilidad y el desarrollo pacífico del mundo". En su mensaje, el canciller alemán se hizo eco de los conceptos que Helga Zepp–LaRouche le transmitió en su "Carta Abierta al Canciller" del 23 de octubre de 2002, y que ha circulado por todo el país.

Los logros del proyecto Shangai, que antes de la firma del contrato sino–germano de enero de 2001, nadie podía siquiera imaginar, reflejan los esfuerzos de las campañas en Alemania, China y muchos otros países del movimiento del precandidato a la presidencia de EU, Lyndon LaRouche, a favor de tales proyectos piloto de tecnología avanzada. A partir de la propuesta de LaRouche del "Triángulo Productivo" (París–Berlín–Viena) de 1991–92, las campañas de Helga Zepp–LaRouche por una "Nueva Ruta de la Seda" de China al Oriente Medio, de la década de 1990, hasta las recientes propuestas de un "Puente Terrestre Eurasiático" y el "Triángulo Estratégico Rusia–China–India", los esposos LaRouche han instado a los gobiernos de Europa, Rusia y el Sur y el Este de Asia, a dar un paso audaz para salir del moribundo sistema monetarista mundial del siglo 20, hacia una economía productiva internacional del siglo 21 fincada en tecnologías de punta, como el tren maglev.

De hecho, dijo la señora LaRouche, "los alemanes han quedado totalmente aturdidos porque los chinos hoy despliegan las virtudes que los alemanes obviamente han perdido: la diligencia, la eficiencia", y añadió que los chinos habían puesto en marcha "una `tecnología bella', y digo bella, porque Lyn y yo viajamos en un tren magnetolevitado hace como un año, en un área de prueba en Alemania, y fue absolutamente bello, porque acelera de cero a 450 kilómetros por hora en un lapso brevísimo, y entonces camina lisamente a una velocidad de 450 kilómetros por hora, y esto no sólo sirve para transportar pasajeros, sino también productos".

El transporte de personas y mercancías de la costa occidental de Europa a la costa oriental de Rusia y China, deberá hacerse sobre trenes maglev, que viajarían a velocidades que duplican o triplican las velocidades convencionales de los trenes más rápidos existentes a fines del siglo 20. Ahora, con los trenes maglev que Alemania ha producido con su sistema del Transrapid, es posible viajar por tierra casi a la misma velocidad y con la misma comodidad que por aire. Esta revolución en la tecnología del transporte es posible porque el maglev no corre sobre ruedas, sino por el aire, suspendido por un campo magnético entre el tren y los rieles. El tren mismo se mueve por medio de un impulso magnético secundario contrario al campo magnético de la vía.

Conforme se perfeccione la tecnología, podrán alcanzarse velocidades superiores a los 430 km/hora del maglev de Shangai. La vía del maglev Shangai–Pudong se construyó con tal solidez, que en el futuro permitirá velocidades muy superiores a las actuales. El tamaño de la planta que construyó las 2.600 columnas prefabricadas que sostienen los 31 km de vías elevadas, es de tal magnitud, que no se justifica por la mera fabricación de las torres para esta obra, sino que esta planta participará en otros proyectos futuros del maglev.

Existe ya la perspectiva de un futuro más vasto para el maglev. Y ese futuro será el de la cooperación sino–germana. Cuando bajó del maglev, después de su espectacular primer viaje, el canciller Schröder habló de la "transferencia de tecnología" de Alemania, y del hecho que "esta será equitativa y beneficiará a otras naciones".

China en la construcción de trenes maglev

Es un entendido generalizado que los proyectos maglev chinos del futuro los llevarán a cabo alemanes y chinos como socios igualitarios. Los alemanes contribuyeron para el proyecto Shangai–Pudong con los trenes Transrapid y muchos de los componentes electrónicos, en tanto que los chinos construyeron la vía, las estaciones y parte del equipo electrónico. Los ingenieros chinos hicieron una enorme contribución con nuevos métodos de construcción acelerada. En el futuro, un número mayor de trenes maglev, si no es que todos, se construirán en China. Y los expertos sobre el maglev en ambas naciones, consideran que, a futuro, los trenes maglev para Asia y el mundo los construirá un consorcio sino–germano.

No debe descartarse la posibilidad de que una vez que Alemania adopte el sistema de transporte comercial maglev, las obras de construcción las realice un consorcio parecido. No hay motivo para que los creadores alemanes de esta nueva tecnología se molesten por esto. La humanidad en su conjunto, así como la necesidad de grandes obras de infraestructura en general es demasiado inmensa para los alemanes solos. Si trabaja de manera conjunta con los chinos, y con otras naciones que se incorporen en el futuro, Alemania podrá contribuir a la inmensa tarea de dotar a la humanidad con las grandes obras de infraestructura, a la altura de los requerimientos del siglo 21, lo cual podrá lograse en dos o tres generaciones.

Los niños que vieron este primer viaje del maglev en la televisión, podrán viajar cuando sean abuelos a cualquier parte del mundo en estos trenes, y en otros aún más veloces.

<<Página Anterior