Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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Los funcionarios electos deben ser ciudadanos, no hombres de partido:

¿SE HA RESTAURADO NUESTRA CONSTITUCION?

Por Lyndon H. LaRouche Jr.

Miércoles 6 de julio de 2011


En cuanto se hubo establecido nuestra Constitución Federal, esos acontecimientos llamados "La Revolución Francesa", dividieron al liderato de nuestra república entre, primero, los comprometidos firmemente con esa Constitución, como el presidente George Washington y el Secretario del Tesoro Alexander Hamilton, y segundo, comparado con el pro inglés Presidente John Adams y esos partidarios de la revolución francesa como Thomas Jefferson. Mas tarde, el hijo del presidente John Adams, el Secretario de Estado y después Presidente John Quincy Adams, quien había sido un protegido de Benjamin Franklin, surgió, tanto como Secretario de Estado como Presidente por un período, y como la conciencia viva del patriotismo por el resto de su vida. Los defensores de Hamilton y John Quincy Adams permanecieron como los faros de nuestra tradición patriótica de republicanos americanos, a pesar de sinvergüenzas tales como Andrew Jackson quienes estaban atados a sus vínculos a los agentes británicos Aaron Burr (que fuera vicepresidente de Jefferson en un momento) y al sucesor de Burr en Wall Street, Martín van Buren.

Bajo las tendencias centrifugas indicadas, y comparables, en de las Presidencias de Estados Unidos, el Congreso de Estados Unidos ha degenerado a menudo en la calidad de su funcionamiento, con el efecto de que, el propósito original de nuestra Constitución Federal se corrompió profundamente, en tanto que devino en victima, cada ves mas, de la expresión del oportunismo parlamentario importado de Europa, inherente en las tendencias centrifugas partidistas al interior del proceso electoral de nuestra nación, como en las tendencias erráticas del rompimiento partidista con las intenciones originales de nuestra Constitución.

Esa tendencia corruptora, es una tendencia que se expresa en el crecimiento de la influencia del papel moralmente decadente del partidismo, al estilo europeo, en nuestras instituciones federales. Esto se ha convertido en una tendencia hacia "primero el partido", en vez del proceso legislativo gobernado por la ciudadanía dentro de nuestros cuerpos legislativos.

El resultado visible de esa tendencia ha sido la ruina de nuestro sistema constitucional debido a las tendencias legislativas y semejantes en la degeneración de los procedimientos de nuestras instituciones legislativas, hacia esas formas de expresión de facción parlamentarista que tienden a degradar a nuestro Estados Unidos en un reino sistémico del tipo del partidismo, a través del cual los esfuerzos para la autodestrucción de nuestro sistema político han obtenido el poder para corromper, cuyos efectos estamos sufriendo ahora.

Empiezo ahora con el replanteamiento siguiente de esos comentarios iniciales:


En todas las cuestiones de la practica legislativa y semejante que tienen que ver con forjar la intención efectiva de nuestro procesos legislativo, nuestras instituciones mas importantes han sufrido la forma de corrupción en que el significado de "partido" ha tendido a menudo a destruir la independencia de conciencia del representante electo a nuestro Congreso Federal, y la extensión de esas tendencias en la conformación y, muchas veces, en un modo deformado utilizado para derrotar el papel debido de la conciencia del legislador individual.

Esas practicas corruptoras han tendido a llevar al legislador individual a abandonar su deber propio de pensar bien las políticas que se deben considerar de manera rigurosa, y a "seguir la corriente para llevarla bien", con la parcialidad impuesta por el partido, y no por la conciencia.

Las practicas consuetudinarias actuales, no siempre conducen a errores serios; sin embargo, en asuntos que tienen que ver con la realización de los principios del derecho constitucional como lo establece el principio esencial de nuestra Constitución Federal, las imitaciones de las prácticas parlamentarias europeas o de otras comparables, tiene un efecto moralmente corruptor sobre los procesos legislativos y lo relacionado con estos.

Este tipo de corrupción manifiesta que fomentan las actuales practicas más consuetudinarias, significan a menudo la derrota del interés nacional, incluso el interés vital, de nuestra republica en su conjunto. El efecto de este elemento de corrupción sistémica, es desorientar al ciudadano al efecto de que el ciudadano mismo, el o ella, se adapta a la conveniencia que luego tiende a corromper al votante en la base del proceso socio-político de la acción de legislar. Al llegar a cierto limite, el ciudadano votante mismo o la ciudadana, se vuelve un oportunista que se adapta el viciado sistema de legislación partidista, en la errónea creencia del ciudadano, de que el o ella, están tratando de "usar al sistema corrupto" para lo que el ciudadano, en su desesperación, adopta como el medio que cree más probable para alcanzar un beneficio de este proceso corrupto, que el ciudadano típico considera como "el sistema" al cual él, o ella, debe adaptarse para conseguir lo que el ciudadano mira como si fuera su autointerés vital, o algo comparable.

La corrupción de este tipo tiene el carácter, no de un simple error, sino más bien, de una forma social de enfermedad epidémica. Entonces, muchas veces, una mayoría de nuestros ciudadanos mismos, se convierten en los "trasmisores" de la fea enfermedad que el sistema ha venido a manifestar, desde arriba hacia abajo.

 

El principio económico

Se ha convertido, desafortunadamente, en una tradición europea moderna de (en realidad) el imperialismo europeo (en particular), separar la economía de la ciencia física. El nexo de la economía con los principios físicos, radica en el entendimiento de las implicaciones prácticas de la diferencia entre la conducta humana y la de los animales: La distinción especifica entre la coherencia legítima que define la ciencia de la conducta animal y las potencialidades humanas, radica en la función de la creatividad específica de la humanidad, por ser a semejanza del rol implícito del Creador. El célebre Primer Capítulo del Génesis, describe esta distinción en forma resumida.

La expresión mas notable de esta distinción, es el hecho de que la persona que uno se pudiera imaginar como la que se ve en un espejo, la persona que uno a menudo se engaña creyendo que es la que aparece en el espejo, o no es la persona real, o a veces, algo peor aún, algo parecido al bestial depredador, como lo ilustran a éste último los adherentes de esa especie depredadora de monetarismo que se reconoce como el tipo de facciones monetaristas angloamericanas de Wall Street, la Nueva Inglaterra del juez Lowell, y la City de Londres.

Les llamo la atención sobre la presentación que hice sobre el tema de la creatividad humana en Russelsheim, Alemania, el 2 y el 3 de julio.

Cuando se toma en cuenta, un muestreo razonable de conocimiento humano sobre el universo y de la especie humana, que yo presenté, sobre el tema de la creatividad humana, en esa presentación de Russelsheim, la imagen del individuo se aparta lejos -y a un orden muy superior- de la imagen típica del espejo. Entonces, la imagen de los poderes de uno para hacer, se remonta a las alturas, como una autoridad sumamente superior a la mera sombra que se considera como la habitual cara en el espejo. Se puede decir con justicia, en ese respecto, que nosotros somos lo que hacemos, y no lo que meramente aparentamos ser.

La aceptación de las implicaciones debidamente escogidas de esa consideración por la naturaleza verdaderamente pretendida del hombre verdaderamente creativo, de la acción del individuo verdaderamente creativo, sirve como la fuerza moral atribuible a la verdadera naturaleza del conocimiento verdaderamente competente de la imagen de la naturaleza del individuo adecuadamente cualificado como se ve en ese espejo de la realidad.

La imagen en ese espejo, se define en coherencia con el verdadero potencial creativo del individuo, en tanto esa distinción se representa como la imagen del individuo verdaderamente creativo-universal, el individuo que descubre los medios para los saltos revolucionarios hacia un estado superior de ser realizado por el individuo biológico todavía mortal cuya inmortalidad reside en las contribuciones hechas por la mente humana para el avance del papel de la humanidad en la historia futura de la humanidad en general.

Estos conceptos que reflejan ese principio distintivo del alma humana inmortal, son el modelo que se refleja como la intención del Preámbulo de la Constitución Federal original de Estados Unidos de América. Es la imagen de lo que nosotros debemos llegar a considerar de la inmortalidad del ser humano que expresa el movimiento hacia adelante de ese principio universal.