Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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UN INFORME PARA HELGA:

Cómo tener sentido

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

31 de marzo de 2011


Durante una reunión llevada a cabo en "El Sótano", para revisar la secuela del contenido del Informe Semanal de LPAC de ayer, discutimos las implicaciones revolucionarias de ciertos acontecimientos asombrosos recientes en la Nebulosa del Cangrejo, acontecimientos respecto a los cuales me había referido en los comentarios finales en esa ocasión. Como uno de los resultados de la discusión posterior en el sótano sobre el tema hoy, ahora uso como medio este informe a mi Helga Zepp-LaRouche, para transmitirle a europeos pertinentes y a otras personas en el exterior las implicaciones de nuestra discusión en el sótano sobre implicaciones más profundas de mis comentarios finales en ese Informe Semanal. Esto también tiene el propósito de servir de instrumento para orientar a nuestros "Seis" candidatos en Estados Unidos.


Lo que Helga ya sabe:

Todavía hay, hoy en día, dos errores mortales de lo más común, en los comentarios prevalecientes sobre ciencia. El más prominente de estos dos, el primero, es la enseñanza generalizada del brebaje completamente fraudulento conocido como la llamada "segunda ley de la termodinámica" que llegó a enfatizarse durante el curso del siglo 19 y después, aún hoy. El segundo caso relacionado es la suposición popular en el momento, pero igualmente absurda, de que el conocimiento humano de la realidad ha estado más o menos confinado, hasta ahora, por una combinación de una fe axiomática en una presunta capacidad de la certeza sensorial humana y por la sustitución de meras estadísticas en lugar de hechos.

El remedio para esos errores, hoy todavía muy difundidos pero al final de cuentas mortíferos, aun entre algunos científicos de verdad y muchos otros que son meramente científicos nominales, es ahora un tema de importancia crucial para la tarea de lidiar con la escala extraordinaria, de verdad galáctica, de los sucesos de crisis que recientemente se han desatado sobre la humanidad en general, desde el advenimiento del terremoto de Christchurch en Nueva Zelanda y el subsiguiente caso en Japón. Ya hemos entrado a una fase continua de tales amenazas mortíferas a la humanidad en general.

Empiezo ese tratamiento del mencionado par de temas aquí, con el siguiente puñado de consideraciones más esenciales que se tienen que tener en cuenta al abordar el tema indicado de lo que debería ser la preocupación propiamente grave para todos los círculos dirigentes de la humanidad, hoy en día.

El meollo de este informe actual que escribo se debe situar en referencia a ciertos desarrollos recientes observados dentro de nuestra galaxia, desarrollos que ahora impulsan a pensadores responsables a considerar algunas implicaciones que se habían pasado por alto de la llamada "nebulosa del Cangrejo", en la forma como yo mencioné este tema durante el diálogo final entre Sky Shields y yo durante el final de la transmisión por Internet del Informe Semanal de ayer de LPAC.

Procedo aquí a partir de ese punto de referencia, con el siguiente enfoque para tratar una forma de opinión actualmente popular que viene al caso, que es ampliamente aceptada pero viciosamente equivocada. Me refiero a la opinión fraudulenta que se encuentra incluso en una porción cada vez mayor, en los últimos tiempos, de incompetentes de entre quienes han sido considerados equivocadamente como si fueran autoridades, como ocurre en el tema de ciertos errores importantes pregonados como si representaran opiniones competentes, incluso por algunos gobiernos, incluyendo, de la forma más notoria, el actual presidente de nuestros propios Estados Unidos.

Tales embaucadores, en particular los que se identifican a sí mismos como "ambientalistas", están promoviendo formas de patrañas que no son sólo disparatadas, sino genocidas, motivadas por calañas como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, siglas en inglés). Estas son patrañas que han dominado últimamente la formulación de políticas estratégicas y políticas relacionadas de las naciones de la región transatlántica, en particular.

Da la impresión que tales embaucadores, semejando los personajes de Los viajes de Gulliver a "Laputa", de Jonathan Swift, son actualmente dominantes en la promoción de lo que son programas evidentemente genocidas, supuestamente "científicos", como los que se están cometiendo actualmente con el respaldo genocida de ese títere imperial británico conocido como el gobierno de Obama de EU.

I. Liberalismo versus ciencia

La más importante y extensa de todas las controversias dentro de los confines de la historia conocida actualmente de una civilización centrada en la historia antigua hasta la moderna del Mediterráneo y las regiones transatlánticas, ha sido la que se centra en la guerra, o cosas parecidas, entre dos fuerzas intelectuales principales en la historia actualmente conocida de la humanidad, como en la región transatlántica hoy día.

Me refiero al conflicto expresado por lo que se conoce en los registros históricos como el principio oligárquico. Éste es el principio expresado tanto por La Ilíada, la cual enfatiza el punto de vista oligárquico, y el punto de vista al que se opuso la trilogía de Prometeo de Esquilo, en tanto esa trilogía presenta la oposición al principio oligárquico genocida. Ese principio oligárquico es la noción que subyace el culto oligárquico a Apolo-Dionisio de Delfos, el mismo principio que se afirmó en lo que resultó ser un pacto de breve duración celebrada entre el rey Filipo de Macedonia, quien pronto terminaría arruinado, y el emperador del Imperio Persa, que implícitamente ya se había autocondenado a la ruina.

Ese principio oligárquico, que se ha identificado a veces como el reino de los supuestos "dioses" sobre los "simples mortales", es la principal fuente de toda la peor maldad desatada contra la gente de todo el mundo, hasta hoy en día.

Usualmente lo que las leyendas antiguas han alegado que son "dioses" han sido en realidad aquellos regímenes que han suprimido la cualidad humana de la creatividad específicamente humana que los autodenominados "dioses" esencialmente han negado a la generalidad de la población. Esa negación se utilizó con el propósito de sostener las implicaciones de ese principio oligárquico. Este aspecto de la doctrina oligárquica, de la cual los casos de Aristóteles y Euclides son ejemplos, como también Paolo Sarpi, el padre del liberalismo moderno de Adam Smith y sus parecidos, ha sido la raíz política de lo que se convirtió en la doctrina sectaria del siglo 19 conocida como "la segunda ley de la termodinámica".

De esta manera, aquellos denominados "dioses", o sus presuntos semejantes, han expresado el ordenamiento de la división entre esas dos clases sociales, los "dioses" y los "mortales", una división que se asocia con el papel dominante en este planeta de las cuatro etapas del Imperio Romano, etapas representadas, sucesivamente, por la antigua Roma, Bizancio, los cruzados de los viejos venecianos, y el imperio británico de hoy, todavía. Ese pacto original, tal y como se acordó en la isla de Capri, ha dominado la civilización europea desde el nacimiento de ese imperio que se pactó en Capri, el acuerdo pactado entre el futuro César Augusto y los sacerdotes del culto a Mitra. Este pacto estableció una forma monetarista tradicional de imperialismo que ha continuado dominando la civilización europea, hasta la época de la actual tiranía imperial británica sobre Europa continental.

Esta cuarta fase británica de la tradición romana de tiranía imperial se ve representada, para el caso de las recientes décadas, como bajo el papel oligárquico financiero del Grupo Inter-Alpha de bancos, y de tales complementos tipo "banco malo" actualmente condenados a la ruina, como lo son el "Euro", el "BRIC", y las cábalas de Wall Street del presente.

Hablando por mí mismo en este asunto polémico, diría que, puesto que yo nunca he tenido una discusión directamente con la Reina Isabel II, no alego conocer sus verdaderas capacidades intelectuales, aunque es suficiente para lo que me propongo aquí, que ella parece conocer los deberes de una sucesora de Guillermo de Orange, lo cual no es exactamente una cualidad que sea de gran estima, a mi parecer, ni que se admire en la historia de Irlanda. Si me encontrara con ella, yo, por supuesto, me portaría decentemente en el espíritu de mi mejor comportamiento, tanto la mía como la de Benjamín Franklin, además. Confío en que, dicho esto, el alcance de mis intenciones en este asunto, se haya así esclarecido.

Para entender esos acuerdos imperialistas que están ahora dirigidos por el papel clave de la monarquía británica en tanto centro político del actual sistema oligárquico que impera globalmente, hay que entender primero que nos confrontamos con esas expresiones oligárquicas de sistemas de gobiernos que son las principales manifestaciones del sistema imperial perverso del cual ya he hablado, un sistema que se describe de la siguiente manera.

He dividido los siguientes elementos de este informe en dos capítulos, como sigue.

En lo que queda de este capítulo, me referiré a los resultados sumarios de los elementos confiables de nuestro conocimiento hasta la fecha del ordenamiento general de una sucesión de categorías de las cuales se compone la sucesión de formas vivientes de vida. Emplearé ese recurso aquí como un elemento probatorio crucial contra la suposición fraudulenta de quienes insisten en mantener su creencia esencialmente mítica en un "principio universal" que se considera que está en concordancia con lo que se definió en el siglo 19 como la en verdad fraudulenta "segunda ley de la termodinámica".

En el capítulo siguiente, trataré la raíz científica de ese error trágico de esa fraudulenta suposición que comparten Aristóteles y los seguidores modernos de Paolo Sarpi, el error de su tratamiento fraudulento del tema de la presunta autoridad de la percepción sensorial humana. En este capítulo centro la atención en las implicaciones patológicas de esa confección perniciosa conocida como la llamada "segunda ley".

La obra de V.I. Vernadsky

Nuestro conocimiento de la historia de la Tierra está limitado en la actualidad a lo que se puede identificar como la manera en la cual el trabajo del académico ruso-ucraniano V. I. Vernadsky clasificó la evidencia de tres categorías de existencia definidas de manera relativamente precisa, que constituyen tres espacios-fase que se ha llegado a saber que existen en nuestro planeta Tierra y algo más allá. Estas tres son, respectivamente, las siguientes:

Primero, tenemos la litosfera: representando materia que, a nuestro entender, no es ni ha sido procesos "vivientes". Segundo, hay procesos vivientes y sus remanentes, la biosfera, que se define por evidencia de procesos vivientes, en tanto vivos o haber vivido. Tercero, la noosfera: expresiones de los procesos y los efectos de los poderes mentales creativos que conocemos como singularmente específicos de la especie humana entre todas las criaturas vivientes. Cada una de estas tres categorías es, respectivamente, sistémicamente antientrópica a su manera. De hecho, las tres combinadas, reflejan la existencia de un principio común de creatividad universal que necesariamente hemos de reconocer como tal, hasta el momento en la historia, como la expresión de lo que se define como un Creador.

Se sabe empíricamente que todas y cada una de esas tres categorías subsumidas son característicamente antientrópicas. De Hecho, es pertinente al respecto que hay algunas manifestaciones recientes extraordinariamente despampanantes del comportamiento de lo que se conoce como "la Nebulosa del Cangrejo", que indican poderosamente que la "Nebulosa del Cangrejo" es una expresión del autodesarrollo implícitamente noético de nuestra galaxia, y no un fenómeno simplemente contenido dentro de los límites preexistentes de esa galaxia como la ciencia la concebía anteriormente. Lo que podemos decir ahora de este aspecto recientemente identificado del papel de la Nebulosa del Cangrejo en la galaxia, es que el fenómeno parece, de esta manera, reflejar un principio superior en el universo que expresa así por lo menos un reflejo del principio que subsume la cualidad conocida del universo en general.

El principio es que un universo compuesto de las representaciones de estas tres cualidades conocidas, representa su subordinación a un principio que los subsume que abarca la existencia interdependiente de todos ellos. Si eso se confirma, representaría un principio verdaderamente universal como tal, un principio que subsumiría la noción del papel de la creatividad humana dentro de un dominio de creatividad universal.

Más aún, sabemos que el sistema solar mismo es simplemente un aspecto subsumido de esa galaxia, puesto que las características atribuibles del sistema solar, y de la evolución de los procesos dentro de ese sistema que se conocen a la fecha, están subsumidos, y de alguna forma son un ejemplo de los patrones característicos del cambio de estado dentro de la relación del sistema solar con su papel como un aspecto subsumido de esa galaxia. También sabemos que la existencia de los procesos vivientes en la Tierra está dominada por el poder que se ejerce en la forma de ciertos ciclos característicos expresados dentro de los límites del desarrollo en marcha dentro de esa galaxia, y en última instancia, de mucho más allá.

Para nosotros, hoy en día, el aspecto más interesante de esa organización debería ser la evidencia que atañe el principio ordenador que gobierna la forma general de secuencia ascendente (antientrópica) del desarrollo de las formas de vida en la Tierra. En esto se incluye la consideración del efecto antientrópico de esa evolución, incluyendo la antientropía volitiva de la humanidad como tal, en las características de la organización del planeta Tierra, incluyendo el desarrollo de la atmósfera y la sucesión del ordenamiento de formas de vida en la Tierra.

Lo más interesante de todo es el surgimiento de la noosfera, en la cual la humanidad aparece como una forma voluntaria de fuerza creativa independiente que actúa sobre el planeta Tierra, e implícitamente, no solamente en el Sistema Solar sino, incluso más allá, si es que la especie humana sobrevive para alcanzar tal meta implícita en la profundidad y extensión de su papel como parte de una fuerza creativa dentro del universo.

Estos aspectos del proceso han sido documentadas extensamente por mis asociados pertinentes, mucho más jóvenes, pero intelectualmente maduros, ya sea como la tendencia al progreso que implica su propio trabajo original, o ya sea, de manera más amplia, en el trabajo relacionado que han adoptado de la fecundidad de otros. La capacidad de la humanidad en la Tierra, nuestra existencia, es esencialmente antientrópica.

Se tiene que reconocer que esos hechos de la experiencia demuestran que solamente la degeneración moral e intelectual de algunas sociedades humanas ha producido excepciones sistémicas, como las maldades del "ambientalismo", al dominio de ese principio noético de la humanidad. Por lo menos, esto queda de manifiesto cuando la gente es cuerda, y no en algún modo degenerado de organización de la sociedad que se escogió, en la cual se niegue el principio de una expresión intrínsecamente universal de un proceso antientrópico reinante.

II. La creencia tonta en la certeza sensorial

Cuando se considera debidamente la evidencia, como la que se indica en la sección final de la tesis de habilitación de Bernhard Riemann, la visión embrutecida del universo inherente en alguna fe ciega en la certeza sensorial, condena esas cualidades disparatadas de la creencia habitual que son consistentes con las nociones de una clase que Paolo Sarpi y su imitador Adam Smith degradan, aún más, en esa noción de un principio universal de placer y dolor que se ha hecho notorio como la doctrina persistente de la población británica y sus creyentes incautos.

Se tiene que enfatizar el hecho crucial de este asunto: Que sin lo que ha hecho nuestra organización, la mayor parte de lo cual nunca se hubiera hecho si no fuera por el papel excepcional de un simple puñado de entre nuestros asociados, y sin la parte que juega un puñado, en términos relativos, de individuos detrás de los telones de algunos gobiernos, incluyendo dentro de nuestro propio Estados Unidos, el impulso político-científico esencial detrás de nuestra contribución específica para la movilización para esta lucha, no podría haber ocurrido en realidad. Sin mi advertencia en abril de 2009 del bigotito en la cara del presidente Obama, no se hubiera vuelto posible hoy ni la escasa posibilidad actual de rescatar a la humanidad de la más que probable destrucción de la humanidad.

Este hecho, y es un hecho que separa a los útiles de los fracasos humanos en posiciones altas, no es un simple reclamo por la autoría de una ingeniosa invención científica. Es la esperanza visible actual, y es una esperanza apenas muy tenue, de rescatar a la especie humana de amenazas tempranas, e incluso inmediatas que están más allá de lo que pueden concebir la mayoría de los actuales gobiernos en funciones del mundo: amenazas a la propia existencia continua de esta especie humana tal y como la hemos conocido. Algún día en el futuro, si la humanidad sobrevive esta situación amenazante de hoy, quizás se entenderá más sobre cuán decisivo ha sido el papel de apenas un puñado dentro de la multitud, incluso de mi pequeña organización, para lograr que existiese siquiera la posibilidad de rescatar la humanidad.

Los factores cruciales a considerar, en tanto base de cualquier política estratégica pertinente que se entienda y se emplee competentemente, se centran ahora en mi apreciación particular de las implicaciones de ciertos aspectos de mi comprensión de las implicaciones profundas del trabajo de Bernhard Riemann en la fundación de una ciencia competente de la economía física, que incluso depende de un punto de vista riemenniano del meollo decisivo de los descubrimientos del académico V.I. Vernadsky. Sin los desarrollos adicionales elaborados por un equipo pequeño de trabajadores científicos asociados con nuestro denominado "equipo del sótano", y más crucial aún, lo que se ha logrado a través de trabajo centrado en ese equipo desde el verano de 2010, ninguna de las contribuciones decisivas esenciales para la posibilidad visible actual de rescatar la civilización se habría vuelto posible, aunque siga siendo hoy meramente posible y no segura.

Como me lo ordena la edad, me siento, más que me paro, en el centro de esta realidad actual, representando un concepto que en este momento es indispensable para la seguridad de lo que hacemos desde dentro de Estados Unidos, y que me mantiene lejos, por eso mismo, del trabajo de mi preciosa esposa y sus equipos en Europa, manteniendo entre nosotros el concepto inspirador de la posibilidad de rescatar, ojalá, la continuación actual de la civilización, o incluso de la vida humana. Tal fue, por lo general, el papel final de algún individuo, o puñado de individuos, en los momentos más cruciales de la existencia humana, como lo es, nuevo, para mí el presente.

El resultado que se aduce de esta referencia que hago a esas consideraciones suprahistóricas, toma la siguiente forma de expresión, entre otras, para fines de la práctica urgentemente necesaria.

Si no tenemos éxito en liberar los gobiernos de algunas naciones importantes del mundo de la depravación de la terca fe ciega en lo que se denomina "certeza sensorial", las posibilidades de continuar la existencia de la civilización en este planeta, incluso la posibilidad de la existencia de la especie humana aquí, no es mejor que la de una posibilidad extremadamente frágil.

Por lo tanto, digo lo siguiente, advirtiendo contra la infestación, como de gusanos, de una enfermedad ahora dominante llamada "liberalismo" -especialmente el liberalismo imperial británico- que es prácticamente como un suicidio de la especie.

El meollo del asunto

La creencia ilusa de los empiristas, y sus semejantes en general, es la principal fuente del fracaso moral de aquellas variedades de culturas europeas, y sus gobiernos, que han aceptado las ideas de la certeza sensorial de la clase que generalmente se atribuye al lacayo de Lord Shelburne, Adam Smith.

La necesaria disección analítica de las ideas estúpidas típicamente británicas de "sentido común", tiene que proseguir de la siguiente manera.

El dogma depravado del "Astuto Truhán" de Paolo Sarpi, y lacayo de Lord Shelburne, Adam Smith, se resume en la propia obra de Smith de 1759, La teoría de los sentimientos morales. Lo que escribe Smith allí, es lo que se refleja en la brutalidad típica del "británico" común -¿et tu británico? Un tratamiento más higiénico del fenómeno brutánico de Smith es ése que se resume de manera concluyente en el argumento final incorporado en la tercera sección de la tesis de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann. En ese lugar, Riemann recapitula el argumento general contenido en los primeros tres párrafos de la misma tesis. Esta vez, en esa tercera sección, ataca las falacias de la certeza sensorial desde una óptica global superior, y también ataca la tendencia común a la necedad entre los matemáticos.

Esta óptica superior incluye,[2] primero, la consideración de lo intrínsecamente absurdo del concepto ontológico de la línea y el espacio, como lo ejemplifica el caso de Euclides. En segundo lugar, que nuestros poderes de percepción sensorial y poderes relacionados de conceptualización están delimitados por los poderes para percibir lo muy grande y lo muy pequeño. En tercer lugar, que la idea de espacio ha de derivarse, no de las matemáticas, sino del objeto de la práctica de la ciencia física experimental misma, como yo lo he hecho para el concepto de la ciencia de la economía física.

Considera que ese hecho que acabo de afirmar, está en el centro de la ley del universo, en la medida en que tenemos que considerarnos responsables de las implicaciones prácticas de este hecho.

Por ejemplo, la característica del espacio-tiempo físico del espacio económico, no se correlaciona con la idea de un abstracto espacio-tiempo estadístico abstractamente económico, sino, más bien, con el gran principio evolutivo expresado en términos físicos por el sentido de historia que es interno en la realidad del espacio-tiempo físico. Si el universo no ha de morirse por vejez, tiene que satisfacer el requerimiento de pasar de un estado relativamente inferior de lo que había sido antientropía previamente, a una forma superior que lo remplaza, en la actualidad. El aumento necesario de la relativa densidad de flujo energético de la acción humana per cápita y por kilómetro cuadrado de sección transversal, representa el estándar requerido para producir el equivalente a no menos de un tasa constante de potencial para la especie humana y sus ambientes, per cápita y por kilómetro cuadrado de sección transversal de esa acción.

Fue el respeto a la importancia de esta distinción entre un espacio-tiempo físico-económico de la existencia humana, y un modelo de dizque " cero crecimiento", lo que me incitó a descartar la tolerancia permanente de la idea de "infraestructura", y remplazarla con la idea de "plataformas", plataformas cuya característica yace en el mejoramiento del nivel general de antientropía, comparado con los estados anteriores previamente existentes de una economía física, o de una región definida de dicha economía. De ahí el papel decisivo del "fuego prometéico".

La necedad de la certeza sensorial

La esperanza para la humanidad, y lo que nos diferencia de todas las demás especies vivientes actualmente conocidas en la Tierra, está en nuestra capacidad potencial de disfrutar los más elegantes placeres de desprecio por la excitación prácticamente masturbatoria de la fe en la certeza sensorial. Esto significa, en la práctica, el reconocimiento de que los sentidos humanos son meramente instrumentos utilizados para guiar a los miembros de nuestra especie única a través de los caminos peligrosos de una forma de experiencia a veces más elegante que la de los placeres y dolores de una vida meramente animal. La esencia de la humanidad, aquello que distingue el potencial especial de la humanidad mencionado en lugares como el célebre Génesis 1, está en lo que justamente se distingue como un "poder de la razón" que existe solo por encima y más allá de la mera experiencia sensorial como tal; vive en ese aspecto, exclusivo de la persona humana, como la expresión de un cierto sentido precioso de inmortalidad de la mente humana adecuadamente madura que existe en una forma más elevada que la criatura mortal.

De esta manera, V.I. Vernadsky, el gran seguidor del gran Bernhard Riemann, quien a su vez había sido seguidor de muchos de sus semejantes como descubridor, le dio a la ciencia moderna una comprensión más profunda y rica de la capacidad y el papel de la humanidad dentro de nuestro universo. Es una comprensión que continua creciendo en extensión, y en profundidad de discernimiento en las manos de sus asociados y seguidores del presente.

La capacidad de la mente humana individual real de captar tales conceptos con una cierta precisión y propiedad, depende del desarrollo por parte del individuo de un concepto de las capacidades mentales de la persona humana que yace, como si dijéramos, por fuera de los placeres y dolores relativamente bestiales de creer en la certeza de la experiencia limitada a la percepción sensorial: por fuera de lo que de otra manera hay que reconocer como la ideología típicamente brutánica para hoy en día.

Todo lo que acabo de argumentar ya estaba implícito cabalmente, casi dicho explícitamente, en la célebre tesis de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann. Su colaboración con su otrora líder, Lejeune Dirichlet, fue una verdadera expresión de puro genio científico, artístico y moral. La tesis de habilitación de Riemann fue un escenario en el cual bailaron las ideas sublimes de la pura creatividad humana. Es precisamente aquí, en esa visión del trabajo de Riemann, y por consiguiente del trabajo de Vernadsky, que ésta sigue avanzado hoy en día. Ésta es una clave crucial para el futuro esperanzador de la humanidad y los poderes especiales de creatividad de la humanidad.

Más allá de la deducción

El argumento final de la tesis de habilitación de Bernhard Riemann es que para practicar la ciencia, tenemos que dejar el dominio de las matemáticas e irnos al dominio de la física. No se trata meramente de un Disparo de Partos de la tesis de Riemann; es la esencia de todas las formas competentes de ciencia moderna. La verdad existe solamente por fuera de esa facultad de las llamadas matemáticas "deductivas" en la cual reina la bestialidad; la creatividad habita en aquello que no es las meras sombras que el hábito impone sobre la percepción sensorial, sino, más bien, en la facultad de la imaginación humana creativa que ha de conocerse como metáfora.

¿Qué idea podría ser más absurda que la de que las líneas se generan, a priori, a partir de los puntos, y que el universo se forma de las líneas que se supone sean la raíz de los objetos sólidos? ¿O que la ciencia se puede contener dentro de los límites de una mera descripción matemática de la naturaleza? Sería igualmente tonto, o tal vez peor, suponer que el espacio se pudiera prolongar matemáticamente, a no ser que sea por cualidades específicas de la acción física. Lo que Riemann pretende que sea " el dominio de la física" es el experimento físico dentro del dominio de lo que previamente se desconocía, e, incluso, lo que antes no existía. La generación de estados de espacio-tiempo físico de los que no se sabía que existieran previamente, es la verdadera esencia de la ciencia física, incluyendo cualquier expresión competente de la ciencia de la economía: una ciencia de la economía física, una economía física de la ciencia.

El punto crucial aquí, es que la creatividad humana no está limitada al descubrimiento de los estados físicos no conocidos antes; la creatividad es la generación de estados físicos que no existían antes, como nos lo ha recordado la conducta reciente de la Nebulosa del Cangrejo con una cierta contundencia enfática.

En la tesis de habilitación de Riemann, este punto se expresa con una contundencia específica, enfatizando la ontología de lo que se nos presenta como una cualidad física del espacio extendido. Uno compara esa idea como tal, con la idea de la extensión de estados de energía inferiores, a la fisión nuclear, de allí a la fusión termonuclear, y de allí a las reacciones materia-antimateria. La creación es esencialmente la creación ontológicamente en progreso de nuevos estados físicos de existencia en el universo en general y, con toda certeza, dentro de nuestra galaxia que tenemos por hogar y que a veces es muy antipática. Nada real existe meramente a priori. En estos tiempos de crisis galáctica, no hay ningún espacio seguro para ideas necias del tipo que en otra época se toleraban, por simple ignorancia, antes de los trabajos de personajes como Riemann y el académico V.I. Vernadsky. No hay cabida propiamente tolerable para las ideas oligárquicas paganas de criaturas depravadas como Aristóteles, o los temas sodómicos de Paolo Sarpi, en la vida intelectual de nuestro universo hoy.

El punto particular de énfasis que se debe atribuir a las consecuencias de tales consideraciones es que los estados creados de práctica humana, que han sido creados gracias a los principios de creatividad universal, ya sea humanos u otros comparables, son ya estados eficientemente físicos de existencia dentro del universo, eso junto con la acción creativa por la cual esos estados físicos han sido y serán generados.

En resumen: la naturaleza de la mente creativa del individuo es, en sí misma, una fuerza física existente en el universo, incluso antes de la existencia del estado físico que recién se manifiesta. Ésta es la implicación sistémica del trabajo de Bernhard Riemann, como la extienden las exploraciones pioneras aún en marcha de las implicaciones del trabajo de V.I. Vernadsky.

Es solo en el dominio de tales conceptos como éstos, que la humanidad en peligro de hoy en día, podría prever su futuro.

Notas de pie de página

[1] Se ha demostrado que la organización de la vida dentro de nuestro sistema solar está gobernada por funciones medibles de la galaxia reinante.

[2] "III. Anwendung auf den Raum [Aplicación al espacio]" en los subcapítulos de esa sección final 1, 2 y 3.