Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

Executive Intelligence Review - www.larouchepub.com/spanish Tel: 1-703-297-8434

Lo que tu contador nunca entendió:

LA ECONOMIA SECRETA

por Lyndon Larouche, Jr.

17 de abril del 2010

———————————————————————————————————

Un comentario a manera de prefacio sobre las implicaciones del tema del informe a continuación:

Afortunadamente, al menos unos cuantos relativamente pocos talentos descollantes entre los economistas estadounidenses han entendido ciertos fundamentos del "cómo y el porqué" de mi historial único en cuanto al éxito en el pronóstico económico, eso desde 1956-57 a la fecha. Desafortunadamente, muchos otros economistas todavía no lo han entendido. El origen de los fracasos de la mayor parte de los economistas, como lo muestran prácticamente todos los contadores y todos con excepción de unos cuantos economistas importantes, es que son en lo esencial víctimas abnegadas de la muy enseñada ilusión conocida como monetarismo: el culto a una imaginada "magia" monetaria "del mercado", su estúpida creencia en el dinero como tal.

Por lo tanto, las preguntas pertinentes incluyen: "¿Cuál es el secreto? ¿Por qué entre los principales economistas del mundo en la actualidad, la mayoría ha sido tan neciamente incompetente, por tanto tiempo, en cuestiones que tienen que ver con el pronóstico de las pautas de mediano a largo plazo en el desarrollofísico-económico neto, tanto en la nación pertinente, como en el mundo en su totalidad? ¿Por qué ha tenido la economía de EU una tendencia de decadencia económica-física realmente mensurable, desde el día después de la muerte del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt?"

El otro problema relacionado del actual gobierno federal de EU es, en lo esencial, el mismo que presentaba el caso del enloquecido emperador romano Nerón: como Nerón, se teme al actual presidente estadounidense, Obama, por el poder que ejerce (aunque sea temporalmente), a pesar de que si continúa la política de ese títere británico y con pretensiones de cuasi emperador, Obama, se condenaría al mundo en su totalidad, en lo económico y en lo demás. De este modo, en tanto que la ideología de Obama permanezca en el puesto, la ilusión llamada "monetarismo" habrá llevado a las naciones, incluso a los continentes del mundo, al borde de la autodestrucción "estilo lemming", de la manera en que lo ha hecho, en forma más notable, la mayoría aborregada del partido Demócrata en el congreso de EU.

¡Beee!

Los resultados consiguientes que experimentamos hoy en la economía trasatlántica, deberían bastar para convencer a los todavía cuerdos, para que reconsiderasen los supuestos del liberalismo británico que han mandado a las economías de EU y Europa en un descenso vertiginoso, desde mediados de 2007, a su estado actual de desintegración física acelerada.

Se podría salvar a la economía estadounidense, incluso en esta etapa avanzada de su peligroso declive, mediante la aplicación del combinado de una reforma a la "Glass-Steagall" en Estados Unidos, en especial si se conjuga con la misma depuración en otras naciones descollantes con el método Glass-Steagall, aplicada para producir un regreso de otras naciones destacadas a un sistema de tipos de cambio fijos al modo rooseveletiano.

Por tanto, como resultado de un proceso de décadas de prácticamente deshacernos de las tradiciones cuerdas en el ejercicio de nuestro gobierno estadounidense, la clave de la posibilidad de salvar a EU de su ruina total, es el hecho de que yo tengo un historial de décadas de ser un economista físico de éxito notable, un economista para quien el tema de la economía es una rama de la ciencia física, en vez de lo que se presenta con las ilusiones monetaristas populares que se enseñan y practican como sistema fallido de contabilidad financiera que hacen pasar por economía. Yo sé lo que hago; por lo tanto, debo de advertir que la supervivencia de tu nación depende de que tú entiendas estas diferencias ya.

———————————————————————————————

INTRODUCCIÓN: "SOBRE EL SIMPLE DINERO"

El remedio para el colapso económico mundial que ya se nos echó encima, reside, de manera singular, en reemplazar los sistemas monetarios predominantes en el mundo hoy, por una combinación de las normativas de la Ley Glass-Steagall para los sistemas de crédito de las naciones, como el de Franklin Roosevelt, enmarcadas en un sistema global de tipos de cambio fijo. Esto puede tener éxito, si la implementación de la reforma se diseña desde la perspectiva de una materia real, aunque se enseña muy rara vez y es poco conocida: La ciencia física de economía política.

Esa materia representa un cuerpo de conocimiento realmente científico que presenta, de manera singular, la diferencia sistémica entre el ser humano y todas las formas de vida inferiores. El poder de tal conocimiento, es la fuente del efecto de la diferencia entre lo que V. I. Vernadsky llamó "biósfera", y lo que llamó "noosfera".

Entonces, en cuanto al mismo tema del método científico, como lo había mostrado Albert Einstein en el caso del descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler del principio de la gravitación universal, en Las Armonías del Universo de Kepler, toda la naturaleza es "creativa", en lo que Einstein identificó como el universo finito pero sin límites de Kepler, (en otras palabras, un proceso, inherentemente antientrópico, universal.) Esto significa que el individuo se coloca fuera y por encima de todas las demás formas de vida, eso en razón del potencial del individuo en el rol de la creatividad humana voluntaria al producir esa cualidad especial de efecto antientrópico que se ha de reconocer como la cualidad voluntaria de superioridad de la humanidad sobre toda otra especie viviente.

En el universo real, el dinero como tal no tiene ningún valor intrínseco. El dinero se usa de forma correcta, no como un estándar de valor económico real, sino, como lo prescribe la Constitución Federal de EU, como un medio conveniente, no de valor, sino de transmisión de una forma de crédito emitida por una república soberana, crédito que se ha de utilizar para estimular un efecto que se quiere que se identifique con un aumento en el valor físico neto per cápita y por kilómetro cuadrado del territorio para la economía en su conjunto. Cuando se define así al dinero, lleva a cabo su función debida sólo al promover una inversión de capital intensivo cada vez más productiva, per cápita y por kilómetro cuadrado, tanto en infraestructura económica básica, como en los métodos de producción para el desarrollo a largo plazo de tecnologías más avanzadas y productivas, como se hizo desde mediados del siglo XVII en la Mancomunidad de Massachusetts cuando operaba bajo su Acta Constitutiva. Esto implica desarrollos que (1) deben contrarrestar los efectos del desgaste y (2) que representen, en efecto, un método de descubrimiento que se exprese en un aumento neto físico en el poder expandido de la especie humana para seguir existiendo en un futuro sin límites, tanto per cápita como por kilómetro cuadrado del territorio pertinente.

En otras palabras, la supervivencia de la humanidad siempre exige un aumento en el nivel de la densidad de flujo energético que se use para acelerar el aumento de los poderes productivos del trabajo, y, como ilustra el caso el papel de la clorofila en el desarrollo ascendente del papel más prominente del carbón atinente en el consumo de la sociedad. De forma que, a la fecha, se desintegra una sociedad trasatlántica cada vez más tonta, debido a una dependencia prácticamente suicida en modos de producción energética confinadas a niveles de densidad de flujo energético bajos, mientras que —a pesar de las insensateces de esos rusos influyentes bajo control británico, cuyos intereses especiales tienen raíz, de forma personal, entre los piratas financieros contemporáneos del Caribe— Rusia (por otro lado), China y la India son ejemplos de las naciones más sanas en términos relativos, como naciones que dependen, cada vez más y más, de la energía nuclear y termonuclear, y en enormes complejos de infraestructura modernizada, y tipos comparables de fuentes de energía de muy alta densidad de flujo energético.

Ese poder de la creatividad del que depende el progreso de una sociedad, e incluso su supervivencia, se expresa de la manera más clara en lo que se puede identificar como formas clásicas de composición artística, como ilustra el caso el papel del violín de Albert Einstein en la función que jugó en sus grandes poderes creativos científicos a menudo sorprendentes, los mismos poderes creativos que se atestiguan en el caso de los adversarios de Einstein, al contrastar la obra de Einstein con esa depravación conocida como positivismo matemático moderno, un positivismo que se ve ejemplificado en el peor grado por los seguidores de las operaciones de Bertrand Russell con base en la escuela de "análisis de sistemas" de Cambridge.

El Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) con sede en Laxenberg, Austria, es emblemático de la depravación anticientífica de los embaucados por Russell. El IIASA es la representación de los adversarios notables de la ciencia competente que, a su vez, está representada en la obra de químicos físicos ejemplares como el estadounidense William Draper Harkins, y el académico Ruso Ucraniano V. I. Vernadsky, y sus similares.

Con ese telón de fondo en cuanto a la "política energética", mi éxito hasta la fecha único, por décadas, de pronosticador en el campo de la rama de la ciencia física conocida como "economía física", ha dependido, en lo esencial, del impacto que me dejó la revolución realizada por un gran sucesor de Johannes Kepler y Godofredo Leibniz, como también de Carl F. Gauss, el Bernhard Riemann que ha sido el principal instigador de todas las más decisivas mejoras cualitativas en el método científico que tengan notoriedad en la historia desde la famosa tesis de habilitación de 1854 que marcó la pauta, que Riemann dio en la Universidad de Gotinga en Alemania.

De manera que mi éxito excepcional como economista ha dependido en gran parte de las contribuciones como las que se han de encontrar en la obra de algunos de los más grandes genios científicos del siglo 20, representados por tales como Max Planck, William Draper Harkins, V.I. Vernadsky y Albert Einstein, todos los cuales han dependido de los beneficios de la revolución de Riemann enraizada en las concepciones de una ciencia física moderna no de "física matemática", no sólo química, sino química física. La obra de estos personajes de la ciencia se basa en la relación entre la revolución riemanniana, no sólo con la obra previa que llevó a cabo Carl Gauss, sino que ha de dársele crédito al énfasis que le dio al papel de la creatividad artística clásica el maestro de Riemann y predecesor inmediato en Gotinga, que también había sido maestro de Riemann en Berlín, el protegido especial de Alejandro de Humboldt, Lejeune Dirichlet.

Al principio, todos los que han llegado a ser mis aciertos, relativamente sin par, en el pronóstico económico, tuvieron su raíz en el reconocimiento que hice en mi adolescencia del absurdo intrínseco en lo que se conoce como geometría euclidiana. La necesidad de superar ese sistema reduccionista del antiguo Euclides y casos comparables, con un principio de geometría física, se me demostró, afortunadamente, durante mi adolescencia, en las continuas visitas los fines de semana al astillero de Charlestown en el área de Boston, Massachusetts. En estas visitas captó mi atención, de manera repetida, la forma en que la geometría óptima de la masa física definía una proporción entre la estructura de soporte y la masa total, en el caso de construcciones muy altas con acero moderno. La torre Eiffel en París ilustra el mismo punto, al presentar la cuestión de esa optimización en la construcción en un espacio-tiempo físico definido en términos de la cronología de la química física.

Los métodos de prognosis económica a largo plazo que me han aportado el posterior éxito característico de mi obra como economista, se basaron en una perspectiva enraizada, desde principios del 1953, en mi feliz adopción del método que representaba la tesis de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann, una tesis que ha de leerse como la consecuencia pertinente de los principales descubrimientos de Godofredo Leibniz. En este respecto, los primeros dos párrafos y la ultima oración de esa tesis de habilitación, son los puntos de referencia más notables que resumen la aproximación esencial para entender la revolución de su tesis en la ciencia física moderna. Esos tres párrafos seleccionados de su tesis de habilitación, resumen la limpia de la basura del campo sobre el que se levanta el edificio de sus profundas contribuciones, basadas en las porciones restantes de esa tesis.

En cuanto a economía

Hice mi primer pronóstico formal para la economía estadounidense en el verano de 1956, en el marco de mi rol como ejecutivo de una firma de consultoría, cuando pronostiqué la certeza cercana del surgimiento de la recesión mas severa en el período de la posguerra hasta ese momento, que ocurriría durante el intervalo de febrero-marzo de 1957, de la forma exacta en que de hecho pasó; esa profunda recesión prolongada del período de la posguerra hasta ese momento, hizo erupción exactamente en el momento pronosticado. Prácticamente todos mis pronósticos emitidos posteriormente, han tenido un carácter de mediano a largo plazo, como mi pronóstico de 1966-1968 de una desintegración altamente probable del sistema de paridades fijas existente para "finales de la década de los 60 o a principios de los 1970".

El éxito de ese método de pronóstico, llevó al célebre y decisivo debate en el Queens College entre el afamado economista liberal Abba Lerner y yo, el 2 de diciembre de 1971, un debate cuyos rasgos esenciales han marcado los principales lineamientos del curso de la historia económica de nuestros Estados Unidos, desde ese momento hasta el día de hoy.

Los fracasos que bien se pueden identificar como los de mis rivales de notoriedad en el pronóstico a mediano y largo plazo, han sido fracasos que ocurrieron por lo común como consecuencia de la dependencia típica monetarista en los modos "estadísticos" ("¡muéstrame el dinero!") del mentado "pronóstico del mercado", que siguen siendo inherentemente incompetentes.

Al buscar al culpable de los fracasos de la "economía de mercado", pongan un énfasis especial en el desastroso desempeño de los pronósticos diseñados conforme a las ideologías de tales seguidores del notorio Bertrand Russell como el profesor Norbert Wiener y John v. Neumann, a los cuales el famoso matemático positivista David Hilbert echó con toda razón del programa de la Universidad de Gotinga por su insufrible incompetencia manifiesta. La obra de John v. Neumann y Oskar Morgensten sobre economía, una farsa científica, es típica del tipo de basura que se atacaba por esas razones, a finales de la década de los 50, tanto por mi, como por mis contemporáneos de aquel entonces como Wassily Leontief. Tales sandeces de esos y de otros positivistas salidos de las filas de los embaucados por el positivismo radical de Bertrand Russell, como los crédulos de la secta seudocientífica conocida como IIASA, son emblemáticas de la locura en cuanto a las doctrinas de la práctica económica, desde el momento de la muerte de Franklin Roosevelt a la fecha.

Lo que, de forma repetida, se debe decir

Los fracasos típicos de los pronósticos de mis rivales contemporáneos, supuestamente profesionales, revelan sus errores crasos, en tanto errores que encuentran su origen en esa suposición empirista que hacen los seguidores de Paolo Sarpi que permean el dogma social y monetarista moderno. Ese es el dogma que se relaciona de forma más frecuente con el legado del lacayo de lord Shelburne, Adam Smith, que declaró el mismo que odiaba a los jóvenes Estados Unidos.

El error de Smith y su calaña, en particular, no es simplemente un error; era y sigue siendo un error conceptual de cualidad maliciosa, un error conceptual que se fundamenta en la doctrina de la sabandija veneciana de mala fama y fundador del liberalismo angloholandés moderno, Paolo Sarpi. Adam Smith explicó su postura en favor de la política de Sarpi de la forma más precisa en su Teoría de los Sentimientos Morales de 1759. Después de tomar en cuenta el disparate inherente de los keynesianos contemporáneos y sus símiles, no hay nada digno de notarse en sus producciones que no estuviera ya implícito, como insistía el seguidor confeso de Adam Smith, Karl Marx, en el argumento que presentó, de manera axiomática, en el resumen pertinente que se presenta en el párrafo decisivo, tan citado, de esa Teoría de los Sentimientos Morales.

Las enseñanzas incompetentes, aunque sin embargo predominantes de los liberales modernos en materia económica, como las de los fisiócratas que siguieron la Tableau Economique del asiduo de Deer Park, Francois Quesney y la escuela liberal británica, como se ha hecho en gran parte de la historia moderna extendida al orbe desde entonces, se han basado, al parecer casi de forma universal, en esa regla que puso Paolo Sarpi, y que reformula en términos crudos Smith en ese y otros lugares.

Con raras excepciones, parecería que prácticamente a todo el mundo se le ha inducido a creer en una doctrina seudo "física" de lo que en realidad es una forma de simples matemáticas, una doctrina que en lo universal es absurda, o mucho peor, en los efectos de su práctica. Esa locura ha de reconocerse en una noción en la que se cree, porque se escucha que cualquiera que no desee ser aislado en la profesión debe creerlo; tal es la noción que prevalece entre una cierta clase de honorables crédulos que desean recibir provechos personales de mano de las autoridades depredadores en posiciones de poder. Así, se ha hecho costumbre con la mayoría de los economistas, y sus crédulos, contarse unos a otros, una y otra vez, la mentira de que las reglas apropiadas de la economía son de naturaleza matemática estadística.

Esta introducción en resumen:

El papel apropiado decente del dinero, no es el de definir el "valor económico", sino como medio para asignar el crédito emitido, calculado a una aproximación justa de un costo físico neto anticipado, en trabajo preliminar de tanteo, no de valor real. Esta noción de una asignación política del crédito se introdujo al mundo en la forma de noción desde la Colonia de la Bahía de Massachussets de mediados del siglo XVII, bajo la dirección de Winthrop y los Mathers, durante el período anterior a la anulación británica de la Carta Constitutiva de la Colonia.

Este concepto del crédito, que ha sido más o menos exclusivo del propósito de la Constitución Federal de los Estados Unidos desde aquel entonces, siempre que se ha observado en la práctica esa ley, ha sido la distinción fundamental de la superioridad constitucional del Sistema Americano de economía política sobre los sistemas monetaristas, intrínsecamente imperialistas, de las naciones de Europa que han operado bajo esa influencia reciente del imperio británico y que ha visto expresión, en especial, en el voraz Grupo Inter-Alpha de la monarquía británica, desde 1971 hasta la fecha de hoy.

Desafortunadamente, no sólo nuestro EU, sino el mundo en general, está atrapado en el profundo derrumbe de la economía física del planeta en una crisis de desintegración general que surgió en esa forma aparente dentro de los mismos EU, desde fines del verano del 2007. Lo que hizo este desastre posible fue nada más significativo que la creencia generalizada en lo que se enseña como economía al crédulo en las escuelas, universidades y la prensa popular hoy en día.

Bajo las actuales tendencias las economías trasatlánticas, que ya van en derrumbe a lo que no sólo es una mera depresión terrible, sino una crisis de desintegración real comparable a aquella de Europa en la segunda mitad del siglo XIV, están condenadas si se permite que continúen las tendencias actuales en las políticas. A pesar de que las principales naciones en los límites asiáticos del océano pacífico e índico han tenido una política mucho más cuerda, como con la promoción de la energía nuclear, en vez de las prácticas de densidades de flujo energético radicalmente bajas de aquellos insensatos representantes del grupo trasatlántico que se derrumba con rapidez, incluso los proponentes de la energía nuclear entre esas naciones no tienen la fortaleza para resistir los efectos de toda continuación de la crisis de desintegración acelerada en la actualidad que opera en la región trasatlántica.

Si no se desecha esa forma liberal de política económica que representa Adam Smith, no hay esperanza hoy de evadir un hundimiento acelerado del planeta entero en una Nueva Era de Tinieblas planetaria, para toda la humanidad por generaciones.

Por tanto, el tema de este informe, es el conjunto de principios que se requieren para guiar el cambio necesario en la elección de principios para trazar directrices económicas, una transformación del sistema monetarista mundial, de dominio británico, en la actualidad fracasado, a un sistema de crédito de una economía física de acuerdo con los principios subyacentes en la declaración de Independencia de EU y los términos iniciales de la Constitución Federal estadounidense.

I. LA CIENCIA DE LA ECONOMÍA FÍSICA

Para introducir al lector al meollo de los principios esenciales de la ciencia de la economía física, tomemos en consideración lo siguiente.

Desde principios del siglo 20, el entendimiento apropiado moderno de los principios físicos que sustentan una ciencia competente de economía física, se han visto expresados de forma más clara en términos del desarrollo de esa práctica específicamente humana de la química física, como la que practicaron, de forma más notable, tanto William Draper Harkins de Chicago y, de forma más elaborada, en la forma en que se sustenta en la elaboración científicamente decisiva del académica V. I. Vernadsky del concepto del papel eficiente de la humanidad como especie en un universo en desarrollo antientrópico. Este último perfeccionamiento, el de Vernadsky, expresa la característica esencial de un universo que subsume a los tres dominios subespaciales de la litósfera, la biosfera, y la noosfera.

Este conocimiento experimental tiene su premisa en la revolución en la ciencia de la química física que se introdujo como parte de los productos más fundamentales de la influencia de la tesis de habilitación de 1854 de Bernhard Riemann. Esta perspectiva ha dado la base para los descubrimientos pertinentes esenciales de principio físico por parte de personajes ejemplares, como los antes mencionados y ejemplificados por los nombres a los que ya hice referencia de forma repetida aquí, los de Max Planck, William Draper Harkins, V. I. Vernadsky y Albert Einstein. La mejor expresión del dominio en el que, y sobre el que los poderes humanos creativos actúan, es el concepto de un universo como el que Einstein definió como el "universo finito, más sin límites" de Johannes Kepler, una definición, que cuando se pone en consideración hoy, incluye la universalidad superior del dominio universal envolvente de la radiación cósmica.

La imagen acabada de esa ciencia de la economía física, tiene que ver con las características de la función intrínsecamente noética de los poderes creativos soberanos del intelecto humano que superan las funciones más ordinarias que relacionamos de forma común con el cerebro, funciones de esa forma de existencia superior, que se identifican de mejor manera como "obra de la mente humana, y no sólo del puro cerebro", funciones que, debemos subrayar, son expresión de una diferencia cualitativa voluntaria, una diferencia que coloca a la especie humana, con su noosfera, de modo absoluto aparte y por encima de todas las demás especies conocidas de la litósfera y la biosfera.

Esa distinción categórica absoluta, recién mencionada, entre el hombre y los simios superiores, definen al hombre como algo supremo de forma evidente entre todas las expresiones de un universo que aquél al que Einstein definió como el universo "finito, pero ilimitado" de Kepler, un universo que es, en y de por sí, fundamentalmente noético en su totalidad. Cualquier uso competente del término "humanismo", esta relacionado con las implicaciones de este conjunto de consideraciones diversas.

Para poner el énfasis necesario, repito: todo enfoque competente al tema de la economía, tiene como premisa las consideraciones precedentes. Estas consideraciones se ven subsumidas a su vez por la dinámica pertinente de las relaciones sociales entre las personas que componen la sociedad, del modo en que Godofredo Leibniz dio la definición moderna del concepto antiguo de dúnamis, o en términos modernos, la dinámica leibniziana, como se indica también de manera implícita en las conclusiones respecto al comportamiento social que se expone en los párrafos finales de En Defensa de la Poesía de Percy Bysshe Shelley.

El rasgo característico del comportamiento humano con relevancia social, es el desarrollo de la sociedad humana a través de lo que constituyen cambios ontológicamente noéticos en el "comportamiento multitudinario" motivado de forma individual, del modo en que Shelley define implícitamente ese principio de comportamiento humano en los párrafos finales de su En Defensa de la Poesía.

Estas consideraciones nos presentan entonces con dos cuestiones de forma interdependiente: 1) Que el universo es creativo, en y por sí mismo; 2) Que la inclusión de la humanidad en ese universo, en la forma de un ser pensante concientemente creativo y actor, aporta el factor adicional único de la elección deliberada conocida, que no aparece en otras especies vivientes, el factor creativo de lo que se ha de distinguir como los aspectos específicamente creativos de la voluntad individual, como lo que subsume el desarrollo real de lo que de otra manera se definiría como ese universo. Es una cualidad que la existencia de un grupo en desarrollo de individuos humanos agrega, de forma única, para cambiar al universo de otra forma definido.

Sobre ese mismo punto, el concepto específicamente humano, concebido de la manera debida, del conflicto entre el bien y el mal, se define al tomar en consideración los efectos contrastantes del fomento o supresión del beneficio de la creatividad humana que se ve ejemplificada, en efecto, con el aumento de la densidad de flujo energético aplicada, per cápita y por kilómetro cuadrado, en tanto se expresa en los aumentos de la productividad física de las sociedades, per cápita y por kilómetro cuadrado del territorio.

Así, por ejemplo, debemos abordar el caso de la doctrina geométrica fraudulenta que se le atribuye a Euclides, un conjunto de dogmas que, como el argumento del farsante Rene Descartes, niega la existencia del papel de los aumentos en los equivalentes de la "densidad de flujo energético", negaciones tales como las de lo mentados dogmas "ambientalistas" que se han adoptado en muchos lugares hoy. Esa noción fraudulenta ejemplifica la influencia de lo que se considera apropiadamente, en sus efectos, como una forma de maldad prácticamente "pro satánica".

De este modo, el asunto que se acaba de plantear de esta manera, tiene los siguientes dos aspectos interdependientes.

Por un lado tenemos 1) El efecto de la elección del hombre de aumentar el equivalente de la densidad de flujo energético que representan las formas de acción eficientes pertinentes de la humanidad sobre el universo y, 2) La forma en que se lleva a cabo la interacción entre la mente individual y el proceso social en el que se sitúa la acción individual y su influencia relacionada.

La relación que se define como la interacción entre estas dos consideraciones anteriores, tiene el carácter múltiple del término antiguo dúnamis y del término equiparable de dinámica que introdujo Godofredo Leibniz como concepto moderno, como Platón en el Parménides, en el que señala, por ejemplo, este tipo de concepto que Leibniz adoptó para la ciencia física moderna en su famoso ataque a la esmerada incompetencia de la obra de Rene Descartes y seguidores parecidos, como el infame culto occamita del liberalismo moderno de Adam Smith, también conocido como empirismo, ó, de otra forma conocido como el culto del positivismo, que el irracionalista moderno Paolo Sarpi fundó de forma implícita.

Como lo subrayó Albert Einstein en su apreciación del genio del gran descubridor científico de la gravitación, Johannes Kepler, el universo de Kepler siempre es finito, pero nunca limitado, del modo en que este hecho es congruente con la definición de un universo inherentemente antientrópico. Esto quiere decir que tanto el dominio abiótico, que es la litósfera de Vernadsky, como también la biosfera y la noosfera son todas y cada una, inherentemente (antientrópicamente) creativas; pero, sólo a la noosfera de la humanidad se le conoce en la actualidad como un dominio de espacio-fase deliberadamente.creativo

Para ilustrar el punto fundamental, tomen el caso siguiente como ejemplo, tomado del intento de la colonización de Marte.

Por ejemplo, hay dos casos en lo que el asunto de la gravedad normal que se experimenta en la superficie terrestre se convierte en un asunto práctico vital para una humanidad que mira hacia nuestra existencia futura en el sistema solar. El primero, es el de la diferencia entre la gravitación que la humanidad experimenta en la Tierra y en la superficie de Marte, que se estima como en un tercio de la que se experimenta sobre la superficie terrestre. El segundo, es el problema que se plantea al considerar el efecto de lo que se podría suponer que sea el campo gravitacional estándar, nominalmente bajo que encuentran los pasajeros humanos en viaje a través de la superficie terrestre y el campo de radiación cósmica que define el espacio recorrido entre la órbita terrestre y la gravitación que se ha de experimentar en la superficie marciana. Este supuesto campo gravitacional "normal" débil se debe corregir en una aproximación al campo gravitacional terrestre que se presupone necesario, si es que vamos a considerar el viaje tripulado por humanos en la nave espacial.

Así que el efecto de la radiación cósmica se nos presenta cuando consideramos el transporte de seres humanos entre la salida y la llegada en un viaje a Marte. Necesitamos de intensidades sintetizadas del mismo efecto biológico que tiene la gravitación, lo que a su vez nos sugiere abrirnos camino por el campo de la radiación cósmica inherente a la aceleración y desaceleración alternada que se requiere para llevar a cabo ese tipo de viaje interplanetario tripulado.

Estos casos ejemplares se han de situar en la misma clase general de retos que representa la relación entre el nivel de desarrollo de la infraestructura en las economía basadas en la Tierra y el valor neto en el desempeño de la producción de los medio de vida para los individuos en la Tierra. Debemos de colocar los dos casos, el desarrollo de la infraestructura de la economía física en la tierra, y la "infraestructura" necesaria para el vuelo tripulado entre la Tierra y Marte bajo el nombre categórico común de "infraestructura". Por tanto debemos aplicar el caso del viaje Tierra-Marte como ejemplo del papel de la infraestructura en definir las facultades productivas del trabajo en una economía basada en la tierra.

Ese ejemplo tiene la importancia adicional de que ilustra el punto de que, a la luz de la inconveniencia —que a fin de cuentas se puede proyectar— de la órbita terrestre como lugar en que se pudiera suponer que fuese una habitación humana indefinida, debemos de preveer la necesidad de opciones futuras para la humanidad en lugares en donde pueda continuar habitando. Dado que el mismo sistema solar presentará amenazas o fuentes parecidas de dificultades en un futuro distante, debemos proyectar el destino de las generaciones sucesivas en el futuro distante de la humanidad de manera consecuente.

Debemos de adoptar cierto tipo de perspectiva moral para el lapso de la humanidad futura de aquí en adelante, de la forma en que utilice los ejemplos previos, como ayuda para discernir la naturaleza de principio de los retos previsibles. En lo esencial, esto converge en el reto de la definición de ambientes futuros "sintéticos" en los que la humanidad pueda vivir de manera feliz, a pesar de lo inapto que sería un "ambiente natural" en el sistema bruto de cierto planeta.

Esto, por supuesto, exige el aumento, a través de los aumentos en órdenes de magnitud, de la densidad de flujo energético de la práctica de la sociedad, per cápita, muchísimo más allá de la que tenemos a nuestra disposición en la actualidad. Podríamos decir que la obra del académico V. I. Vernadsky nos lleva a lo que la humanidad futura experimentaría como un sentido de un tipo preliminar de avance, relativamente primitivo, en el conocimiento científico y la práctica que ha de admirarnos hoy, como un precursor del tipo de proceso de aceleración del desarrollo del poder relativo de la humanidad, muchísimo más allá de cualquier cosa imaginada hoy. Debemos, por tanto, de mejorar nuestra imaginación científica manejable en lo que se deben de convertir esos poderes futuros de la humanidad, y así descubrir la existencia real, o no, de remedios óptimos a los problemas que nos plantean nuestros deseos, como especie, de hacer mejoras a nuestro universo futuro.

El primero de los pasos siguientes en esa dirección incluirá el futuro de un retorno a la práctica musical de la calidad de la composición clásica, antiromántica, de la gama de Handel, J. S. Bach, Mozart, Beethoven, Schubert y Schumann, pasando por gente como Brahms. Esto se debe hacer por respeto al hecho de que el principio clásico de composición poética, musical, dramática, en la escultura, pintura, es la que expresa y nutre los poderes creativos de la mente, incluyendo los descubrimientos de principio en la práctica de la ciencia física, partiendo del dominio de la imaginación de lo bello, los mismo descubrimientos que se han destruido por los hábitos de tales miserias como las de los románticos y los modernistas. Una ciencia física arruinada por las mentes muertas en lo moral de los matemáticos deductivos-inductivos empiristas y sus escuelas positivistas.

El tema crucial en todos los aspectos de la ciencia, la economía incluida, es el hecho de la ignorancia general, incluso entre los científicos nominales, de la existencia de un principio universal que podemos llamar indiferentemente como antientropía o "creatividad", propio de los dominios del universo en general, para toda expresión de proceso vivo, y a la característica de todas expresiones viables de cultura humana. Sin embargo, tanto el principio de la creatividad como la diferencia en sus expresiones en la práctica siguen siendo conceptos prácticamente desconocidos, incluso entre los científicos hoy, ni hablar de los economistas.

La mayoría de nuestros economistas contemporáneos, y prácticamente toda la práctica de contabilidad financiera siguen en la total ignorancia en cuanto a esto, ignorantes del principio universal tanto de la ciencia como de la composición artística clásica, de lo cual depende la existencia continua de nuestra sociedad hoy día.

II. EL SECRETO DE LA ECONOMÍA REAL

Algunos me advertirían que, cualquiera que escriba para presentar un asunto de principio científico o algo comparable, como lo hago aquí, debería presentar su caso sin "derribar" las afirmaciones de sus rivales putativos. Sin embargo, como en los casos de trabajo científico como, por ejemplo, la práctica médica o económica, uno no debe suprimir la referencia a enfermedades de peligro. Tales son los requerimientos de la cuestión aquí.

A diferencia de esa antigua criatura délfica, Aristóteles, e igualmente contario a los dogmas empiristas (o positivistas) confusamente sin principios de los devotos modernos de Paolo Sarpi, debemos considerar todo el universo que la experiencia humana conoce como algo que es en realidad inherentemente "creativo" por principio, o en terminología técnica, "antientrópico".

Esto quiere decir que todas las especies, ya sean formas vivientes o no vivientes, han llegado a la existencia como productos de un proceso universalizante de antientropía; incluso lo que consideramos normalmente como las llamadas especies de existencia inanimada, se ven bajo el dominio del papel de la fuerza de lo que es cualitativamente antientropía, al darle forma a su existencia. Con la aparición de la humanidad entre las criaturas de nuestro planeta, se añadió al repertorio algo absolutamente nuevo, ese algo, el principio de humanidad, que se pudo haber copiado del primer capítulo mosaico del Génesis: Un principio de elección deliberada creativa del poder de la facultad de la humanidad para el progreso ascendente, mediante esas nuevas creaciones que se hacen posibles en virtud de las características de principio específicas de la especie humana. Esto es concomitante a adoptar esta perspectiva sobre el asunto y que nos brinda acceso al conocimiento de la intención que sustenta adecuadamente la noción apropiada de la inmortalidad espiritual humana.

Esta idea expresa una característica específicamente humana, pero sin embargo es también un concepto que se rechaza de forma sistémica hoy; aún así, a pesar de todo, es un concepto que nos presenta con la cualidad que es específica de la humanidad: la característica antientrópica deliberada que se atribuye como algo único a la especie humana. Tal es la esencia misma de todo el progreso deliberado de la humanidad en la cualidad de las intenciones y logros de la experiencia social humana. Cualquier carencia relativa de un principio científico pertinente, en verdad universal, como la carencia que ejemplifica el reduccionismo tanto de Aristóteles como de los positivistas por igual, representa la fuente de esa monstruosa incompetencia frecuente que a menudo todavía guía a las economías, y también a la mayoría de los economistas del mundo hoy.

Dicho eso, el propósito de esta presentación del concepto de "la economía secreta" que hago aquí, requiere que cambiemos la base de la discusión de este tema, a un nivel conceptual superior en lo cualitativo: lejos del disparate prevaleciente que juzga un valor económico que se atribuye al dinero, para llegar a las normas físicas apropiados para juzgar el efecto de la gestión de la sociedad sobre el dinero mismo.

Por tanto, aquí, ahora cambio nuestra atención de la economía que se define por el dinero, a un orden de conceptos cualitativamente superior, los conceptos físicos que siempre determinan el destino de las naciones en un lapso de acontecimientos más largo. Esos son conceptos físicos que no le son visibles a los meros sentidos, pero que se conocen desde la perspectiva de los efectos de lo que los líderes del mundo han entendido rara vez, a la fecha: los efectos de los poderes distintivos superiores de la mente humana individual.

Defino ahora ese cambio de lo sensorial, a lo sublime, en los términos preliminares siguientes de "definiciones" y cosas parecidas.

¿Qué es la mente humana, en realidad?

Como Adam Smith en efecto confesó la perversidad-de-hecho de su sistema, al identificarla, como menciono aquí, de acuerdo a la lectura de sus intenciones, como en el pasaje más decisivo dentro de su Teoría de los sentimientos morales de 1759, igual hoy casi la totalidad de los actuales contadores, economistas y dirigentes financieros y empresariales, afirman su adherencia al delirio de Smith. En la actualidad, hasta ahora, solo unos cuantos de entre los especialistas de hoy en asuntos económicos muestran aun un concepto pobre de la manera de principio en que las economías reales funcionan. Los resultados de nuestros contadores, y también la mayoría de los supuestos economistas, están a la vista en la crisis de desintegración económica planetaria, que ahora embiste a toda velocidad.

Así, la mayoría actualmente abrumadora de economistas con certificado, al igual que la misma profesión de contaduría intelectualmente lisiada, nos presenta los subproductos de ese viejo y difundido delirio enclavado en el dogma lunático propio de Smith.

Así, por ese hábito preciso que a menudo se rastrea hasta Adam Smith, y también a los fracasos de los seguidores marxistas de Smith, la economía del mundo hoy ha estado por décadas en un curso de cambios que están dirigidos, en efecto neto, hacia el mayor derrumbe en toda la historia moderna de la economía financiera y física del mundo, que ya se nos vino encima. A la luz de esto, considera el caso de Adam Smith.

Mientras que la obra misma de Adam Smith fue un fraude de principio a fin, Smith, por lo tanto, solo era perversamente "sincero" al presentar ese tipo específico de delirio compartido entre sus crédulos embaucados como Carlos Marx, fanático de Adam Smith, y nuestros propios ideólogos de Wall Street hoy. Eso para poner de relieve lo que el propio Smith escribió en un pasaje decisivo de su Teoría de los sentimientos morales de 1759.

A saber, tenemos el siguiente pasaje:

[LEFT INDENT]

"... Hambre, sed, la pasión que une a los dos sexos, el amor del placer y el rechazo del dolor, nos impulsan a aplicar [esos deseos] solo por lo que son, y sin consideración alguna de si tienden a esos beneficiosos fines que el Gran Director de la naturaleza intentó producir por medio de ellos".

[END LEFT INDENT]

Así, Adam Smith nos plantea lo que, en efecto, es el concepto perversamente incompetente, pero ampliamente aceptado, del "dinero", una necedad generalizada en los asuntos mundiales hasta hoy día.

El deseo popular por el dinero como tal, o su equivalente, ha sido, por lo tanto, el tipo de pasión que sujeta a los devotos de Wall Street y Threadneedle Street, típicamente sugestionables e ignorantes en economía, a la ilusión de que el medio llamado "dinero", o una noción del poder semejante para comprar y consumir, es la medida del sistema político de valores por el que se puede gobernar en la actualidad a una nación, o a las naciones. Por lo tanto, como la historia lo demuestra: con la mayoría de la gente, la mayor parte del tiempo, el resultado es que su tendencia es, en efecto, la de dañar la calidad de juicio que, de otra manera, los podría haber hecho aptos para gobernar ellos mismos.

Tal forma específica de falta de juicio respecto a la noción de "riqueza", como la de los crédulos de Adam Smith, es la causa de la desorientación moral y demás de naciones enteras, más que cualquier otra cosa.

Ése es el estado de desorden mental mostrado por los partidarios del plan del Presidente Barack Obama para promover la genocida política económica sobre la atención médica, y otras relacionadas, en el Congreso de EU hoy día; la caracterización más generosa que pudiera permitirse de esas criaturas despistadas en ese cuerpo, es que se les podría considerar, por lo menos temporalmente, como "clínicamente locos". El resultado de esto es que, mientras más son presa de su creencia en lo que a veces se llama "la magia del mercado adinerado", más destructiva de la sociedad en general se vuelve su conducta, aun respecto a los asuntos de lo que se supone que son solo hechos económicos simples.

Así, como informa el Nuevo testamento que el apóstol cristiano Pedro una vez negó cierta verdad esencial de hecho. Lo hizo de una manera que nos debería recordar a ciertos miembros del congreso de EU, y otros, que, desafortunadamente, no son santos, pero quienes sin embargo simplemente negarían la verdad que en realidad conocen, no solo esperando al proverbial gallo que canta tres veces, sino durante toda la noche de la civilización que ahora oscurece.

Considera el caso de la Colonia de la Bahía de Massachussets del siglo 17, mientras seguía siendo libre de la dictadura británica directa sobre sus asuntos económicos internos y otros. Considera el desarrollo de esa Mancomunidad y su uso de su propia moneda circulante para crédito.

Este éxito continuó hasta el momento en que suprimieron esa práctica los tiranos británicos, quienes llegaron para arruinar las cosas ahí. Un sistema político de moneda circulante es necesario, pero solo cuando se usa como un sistema de crédito, en vez de que se degrade, económicamente, en un sistema de supuesto valor.

Subrayo la diferencia cualitativa entre el presunto valor económico que representa el mero dinero, y el verdadero valor que expresa la economía física. Mientras que los sistemas monetarios pretenden medir el valor de la riqueza física mediante la noción de dinero, cualquier economía diseñada de manera competente hoy evaluaría la utilidad de una moneda en base al patrón que suministran los valores intrínsecamente físicos que hoy se pueden educir mejor desde la perspectiva de tales parangones de una química física verdaderamente antipositivista, como Dmitri Mendeleyev, Max Planck, William Draper Harkins, el académico V. I. Vernadsky y Albert Einstein.

Los desarrollos contemporáneos en la dirección de revisar el principio de Mendeleyev para la tabla periódica desde el punto de vista relativamente más avanzado de un sistema universal de radiación cósmica, ejemplifican la orientación que se tiene que desarrollar para lograr un discernimiento más profundo de los principios de la economía física hoy.

Considera algunos ejemplos históricos a manera de trasfondo, empezando con el caso de Carlomagno:

Carlomagno de Francia había definido el precedente para los sistemas de economía modernos. Esto se expresó en tales formas como su gran censo físico-económico, su sistema de gobierno nacional local en capitales regionales de significado decisivo, y su desarrollo de sus sistemas revolucionarios de vías fluviales internas.

Las reformas de Carlomagno sirvieron como precedente para el desarrollo y el papel de los grandes sistemas internos de ríos y canales, que proporcionaron los pasos decisivos hacia la economía europea moderna y la aplicación de la misma reforma dentro de nuestro Estados Unidos. Esas vías fluviales internas prepararon el salto hacia los sistemas revolucionarios de ferrocarril transcontinental de EU, primero dentro de Estados Unidos, y a la vez los sistemas ferroviarios transcontinentales de Eurasia.

Ahora, la perspectiva de los efectos combinados de sistemas de transporte colectivo y ferrovías en base a la levitación magnética, que conectarían a los principales continentes del mundo, harían tecnológicamente obsoleta a la mayoría del transporte de carga marítimo, porque el sucesor moderno del transporte ferroviario interno ordinario habrá convertido a buena parte del transporte de carga marítimo en algo tecnológicamente, y por lo tanto también económicamente, obsoleto.

Cambios como ésos ilustran un principio general que se expresará en el desarrollo futuro de ciertos lugares cercanos del sistema solar, tales como nuestra Luna y Marte, cuando habrán llegado a considerarse, tarde o temprano, como algo que llegó a considerarse, después, dentro de los confines de las instancias plausibles de trabajo y habitación de nuestro nuevo siglo, que actualmente aún es joven. Problemas típicos a vencer para el propósito del transporte y la estancia humanos en el espacio solar cercano— y, después, más allá— hay que mirar a tales acontecimientos futuros que ya son previsibles para después en el actual siglo; debemos entonces reconocer que el desarrollo de la infraestructura económica básica siempre había sido la creación necesaria de lo que se requiere como el desarrollo "habitable" de un ambiente "sintético", en vez de un ambiente presuntamente "natural", para la mejora, o aun la posibilidad, de la vida y práctica humanas en algún momento de la existencia de nuestra especie humana.

Por ejemplo: remóntate al intervalo de aproximadamente cien siglos de la última gran glaciación de la tierra. Aunque cierta parte de la población humana había permanecido atrapada en los hábitos de vida de algunas regiones fijas relativamente estrechas, libres de glaciación, también se desarrollaron grandes culturas marítimas transoceánicas. El requerimiento de la cartografía estelar para la navegación, para la existencia de culturas marítimas, nos dio la noción estelar de la existencia eficiente de una forma funcional de universo ontológicamente real, cuyo eco se ve en artefactos residuales como la gran pirámide de Giza, y por la ciencia física de la esférica conocido por el llamado ciclo largo platónico y por los antecesores pitagóricos de Platón.

Así, de manera similar, el hecho del antiguo conocimiento y evidencia de uso del fogón por parte del hombre, como el "fuego" ha sido una prueba decisiva de la existencia de una distinción antigua entre el hombre y el simio, y del "humanismo", por lo menos desde la depravación bestial de la proclama del Zeus mítico en contra de tales expresiones de ciencia física del progreso humano como el poder de la fisión y la fusión nuclear. El hombre en tanto creador a semejanza del gran Creador, se expresa en la creación por parte de la humanidad de los "ambientes artificiales" que a veces llamamos "infraestructura", de las que depende el progreso y aun la mera existencia continua de la sociedad civilizada.

El intento de prohibir ciertas formas de progreso humano requerido, como la prohibición de esas medidas que definen los poderes superiores de infraestructura básica mejorada, es emblemático de la maldad. Tal progreso siempre depende del aumento de poder de la humanidad, por medio de efectos de lo que se puede definir en general como aumentos necesarios en la densidad de flujo energético de los recursos de la energía aplicada controlada por humanos, como ha sido el caso empezando con el descubrimiento de formas mejoradas de fuego, como la fisión nuclear y fusión termonuclear, norma requerida hoy, junto con el avance de la astronomía en la dirección de la exploración y la perspectiva de colonización del espacio cercano de nuestro planeta por el hombre.

Así, al desarrollar los medios para satisfacer los requerimientos de producción en la Luna que se necesitan para preparar el escape de la humanidad a otros planetas y sistemas de estrellas de nuestra galaxia, desde los actuales confines terrestres como cárcel, tenemos que incluir la necesidad de enfrentar el reto de campos de gravitación de rango menor, y el reto de la aceleración-deceleración para los viajes interplanetarios a Marte, y la residencia ahí. De este modo, tenemos que hacer para el espacio solar interplanetario lo que hicieron los grandes marineros de alta mar del último gran período de glaciación en descubrir la astronomía como ciencia practicada, junto con lo que hizo Carlomagno para el desarrollo de la economía interna en Europa, con lo que hicimos en nuestro desarrollo inicial del territorio de Norteamérica, con lo que hicimos al lanzar los conceptos del transporte ferroviario transcontinental en Norteamérica, y con lo que ahora se tiene que hacer en nuestro compromiso a crear un sistema global casi continuo de infraestructura de transporte y relacionado, empezando con el desarrollo del túnel ferroviario por el Estrecho de Bering. Por consiguiente, ahora debemos avanzar a desarrollar nuestra Luna y, de ahí, a conquistar los misterios del transporte a través del dominio mayor de la radiación cósmica, para el transporte de ida y vuelta para habitar en Marte.

Dicho eso en el curso de este capítulo presente del informe hasta aquí, considero que estamos preparados para adentrarnos directamente en la proverbial médula de las metas que ahora estoy en proceso de plantear ante nosotros en este informe.

Economía y la mente humana

En mi respuesta a dos preguntas finales sucesivas planteadas durante mi videoconferencia del 8 de mayo, abordé el más decisivo de los principios subyacentes que gobiernan el funcionamiento exitoso de las órdenes superiores de la mente humana. Lo que informé ahí, en ese momento, no cubría empero la gama más amplia de lo que sigue siendo territorio virtualmente desconocido para la mayoría de la gente, aun la mayoría de la gente bien educada. Sin embargo, lo que plantee sobre ese tema en esa ocasión sí tocó los lineamientos básicos de los principios que subyacen el empleo exitoso de los poderes creativos de conocimiento de la mente humana.

El punto de partida de esta cuestión para el lector, como se considerará en el siguiente capítulo de este informe, y en adelante, también debe ser una referencia al célebre, y a menudo acremente disputado, diálogo Parménides de Platón. Por esa razón, la mejor manera de esbozar el problema a considerar ahí es, por lo tanto, como hago a continuación.

En primera estimación, como procedo ahí, el conocimiento que tiene el individuo del universo que él o ella habita, incluyendo hasta su propia piel, depende de lo que se identifica como nuestro sistema de percepciones sensoriales. Sin embargo, cuando quizás se hace el intento de entender el universo que nos rodea, aun lo que la experiencia sensorial nos presenta como dentro de nosotros, ningunas de esas especies de percepciones sensoriales, si se les considera una por una, nos presenta con un conjunto demostrablemente certero de hechos respecto al mundo real que quizás creemos que habitamos. Sin embargo, en primera estimación, todo lo que quizás creemos que sabemos de tal organización de la experiencia misma no nos demuestra aun la verdad o falsedad de esa experiencia de selecciones entre percepciones sensoriales como tal.

Ésa es la raíz de la ignorancia de todos los seguidores de Euclides y del Paolo Sarpi del liberalismo moderno de los empiristas y positivistas de hoy. Toda aseveración de poseer conocimiento científicamente competente ha de buscarse de otras maneras.

La demostración más útil de este punto que se puede encontrar para la sociedad moderna, es la que presentan dos estudiantes famosos de las obras de los fundadores de la ciencia física moderna que conocemos, como son, primero Filippo Brunelleschi, del "renacimiento dorado" florentino, quien descubrió el principio físico de la catenaria como el medio que empleó para construir la cúpula de Santa María de Fiore de Florencia, que de otra manera hubiera sido prácticamente imposible; y, segundo, el descubrimiento relacionado mucho más amplio del principio esencial de toda ciencia física moderna competente, por el cardenal Nicolás de Cusa. Entre los seguidores más notables de Cusa se incluyen tanto Cristóbal Colón, quien adoptó el mandamiento de Cusa de cruzar los océanos a continentes descubiertos, y Leonardo da Vinci, quien presentó la función de la tractriz a partir de la relación catenaria-tractriz; pero el descubrimiento más decisivo desde la obra de Cusa fue el de Johannes Kepler, de la fundación de todo progreso competente subsiguiente en la ciencia física.

Al respecto, hay que considerar aquí principalmente dos rasgos del proceso por el cual Kepler desarrolló su descubrimiento singularmente original de la gravitación universal. Primero, el principio de las órbitas planetarias elípticas; segundo, el principio universal de la gravitación. Hay que considerar al primero de estos dos como el precedente que preparó el camino para el segundo descubrimiento. Todos los descubrimientos esenciales de estos principios, que se reportaron en detalle minuciosamente elaborado, y que se presentaron en gran parte en Inglaterra a través de los escritos de Kepler, antes de que el farsante de Isaac Newton hubiera hecho sus pretensiones necias —que posteriormente se demostró, en base a los hechos, que eran fraudulentas— en todos los asuntos de principio de la cuestión de la ciencia moderna.

El aspecto decisivo del trabajo de Kepler que hay que enfatizar en este momento, es que hoy podemos emplear su descubrimiento singularmente original de la gravitación universal, para demostrar cómo estamos facultados para escapar de ese calabozo oscuro de la mente humana que muchos entre nosotros nos imponemos a nosotros mismos como el hábito de dependencia en la mera percepción sensorial. Fue a través de la yuxtaposición irónica por parte de Kepler de la organización armónica del sistema solar, con la noción visual contrastada de una colección de órbitas planetarias solares, que él pudo resolver el enigma, por lo que ha sido alabado por Albert Einstein: la valoración que hace Einstein de la obra de Kepler, de que Kepler nos presenta un universo que siempre es finito, pero nunca limitado.

Para llegar ahora rápidamente al asunto del significado, para toda la ciencia moderna, de lo que acabo de escribir aquí respecto a la comprensión de Einstein del genio de Kepler en estas cuestiones, compara el descubrimiento singularmente original de Kepler de la gravitación universal, comparando el logro de Kepler con el de Dmitri Mendeleyev en su definición del concepto de la química física de la organización de la tabla periódica de elementos. O, actualmente, con el reconocimiento de que tenemos que avanzar más allá, para seguir los logros conjuntos de Mendeleyev y V.I. Vernadsky, como también los logros relacionados de Einstein y otros fundadores importantes de las formas modernas de la química física antirreduccionista.

El descubrimiento de Kepler del principio del sistema solar ilustra el punto de que la resolución exitosa de Kepler de la contradicción ineludible entre el sentido visual y el armónico del ordenamiento de la composición del sistema solar, ejemplifica la liberación de la mente humana de los confines, cual cárcel, de un sistema de tipos de percepciones sensoriales individuales separados.

Ningún órgano sensorio, ni instrumento científico, nos presenta una representación verídica de nuestra experiencia del universo. Es, más bien, la conjunción de tipos de percepciones sensoriales mutuamente contradictorios, tanto de los que recibimos al nacer como los suministrados como instrumentos científicos, que nos conduce al descubrimiento de verdades experimentales relativamente universales.

No solo eso. La gran falacia de las nociones que se acostumbra creer sobre la economía hoy, es el engaño popular en el sentido que la presunción que el valor de los productos del esfuerzo humano se puede reducir a un tipo de representación falsa de las realidades sociales tan degradada intelectual y moralmente, una representación falsa del tipo que tendería a incitarnos a asumir que los fenómenos monetarios estadísticos son una métrica tolerable del valor económico relativo. En lo que a eso se refiere, el "Evangelio según San Lucro" de Adam Smith y de hoy, es verdaderamente rendir culto al sucio lucro, y aun mucho peor que eso, como lo atestigua tan ampliamente la historia de la llamada "economía de dinero". Se requiere, en su lugar, un patrón moral de verdad científica, en vez de monetaria.

Tales consideraciones como éstas que acabo de presentar aquí, apuntan al significado decisivo del Parménides de Platón para entrenar la mente científica competentemente desarrollada hoy. En breve: la verdadera ciencia comienza con el dominio de las contradicciones inherentes en lo que de otra manera son interpretaciones simples, e inherentemente falsas, de lo que conocemos mediante la experiencia sensorial cruda, una a la vez.

Por lo tanto, a continuación, tenemos que tomar en cuenta la diferencia entre lo que la mayoría de la gente erróneamente cree que conoce en base a la relación del cerebro a la percepción sensorial como tal, comparado con el punto de vista superior más ventajoso de la mente que supera el "nivel" de experiencia sensorio-perceptiva al alcanzar el punto de vista de los principios físicos universales, tales como los que a menudo he señalado en referencia a Brunelleschi, Nicolás de Cusa, Kepler, Godofredo Leibniz, Bernhard Riemann y demás. El último de los dos puntos de vista en contraste, la percepción sensorial versus el punto de vista superior, es el que destaqué en las dos respuestas finales a las preguntas a las que me referí arriba.

III. DÚNAMIS: ¿TU CEREBRO, O TU MENTE?<16>

No debería ser noticia para ninguno de ustedes, el que la gran mayoría de entre los ciudadanos presuntamente alfabetizados de Europa y Norteamérica aún hoy, en particular, asocian la ubicación de la identidad personal del individuo, erróneamente, dentro del dominio de la certeza sensorial.

Esa noción está asociada a lo que a menudo es una cualidad patológica de creencia en, ya sea en elegir entre precios monetarios variables de objetos, o en el objeto identificado con un valor relativo, medido en términos de algunos tipos específicos de objetos o experiencias. El problema con ese hecho es que, mientras persista esa noción tradicional de patrón para la conducta, las naciones y sus poblaciones siguen estando mucho menos que pobremente preparados para hacer frente, emocionalmente o de otra manera, al tipo de situación físico-económica en que viven —que ya es terrible y se agrava— bajo la desbocada crisis mundial de hoy, que se empeora.

La costumbre de asociar tipos de valores muy diversos con valores monetarios, es el resultado notable.

La raíz de este tipo de peligro que el creyente crédulo en tales sistemas de dinero crea para sí mismo, ya sea como sociedad o de alguna clase de miembros de las sociedades, es que de manera terca sigue asociando la identidad humana de las personas con la noción del reduccionista del cerebro humano y de la experiencia de su aparato sensorial presuntamente asociado.

Ese tipo de supuesto es el error grave prevaleciente en la suposición que sirve de premisa a la necedad que aún se acepta generalmente como nociones "axiomáticas" de valor. Tales son las suposiciones que siguen sirviendo de premisa para la mayor parte tanto de la opinión de los economistas, como la popular, a menudo con resultados obviamente desastrosos.

Este patrón ha sido el hecho conocido desde los sistemas imperiales de tierra adentro, en el antiguo Oriente Medio, hasta los imperios marítimos globales de los tiempos modernos. Con el cambio a los sistemas marítimos centrados en el Mediterráneo, en particular, se ha vuelto dominante un patrón marítimo nuevo en la experiencia cultural europea y transatlántica, en el curso de los milenios desde las guerras de Troya y del Peloponeso, en el mundo en general hoy: aquellas tradiciones imperiales marítimas centradas, en su origen, dentro de formas imperiales de culturas marítimas, se ha vuelto la influencia dominante, una evolución a veces caleidoscópica que ha venido a centrarse, desde la "Guerra de los Treinta Años" de Europa, en la aparición del imperio británico hasta la fecha actual en que se escriben estas líneas.

Con ese trasfondo, considera la ingenuidad de los crédulos, respecto a aquellas funciones superiores, propias e históricamente pertinentes de la mente humana que ellos no han aprendido a controlar; siguen siendo incapaces de ni siquiera reconocer la existencia de aquellos medios usualmente ofuscados pero disponibles, con cuya ayuda podrían retomar el control de los destinos, plagados de crisis, de sus naciones, y de ellos mismos. Así, desde las guerras de Troya y del Peloponesio, lo que ha devenido el papel dominante de lo que llamamos la civilización europea, ha sido obra de imperios que han regido su mundo mediante la orquestación de guerras y conflictos sangrientos, tales como las sandeces de las guerras europeas de los Treinta Años y de los Siete Años, y dos llamadas "guerras mundiales", y tales como la sandez absoluta de la guerra en Afganistán del presidente Obama, y del ataque eventual a Irán por parte de un Israel títere de Londres, todas guerras con efectos afines entre las filas confundidas de naciones y pueblos sometidos.

La ironía de esta situación histórica ha sido que se le considera tanto al cerebro como al aparato sensorial asociado —que se expresan por la adopción de tales sistemas de valores, incluso de los presuntos valores relativos de seres humanos— meramente como objetos sensoriales en sí.

Por ejemplo, considera la historia de Europa y EE.UU. desde la muerte del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt; si la evaluación, de vez en cuando, ha sido que EE.UU. parecía estar en un estado de crecimiento, o en recesión, el hecho es que, cuando se mide el valor en las tendencias durante todo este intervalo, ¡el nivel físico-económico de la economía de EU ha estado consistentemente en un proceso continuo de descenso físico-económico medible a largo plazo! Así, por ejemplo, ha habido un descenso neto continuo en la infraestructura físico-económica básica en la economía de EE.UU., desde aproximadamente 1967-68, un descenso como el que ocurrió bajo los dos períodos del Primer Ministro británico Harold Wilson, disimulado, para la edificación personal de los lastimosamente crédulos, por la doctrina fraudulenta de la "destrucción creativa" que Joseph Schumpeter le ha enseñado a los bobos.

La prueba decisiva que debería haber alertado a los economistas que es un error la presunción detrás de esa opinión todavía popular respecto al dinero, se ha de reconocer en la evidencia respecto al principio leibniziano de dinámica, que suministra un conjunto de casos tanto del conocimiento científico físico, como de la composición artística clásica que tales poetas y compositores célebres como Percy Bysshe Shelley de Inglaterra, identifican en la parte final de En defensa de la poesía del propio Shelley.

Ése es el mismo punto planteado por Godofredo Leibniz en el curso de más de varias obras decisivas emitidas sobre este temario específico, principalmente durante los 1690, al definir el único significado racional que se le haya dado a la cuestión del papel de la dinámica, tal y como él lo presentó al definir los verdaderos principios de la ciencia física moderna.. La mejor ilustración que se pueda escoger del principio que comúnmente expresan estos casos dados, es la caracterización de Albert Einstein del descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler del principio de la gravitación, como en Las armonías de los mundos de Kepler.

La cuestión que he planteado aquí en los comentarios iniciales de este capítulo presente, no es la posibilidad de aprovechar algún truco que se pueda aprender en la escuela, o mediante algún curso por correspondencia, o un aumento de influencia en la sociedad por medio de una serie de sesiones tipo "Dale Carnegie" en EU. Para evitar otra serie más de tales necedades como las que acabo de referir, es necesario reconocer los poderes superiores de la mente humana que podríamos convertir en la proeza común de los seres humanos en general, mediante la ayuda de la forma especial de argumento científico del que ahora presentaré un prólogo en el curso del capítulo presente.

La gravedad de un descubrimiento de Kepler

Dicho eso, por lo tanto, ve ahora directamente, de la discusión introductoria inmediatamente anterior en este capítulo hasta aquí, a la cuestión subyacente decisiva que hay que plantearle a todos los economistas: ¿Qué queda de un descubrimiento válido de un principio físico universal del universo, cuando el cerebro físico del descubridor individual único de ese principio universal ya no existe dentro de este universo contemporáneo? Para empezar la exploración de ese asunto en este capítulo, dirígete al ejemplo del descubrimiento singularmente original de Johannes Kepler del principio general de la gravitación, tratándolo como un punto de partida del que el lector debería poder desarrollar una comprensión de la noción del principio pertinente de economía física que esta cuestión plantea.

Empieza esa exploración, apropiadamente, a manera de trasfondo, con las implicaciones de los descubrimientos de Kepler para toda expresión competente de la ciencia física moderna, aún hoy. De este examen de los hechos del asunto, encuentra la respuesta a la pregunta: ¿Qué es la mente humana, realmente?

Durante el período reciente de varios años anteriores, una exploración fresca pertinente del descubrimiento de Johannes Kepler del principio de la gravitación universal había sido reexaminada por nuestra asociación, de una manera más rigurosamente exhaustiva que lo que se encuentra en otros lados en la literatura científica contemporánea sobre ese tema que usualmente se recomienda hoy. Eso se logró durante un lapso de varios años de informes rigurosamente científicos producidos principalmente por dos esfuerzos en equipo sucesivos, cada uno de los cuales cubrió una fase del tema desde un lugar de nuestra área del "sótano" en Round Hill. La primera etapa de ese descubrimiento de Kepler había conducido a definir el principio físico de "áreas iguales, tiempos iguales" que gobierna la trayectoria elíptica de las órbitas de Marte y la Tierra. Ese estudio preparó el camino para la segunda tarea más desafiante, en la que el equipo definió el principio físico de la gravitación general, paso por paso, exactamente como Johannes Kepler ya había logrado hacerlo.

Entre otros beneficios, este trabajo sobre el descubrimiento original del propio Kepler también demostró por qué, por ejemplo, el reduccionista errado Pierre-Simón Laplace no solo había reprobado el curso; aún peor, terminó atascado en su infame paradoja de los "tres cuerpos", como expresión de su fracaso terriblemente embarazoso.

El error de Laplace en este sentido había sido su negativa sistémica y torpe a aceptar la solución única ya existente que representaba el conocimiento científico ya disponible de los éxitos singulares de Kepler en el descubrimiento de la gravitación. Laplace podría haber evitado una gran vergüenza para su reputación por medio de ese descubrimiento. Incluso todavía hoy, el descubrimiento probado de Kepler no solamente es único, sino que también ha sido una solución en la tradición continua de tales fundadores de toda ciencia moderna competente como el cardenal Nicolás de Cusa, respecto a los cimientos de la ciencia física moderna en general. El estudio de este caso del fracaso de Laplace nos ayuda a comprender de manera más clara las razones políticas por las que la tradición positivista hasta la fecha no llega a comprender de manera competente el descubrimiento de Kepler de la gravitación, que se presenta en Las armonías de Kepler.

El estado de entumecimiento ontológico intelectual de Laplace no fue un mero asunto de descuido académico. Laplace, al igual que el abad Antonio S. Conti antes, o Jean le Rond d'Alembert, Voltaire, Leonhard Euler y otros de tendencia similar —como el cómplice de Laplace, Agustín Cauchy— fue un seguidor fanático del culto radical al liberalismo occamita de Paolo Sarpi, y una figura clave en lo que surgió más tarde como la promoción del culto al positivismo matemático de los liberales del siglo 19. Mientras que la ciencia física moderna competente, y otras relacionadas, fue generada por pioneros como Brunelleschi, Nicolás de Cusa, Johannes Kepler, Pierre de Fermat, Leibniz, Jean Bernouilli, por la Ecole Polytechnique de Gaspard Monge y Sadi Carnot, y por Carl F. Gauss y Bernhard Riemann.

Como lo enfatizó Albert Einstein, había sido el descubrimiento global de Kepler en Las armonías que ha suministrado el fundamento seminal del método científico físico competente desde esa obra de Kepler, como el descubrimiento singularmente original del cálculo por Leibniz, y el desarrollo de los principios de los sistemas elípticos por destacados contemporáneos de Carl Friederich Gauss. Fueron tales seguidores de Cusa y Kepler como Godofredo Leibniz; el estudiante de Abraham Kastner, Carl F. Gauss; Lejeune Dirichlet; y especialmente Bernhard Riemann, quienes establecieron aquellos cimientos de la ciencia moderna que se remontan a tales resultados como los del trabajo de Max Planck, Albert Einstein, y los fundadores principales de la química física moderna, tales como Dimitri Mendeleyev, William Draper Harkins y el académico V. I. Vernadsky. Esta última "escuela" en la ciencia física moderna es prominente en cualquier argumento principal que ha de hacerse sobre los temas principales abordados directa o implícitamente en el curso de este informe.

Dicho eso, ahora regresa a centrar la atención en el rasgo metodológico decisivo de la solución de Kepler para definir el sistema solar multiplanetario.

La historia de la cuestión

La clave de ese descubrimiento, como Kepler presentó el caso de manera exhaustiva dentro de su Las armonías, es el énfasis de Kepler en la conjunción sistémica irónica de dos organismos sensoriales humanos en contraste, la visión y la armonía del sonido, conjunción que fue la base singular para el descubrimiento original de la gravitación universal hecha, inicialmente, por él.

Hay que enfatizar que Kepler nunca repudió, como algunos han aseverado, sino que solo superó el punto de partida de su hipótesis inicial respecto a la organización del Sistema Solar, al notar que el ordenamiento de las órbitas planetarias respecto al Sol sugería fuertemente la hipótesis provisional de que el ordenamiento se correspondía a la serie de los sólidos platónicos. Más bien, había descubierto, en el curso de su Las armonías que ningún órgano sensorio individual podía definir el conjunto de órbitas, sino solo un contraste sistémico de la visión con el ordenamiento armónico de la audición. Kepler refinó su lectura del ordenamiento platónico mediante su descubrimiento posterior de un principio físico aún superior que daba respuesta a la pregunta: "¿Por qué estaban ordenadas de esta manera las órbitas del sistema planetario?"

Para resumir el problema que este hecho de la originalidad del descubrimiento de Kepler plantea para el fanático reduccionista contemporáneo entre los académicos, como para otros: la cuestión es, todavía hoy, la combinación amenazante de la sucesión de los dos descubrimientos centrales de Kepler respecto a la organización del Sistema Solar. Este papel de Kepler representa, todavía hoy, un golpe implícitamente fatal contra las reputaciones de los dos principales sistemas de cosmovisión rivales: el primero, el de Aristóteles (y su seguidor Euclides); y el segundo, el del fundador de tanto el empirismo como el positivismo modernos, Paolo Sarpi. Éste es el Sarpi de quien se han derivado todas las nociones de principios de economía comúnmente aceptadas, pero completamente incompetentes, en uso hoy, tales como la de Adam Smith, la de los crédulos rusos del IIASA embaucados por la escuela de Cambridge de "análisis de sistemas" de Bertrand Russell , y la de los fanáticos positivistas que insertan el entumecimiento de sus intelectos dentro de la idea de número.

La historia del conflicto

La historia del conflicto entre los seguidores de Brunelleschi y Cusa, de un lado de la ciencia moderna, y los lotes modernos de empiristas y positivistas reunidos bajo la bandera de la imagen otorgada al bobo y chiflado —pero extremadamente infértil— sir Isaac Newton, es un reflejo de esa revolución cultural conocida como liberalismo moderno, dirigido por Paolo Sarpi y su Leporello de la seudo-ciencia, Galileo Galilei. El caso de Pierre de Fermat es típico de la oposición a estos charlatanes del liberalismo sarpiano, cuyo descubrimiento original de la implicación de principio de la refracción, tuvo un resultado decisivo adicional en la colaboración posterior de Godofredo Leibniz con Jean Bernouilli en desarrollar el principio de la acción mínima universal.

Los blancos principales de los intentos iniciales de los círculos de Sarpi y Galileo por destruir la ciencia existente, fueron los círculos de Nicolás de Cusa y el seguidor de Cusa, aquel gran intelecto gigante entre los seguidores de Cusa, Johannes Kepler. El marco de este ataque se ubica en la coincidencia del lapso de los nacimientos y las muertes de Kepler (1571-1630) y el virtual "Leporello" de Sarpi, Galileo (1564-1642), respectivamente. Los dos casos no solamente fueron históricamente paralelos, sino que la relación de Galileo a Kepler fue la de espiar contra él, en interés de Sarpi, usando la correspondencia activa de Kepler con el padre de Galileo, Vincenzo, sobre el tema de la música, coincidencia que le proporcionó a Galileo Galilei, que andaba de espía, la oportunidad de espiar a Kepler con el propósito de lanzar un ataque dirigido a contribuir a desprestigiarlo con la ayuda de fraudes perpetrados contra los logros científicos de Kepler, como lo hizo el mismo Galileo en su condición de agente destacado de Paolo Sarpi.

Rara vez se entiende el significado mayor de estos acontecimientos, aun entre profesionales pertinentes hoy. De hecho, los temas en cuestión fueron planteados, por un lado por la gran revolución científica del Renacimiento lanzada, de manera más notable, por Brunelleschi y Cusa, y por los seguidores de Cusa; y, del lado opositor, estaba el liberalismo modernista de Paolo Sarpi. Esencialmente, Isaac Newton fue meramente una patraña seudocientífica y fraguada, creada en el interés del liberalismo de Sarpi y su lacayo Galileo. La conexión fue la que se mantuvo a través de la adopción del seguidor de Galileo y cartesiano fanático, el abad Antonio S. Conti, notorio por haber creado las reputaciones científicas inmerecidas de sus propios lacayos, tales como Isaac Newton y el embaucador y aborrecedor de Leibniz, Voltaire.

Regresaremos al tema del significado de Kepler para el estudio de los principios más profundos de la mente humana, en el siguiente capítulo de este informe.

La raíz de la economía política moderna

Ahora, procede a reexaminar la definición de la mente humana verdadera desde el punto de vista de los aspectos más pertinentes de la ciencia física, especialmente una ciencia física de economía. La siguiente información interpolada, a manera de antecedente, es esencial para proporcionar el marco del argumento a plantear respecto a lo que se puede denominar "un concepto de la mente humana real en el mundo real de hoy".

En cualquier historia bien conocida de los intentos nuevos de la civilización europea hacia la ciencia, desde la muerte de Platón, hay que reconocer que la noción de ciencia se centra en un conflicto entre tres alternativas mutuamente excluyentes de selección de presuntos principios físicos universales, a saber:

El primer miembro de esta serie designada, tomado de esa antigüedad relativa, es el culto délfico a Aristóteles; el segundo, en oposición a los aristotélicos, se identifica mejor como lo representa el trabajo del Renacimiento florentino de Fillippo Brunelleschi y Nicolás de Cusa; mientras que el tercero es el de la escuela irracionalista de Paolo Sarpi y el conjunto de sus seguidores radicalmente reduccionistas, nominalmente empiristas o positivistas. Las diferencias mutuas entre estas tres categorías no son asuntos de aproximación; son esencialmente sistémicas.

No obstante, es tanto de notar como de enfatizar que Brunelleschi y Cusa, tomándolos en su condición de representar sucesores en la elaboración de un solo concepto experimental, representaban un escape de la decadencia de, en particular, lo que por largo rato había sido la escuela aristotélica, para retornar no solo a un regreso a la perspectiva científica más avanzada de la ciencia prearistotélica de los pitagóricos y similares, como la de Platón, sino también producir un avance cualitativo respecto a los principios subyacentes de la ciencia física, que iba más allá de los logros nobles de algunos de los pensadores prearistotélicos.

El decisivo punto común de distinción tanto del trabajo de Brunelleschi como del de Cusa, había sido la coincidencia de su descubrimiento del contenido esencial de la ciencia europea moderna, que fue el descubrimiento, inicialmente por parte de Brunelleschi, del uso del principio de lo que se llegaría a comprender como la catenaria (o, "funículo"), como un principio crítico de factibilidad en la construcción, descubrimiento de Brunelleschi cuyo reconocimiento pleno sería específico, más tarde, a los logros combinados de Godofredo Leibniz y su colaborador Jean Bernouilli. Para nuestros propósitos en este punto inmediato de este informe, es suficiente introducir la siguiente nota sobre el tema de la catenaria, el principio del que dependió Brunelleschi para la factibilidad de la construcción de la cúpula.

La catenaria se debe reconocer como una curva física, a diferencia de la lectura apriorística de las curvas que conocen Aristóteles y Euclides, o el fracaso pertinente del defensor de Sarpi, Galileo. El misterio anterior, previo a la obra de Leibniz, asociado a los intentos de definir lo que llegó a conocerse como la catenaria, fue en sí un producto secundario esencial de la incompetencia de la influencia de la presunción apriorística de tales como Aristóteles y los euclidianos, la presunción de que las formas geométricas, por lo tanto, se deberían definir como una expresión de una forma extendida al "infinito". Godofredo Leibniz, trabajando a comienzos del siglo 18, introdujo una diferencia decisiva, a tal efecto que la catenaria pertenece a un dominio de acción físicamente finito, pero ilimitado. De ahí los orígenes y la autoridad del principio Leibniz-Bernouilli de acción mínima.

Aunque esa distinción fue exclusiva de Leibniz y sus asociados inmediatos, especialmente el asociado Jean Bernouilli, el anhelo por el mismo principio ya se había expresado en el trabajo tanto del diseño de Brunelleschi de la cúpula para Santa María del Fiore de Florencia, como en las principales obras científicas de Cusa, empezando con su De docta ignorantia. El descubrimiento del principio físico que también expresaba la catenaria, no solamente fue el rasgo pertinente del gran impacto de los logros sucesivos de Brunelleschi y Cusa en ese momento; más bien, ese principio ejemplificaba la cosmovisión difundida por tales como Brunelleschi y Cusa, eso como reflejo del trasfondo del trabajo del gran concilio ecuménico de Florencia. Este conjunto de cimientos conceptuales tanto para la ciencia moderna como para el diseño de la economía de la forma moderna de Estado nacional soberano, fue difundida desde Cusa, específicamente, por tales como Luis XI de Francia, Enrique VII de Inglaterra y Cristóbal Colón, y por tales seguidores de Cusa como Leonardo da Vinci y el seguidor de Leonardo, Niccolo Machiavelli.

Los efectos combinados de las obras de ciencia y de estadismo relacionado de Brunelleschi y de Nicolás de Cusa, expresaban la inclusión de principios de organización en estadismo que nunca antes habían existido dentro de la civilización europea posterior a Platón. El efecto del cambio revolucionario que expresa, principalmente, el impacto de la obra de Cusa, produjo un tipo específico de efecto mejor representado por las innovaciones en estadismo militar y relacionado, presentado en los escritos del seguidor del seguidor de Cusa, Leonardo da Vinci, y partícipe en la defensa de la república soberana de Florencia, Niccolo Machiavelli. Esta revolución en estadismo, que encontró su expresión concentrada en el trabajo de Machiavelli, perduró como una gran roca estratégica contra la que las fuerzas reaccionarias de la tiranía habsburga se habían estrellado en el curso de las tormentas de las guerras religiosas de la orgía de guerras religiosas y relacionadas de 1492-1648, que recurrieron de manera persistente.

Los resultados de esto habían incluido el fracaso catastrófico del Concilio de Trento. Ese fracaso en efecto fue el fracaso principalmente del partido más viejo ("aristotélico") de Venecia imperial, fracaso que se expresó como el resultado político-estratégico práctico del Concilio de Trento. Éste fue el fracaso que allanó el camino para el surgimiento del nuevo diseño de fuerzas satánicas desde dentro de ese partido oligárquico de Venecia que Paolo Sarpi encabezaba en ese momento. El nombre popular para esa maldad, el Nuevo Partido Veneciano, aún hoy es la variedad angloholandesa de liberalismo que actualmente ejemplifica el imperio británico de hoy, actualmente bajo el aspecto típico del banquero de la Reina, lord Jacobo Rothschild y demás, como lo ejemplifica el Grupo Inter-Alfa, actualmente hiperinflado e implícitamente en bancarrota.

Existen, por supuesto, rasgos originales en el desarrollo de ese imperio británico de hoy, pero a la misma vez ese imperio británico es solamente una nueva variante en una serie de imperialismos definidos como producto del mismo sistema de imperialismo originalmente délfico, de forma cultural marítima, centrado en el mediterráneo, que emergió de la ruina de Grecia antigua en la Guerra del Peloponesio.

Con el nacimiento de lo que devino el imperio británico, como en el curso del triunfo de la Compañía de las Indias Orientales británica mediante su organización de la principales naciones de Europa continental en una "Guerra de los Siete Años", cada esfuerzo por liberar a los pueblos de Europa de esa continuación recurrente del imperio británico, ha fracasado hasta ahora, a pesar de lo que resultó ser la derrota temporal del imperio británico por los Estados Unidos del presidente Franklin D. Roosevelt. El sucesor de Roosevelt, el presidente Harry S Truman, guiado por Churchill y controlado por Wall Street, al igual que Andrew Jackson antes, traicionó a Estados Unidos a la causa del imperialismo británico. El imperio británico le hizo concesiones al principio estadounidense, a fin de retener su poder durante tiempos difíciles, pero desde el asesinato exitoso del obstáculo al poder imperial británico conocido como el presidente John F. Kennedy, el imperio británico de hecho ha dominado al mundo como una verdadera potencia imperial, desde aproximadamente febrero de 1968 hasta la fecha.

Sólo los pobres crédulos, en camino a volverse esclavos, creen en la mera ficción de un "imperialismo estadounidense" hoy. "Wall Street", la única evidencia que se podría citar como evidencia de un "imperialismo estadounidense", no fue nunca, desde 1763, sino un parásito imperial británico chupándole los jugos a Manhattan, así como a muchos otros lugares alrededor de este planeta, todo a nombre del imperialismo británico. Generalmente, quienes aseveran que EU es imperialista resultan ser, cuando se les somete a mayor escrutinio, sucursales de la calle Threadneedle o simplemente tontos útiles de la tradición del Carlos Marx que le había rendido culto a Adam Smith casi como si fuera un dios pagano.

El imperio, la esclavitud y la mente

Los vencedores entre las tribus en guerra de África, a menudo vendían a la esclavitud a la porción sobreviviente selecta de sus rivales derrotados. La porción sobreviviente de las víctimas modernas de los cautivos de esta practica de África se transportaba, bajo iniciativa de los vencedores de esas guerra internas de África, a las costas de África, donde se vendía a los cautivos a tales como la trata de esclavos española, portuguesa, holandesa y británica, una esclavización que había empezado con la entrega a áreas porteñas de esos africanos que habían sido esclavizados por otros africanos, y luego entregados a los puertos costeños fundados por traficantes en esclavos europeos, puertos desde donde se transportaba a la variedad de cautivos sobreviviente, todavía como esclavos, a tales destinos como las costas atlánticas de las Américas.

Así, el hecho de que hayan sido africanos quienes llevaron a las víctimas esclavizadas de este proceso a la esclavitud angloholandesa, española y portuguesa, no disminuye el grado de criminalidad de esos intereses criminales habsburgo y relacionados, que consignaban a las víctimas a una condición de esclavitud en las Américas, buena parte de lo cual se hizo para beneficio del imperio británico angloholandés que controlaba esta trata de esclavos atlántica, que había sido realizada por los oligarcas menores del sistema británico de dominio imperial sobre las monarquías española y portuguesa del siglo 19.

No se debe considerar que nuestro propósito aquí es explicar mucho más que el siguiente hecho esencial del asunto de los orígenes de la esclavitud dentro de Norte América, antes de la victoria del presidente Lincoln.

El mercado creciente en las Américas de tal trata transatlántica en esclavos africanos, fue producto principalmente del hecho de que las tribus indígenas de las Américas generalmente no reunían las condiciones para usarlos como una clase de esclavos en las Américas. El significado del esclavo africano es que había sido producto de la dinámica de la forma sistémica de práctica acostumbrada de violencia de la esclavización, dentro de partes pertinentes de la misma África.

Ésta fue la influencia bajo la cual los esclavos africanos temporalmente se adaptaron a la sumisión a la esclavitud en las Américas donde el africano no tenía raíces; en tanto que las tribus americanas indígenas, tales como el caso de la cultura alfabetizada de la nación cheroqui antes de Andrew Jackson, no eran tan apropiadas para un sistema de esclavitud. El proceso de liberación subsiguiente de los esclavos en nuestro EU, el liberarse de la autoridad del imperio británico sobre la persistente trata de esclavos española y portuguesa dentro de nuestra propia república, por lo tanto significó un gran avance hacia la libertad personal dentro de nuestra propia república; una lucha de varios tipos, pero arraigada en el surgimiento del clima cultural estadounidense de liberación intelectual de los antiguos esclavos. Fue el deseo del esclavo por tener hijos en base al matrimonio, combinado con el papel indispensable de la dedicación del presidente Abraham Lincoln a una guerra victoriosa contra el imperialismo británico de lord Palmerston, en defensa de la república de EU, lo que aseguró la liberación indispensable de los esclavos de la única manera en que pudo haber ocurrido, violentamente, como entendió Frederick Douglass, por la acción de nuestra República Federal contra el sistema británico de esclavitud trasatlántico.

El principio que he invocado al presentar este ejemplo de la historia del esfuerzo de la humanidad por liberarse de la esclavización del hombre por el hombre, se encuentra en un nivel todavía más profundo en el principio que Godofredo Leibniz llama la dinámica (por ejemplo, dúnamis), o lo que es el mismo principio de dinámica que se ilustra en el resumen final en En defensa de la poesía de Percy Bysshe Shelley.

Este regreso al tema de la dinámica ahora lleva nuestra atención de regreso a nuestro tema principal en este informe, la distinción entre las funciones superiores de la mente humana y las funciones cualitativamente inferiores, si bien innegablemente indispensables, del cerebro humano.

IV. EL IMPERIO Y TU MENTE

Es suficiente, y también se justifica, que tendamos a limitar el alcance de este informe a los ejemplos de los hechos clínicos esenciales atinentes a la historia del nacimiento y evolución de lo que se puede clasificar eficientemente como una civilización europea con raíces en el Mediterráneo, como la conocemos desde la caída de Babilonia y el auge y decadencia del imperio persa. Sin embargo, no podemos pasar por alto ciertos rasgos esenciales del desarrollo de un ramal mediterráneo de una cultura marítima atlántica que llegó a ser una potencia saliendo del pasado brumoso del imperio mediterráneo, ni debemos pasar por alto ciertos desarrollos río arriba, tales como los del Nilo, dentro del territorio de lo que devendría o una cultura europea, o culturas asiáticas vecinas que establecieron, en gran medida, los que apropiadamente se pueden identificar como "los pueblos del mar". Tenemos que incluir los casos del Nilo, Mesopotamia, el Océano Índico, y los ramales del Mar Negro como los hititas de Anatolia; y de culturas marítimas como la de Sumeria que "los pueblos del mar" iniciaron, durante no menos que los varios milenios que precedieron la Guerra de Troya de Homero.

Lo que ha salido de los antecedentes de culturas marítimas de una sucesión de varios milenios que precedieron la Guerra del Peloponeso, ha sido el legado de la dominación de una civilización centrada en el Mediterráneo que emergió de un sistema oligárquico antiguo de esclavitud real o virtual, o de "servidumbre". Fue un sistema cuyos rasgos esenciales habían sido consistentes con aquel mito del Zeus olímpico, mito que ha de asociarse con la forma jerárquica de tiranía oligárquica pintada por la Trilogía prometéica de Esquilo, una historia que no es inconsistente con las imágenes que las crónicas pertinentes de Diodoro Sículo evocan para el estudioso.

Mi propia manera de abordar el estudio de los principios de la mente humana nos ha llevado, a algunos de entre nosotros, a un concepto, aquí, de esa historia, concepto que identifiqué con un bosquejo preliminar del asunto en el curso del capítulo anterior, y que ahora examino de manera más crítica en el capítulo presente.

El hecho más característico y definitorio respecto a las culturas humanas, a diferencia de los de los tipos de formas de vida inferiores a la humana, que incluyen los mamíferos en general, es que el genotipo humano es potencial, conciente y singularmente creativo, en un sentido de esas cuestiones que son consistentes con los factores científico-tecnológicos de una sucesión de cambios cualitativa e intencional, en la conducta volitiva de nuestra especie misma, cualidad de cambio que no existe en todas las otras especies conocidas, incluyendo las de la vida animal en general. Por ejemplo: considera el hecho decisivo de la singularidad del uso volitivo del fuego por parte de la humanidad. O considera el descubrimiento singularmente original del principio de la gravitación por Johannes Kepler, como Albert Einstein clarificó la obra de Johannes Kepler al respecto, como una elección irrefutable de ejemplo pertinente de esta distinción.

En mi uso aquí del término "creativo", como se hizo referencia más o menos ampliamente dentro del capítulo anterior, me refiero al poder de la especie humana de producir aumentos cualitativos ordenados volitivamente en la densidad relativa potencial de población de la especie humana, como ninguna otra especie de criatura viviente ha demostrado la capacidad de lograr tales cambios intencionales, como los que se ven en el potencial de nuestra propia especie como, por ejemplo, incluso en un verdadero descubrimiento de un principio universal por parte de un solo individuo. El potencial natural para el desarrollo sano de la personalidad individual es aquello que se define así como la cualidad implícita de un "semidiós", en el sentido específico de la cualidad asignada al hombre y la mujer por el capítulo introductorio de Génesis.

Sin embargo, a la vez, es de notarse que la práctica común entre las sociedades conocidas, ha incluido la aplicación de una prohibición general contra la opción de que cualquier miembro de aquellas llamadas "clases sociales inferiores" utilice tal poder creativo, a no ser que tenga autorización explícita, como si fuera por una "imposición académica sacerdotal", para tener acceso al conocimiento verdadero aun del uso libre de tales potenciales creativos. Así, ha habido la legendaria prohibición simbólica del "uso del fuego" del Zeus olímpico de la trilogía prometéica, prohibición que ilustra el hábito de práctica dominante de esclavitud virtual, o servidumbre, impuesta al número relativamente mayor de miembros de la sociedad, de la misma manera en que el "sacerdocio babilónico" de las sectas "ambientalistas" de hoy, como la que el World Wildlife Fund del Príncipe Felipe británico receta hoy, como la práctica de genocidio relativo que hoy exige con urgencia a nivel mundial.

Ante el trasfondo de esas consideraciones que acabo de esbozar, presentemos ahora el tema principal de este informe, "los poderes creativos propios de la humanidad", bajo el título de la búsqueda por la verdadera identidad de lo que quizás queramos identificar como la cualidad ordinaria del futuro "hombre prometéico". No me refiero a la fantasía infantil de un "superhombre", sino más bien a lo que se debe llegar a reconocer como una capacidad intelectual creativa de tipo mental específicamente saludable del tipo de individuo común —una capacidad aumentada que se puede prever que surgirá durante las pocas generaciones venideras, que nos traerá un hombre y una mujer del tipo que ahora se prepara, mediante su desarrollo propio, para la conquista inicial del hombre sobre el espacio solar cercano, para fines del actual siglo joven.

La evidencia actualmente pertinente para ese efecto pretendido me es clara. Tal logro es factible dentro del alcance de lo que debería devenir típico de las últimas décadas del siglo presente. Mantén esa idea en tu mente mientras procedemos ahora a desarrollar el punto decisivo que introduje brevemente en parte del capítulo previo.

Dicho eso, regresa al tema de la mente humana en el punto del capítulo previo donde dejé la cuestión: "¿Qué es la mente humana, realmente?"

Dicho eso, regresamos al punto pertinente sobre el tema de la creatividad que dejamos durante el curso del capítulo previo.

La verdadera mente humana

El problema que plantee ahí, fue el hecho de que los objetos mentales que consideramos como percepciones sensoriales, no son una galería de semblanzas del universo real, sino que son más bien como sombras proyectadas por ese universo. Como el caso del descubrimiento singular de Kepler del principio de la gravitación universal, ilustra el problema a considerar: el conocimiento verdadero del hombre del universo mismo, se limita a aquellos tipos de pruebas experimentales decisivas que tratan la experiencia mutuamente contradictoria de dos o más experiencias sensorio- experimentales respectivamente distintas, como pistas sobre el objeto realmente funcional que había proyectado las sombras pertinentes de percepción sensorial.

De hecho, este punto se hace más claro mediante el uso que hace la humanidad de instrumentos hechos por el hombre, tales como los microscopios y los telescopios, en tanto sustitutos de la percepción sensorial, instrumentos utilizados como ayuda complementaria para acceder a experiencias que los sentidos humanos dados, como tales, no llegan a comprender. En breve, no "vemos" el objeto que se corresponde a la experiencia de la percepción sensorial; "vemos" lo que se experimenta como una sombra proyectada por aquello que es la fuente de la experiencia. Repito: lo que en realidad "vemos" no es el objeto experimentado, sino una sombra proyectada en la mente por la presencia del objeto como tal. Tenemos que entrenarnos a nosotros mismos a "ver", no lo que tendemos a considerar como un objeto en el espacio-tiempo físico, sino, más bien, la causa de una sombra que se proyecta sobre la mente como la realidad experimentada: una singularidad, en vez de un "objeto real".

Tenemos que re-entrenar nuestros hábitos de pensar para facultarnos para conceptualizar el "objeto real", para reconocerlo como la sustancia que es responsable de nuestra experiencia de la mera sombra que el observador ingenuo había considerado, erróneamente, como un objeto "real" de la percepción sensorial, que se experimenta.

Así, en el lenguaje de la física de tipo mejor informado, se nos faculta para experimentar la realidad de una singularidad en un campo de "radiación cósmica". Cuando hemos entrenado nuestras mentes para hacer esto exitosamente, nuestra mente conciente entra en un estado de apreciación ontológicamente eficiente, que es distinto del reino de las sombras que la mente ingenua trata, erróneamente, como si esas sombras fueran una realidad definida por las meras percepciones sensoriales como tales.

Por ejemplo, considera el tipo de cambio venidero en la perspectiva experimental respecto a la tabla periódica de Mendeleyev. Nada de lo que hacemos de esta manera viola en realidad la noción evolucionada del concepto del campo de Mendeleyev; hay un grado de correspondencia que se preserva entre una tabla periódica que destaca imágenes de presuntas partículas materiales, y el concepto "corregido", el de singularidades que reposan, primariamente, dentro del dominio universal de la radiación cósmica. Lo que perdemos al hacer ese cambio de punto de vista mental, es poco más que lo que ahora se nos revela que había sido una creencia relativamente infantil habituada en la existencia virtualmente tangible del "espacio vacío".

De esa manera, nuestros pensamientos verdaderamente han entrado al dominio de la relatividad física. Es un paso que parece ser solo como poner un dedo del pie en el agua, pero el principio esencial del cambio de punto de vista es suficientemente claro, si bien le falta el sentido de una experiencia comparable a la de realmente nadar en la radiación cósmica que llena lo que equivocadamente se considera el espacio interplanetario "vacío", la de la humanidad futura viajando a veces a velocidades relativistas.

A no ser que algún lector desconfiado pueda sospechar que hay algo de prestidigitación en todo esto que acabo de presentar aquí, remóntate a esos marineros antiguos de alta mar que descubrieron una unidad acorde a leyes, de tipo útil para la navegación transoceánica, en la zona que presenta el cielo nocturno que cambia persistentemente, al permitir tales cambios como los inherentes a los ciclos platónicos largos, a los que le prestó atención, por ejemplo, Bal Gangadhar Tilak al considerar el calendario védico, como en su Orión.

No hay ningún espacio en verdad "vacío" en la realidad que los observadores ingenuos puedan considerar como el espacio imaginado que distingue los cuerpos visibles, que se atribuyen al cielo nocturno, los unos de los otros. Por ejemplo: debemos considerar el papel de los campos magnéticos como lo demuestran ciertas singularidades que surgen del uso del equivalente de una brújula, aún en lo que podría considerarse como la navegación transoceánica prehistórica, como se refleja en los conocidos ciclos antiguos de la periodicidad de ondas largas de las migraciones del polo norte magnético.

El hecho que pretendo enfatizar en el curso de estos comentarios presentes, es el efecto del cambio de punto de vista conceptual que acabo de presentar. En vez de tratar las imágenes asociadas a la percepción sensorial como "el mundo real", situamos la experiencia del universo real en el acto de no solo considerar que la percepción sensorial nos presenta una sombra proyectada por la realidad; sino que tenemos que situar el acceso al conocimiento de la realidad, en la conciencia de la persona del hecho de que el dominio de la percepción sensorial es meramente una sombra proyectada por el universo real que él o ella en realidad habita. En verdad, no nos "vemos" a nosotros mismos; sino, más bien, vemos la sombra proyectada experimentada de aquel universo que en verdad habitamos.

El punto de vista que así acabo de identificar, no debería considerarse como una novedad de elaboración reciente. Si traducimos lo que aquí he escrito a un hecho bastante bien conocido de lo que se debería reconocer como una consideración clásica de una experiencia informada de la historia, lo que acabo de escribir aquí no difiere en su sustancia del antiguo uso griego clásico del término dúnamis, o su expresión moderna como lo que Godofredo Leibniz denominó la dinámica. Como he señalado en repetidas ocasiones, esta noción de dinámica es el mismo tipo de fenómeno que el poeta Percy Bysshe Shelley presenta como el fenómeno de cambios en las características de los movimientos de masas de la sociedad, que él señaló en los párrafos finales de su En defensa de la poesía.

El punto de Shelley, dicho de otra manera, es: "¡La realidad recorre nuestra conciencia!" Este sentido presciente de la realidad de dúnamis, o de la dinámica, un dominio que en verdad habitamos, se expresa sin tapujos en lo que a menudo se considera una fuerza misteriosa de oleadas súbitas de fenómenos sociales de masas, tales como la actual revuelta de la conciencia de la mayor parte de la masa de nuestras poblaciones, contra las obscenidades tiránicas impuestas por los actuales poderes gobernantes encima del empeoramiento acelerado de las condiciones de vida de la gran mayoría de las poblaciones de las naciones. También refleja aquellos actos mentales de lo que se puede reconocer como aquel genio de los más grandes poetas y científicos, que típicamente se expresa como el fenómeno ontológicamente distinguible de la verdadera metáfora, como la edición de 1947 de Siete tipos de ambigüedad de William Empson trata de comunicarle a sus lectores la noción de tal distinción del sentido de belleza; o como una lectura cierta —aunque académicamente impopular, en la actualidad— de Shakespeare, o de Federico Schiller, o la experiencia del Opus 132 de Ludwig Beethoven, o el Ave verum corpus de Wolfgang Mozart, depende de este concepto estético de manera esencial.

"Todo el mundo es un teatro"

Las demostraciones más accesiblemente rigurosas de este principio, incluyen la presunta "magia" de la finitud del escenario teatral clásico. Existe evidencia en este sentido en la obra de Shakespeare, pero, por razones obvias, la obra de Federico Schiller es una fuente más accesible de medios más completos de evidencia disponible en apoyo del argumento pertinente.

Una noción correcta del concepto de tragedia no requiere de verdaderos héroes presentados en el escenario. Como lo enfatizó Schiller, el cuerpo de los actores principales presentados como personajes en el escenario no requiere una pretendida selección de héroes para la presentación del drama. Julio César, El Rey Lear, Macbeth y Hamlet de Shakespeare, y Wallenstein de Schiller son típicos de un drama enmarcado dentro de la realidad de una sociedad moralmente enferma, sin verdaderos héroes que en verdad realizan papeles principales en la obra. Como enseñaba Schiller, el héroe ha de buscarse en el miembro del público, como los niños en Wallenstein, que se inspira a volverse un verdadero ciudadano precisamente por la revelación del desarrollo brutalmente trágico que permea el desarrollo activo del drama que se escenifica.

El aspecto implícitamente sagrado del gran drama clásico, o cosas parecidas, es que el público se escapa del dominio, cual cárcel, de la ruda certeza sensorial, a un drama realizado entre las almas en el escenario. Los espíritus no vistos de las personas reales se materializan, como se expresa en la forma de las máscaras que portan las almas en el escenario, todo en el dominio de la imaginación. Sin embargo, ese dominio de la imaginación es nuestro mundo real, un dominio de la inmortalidad, para el que aquello que tiene la apariencia de carne se porta como una sombra de la realidad, una mera máscara. En el teatro clásico, detrás de las máscaras, todas las almas son inmortales, en un dominio donde las pasiones mortales son las sombras y las almas desnudas detrás de las máscaras son la realidad.

El asunto se vuelve más interesante cuando extendemos tales consideraciones como ésas al dominio de una ciencia física consistente con el punto de vista clásico de tales como Platón, Cusa, Kepler, Leibniz, Riemann y demás. De hecho, el punto de vista requerido es el de una ciencia física de economía nacional arraigada en modos modernos en contra del positivismo, u otros modos en contra del reduccionismo, como en una química física derivada de las implicaciones de la revolución de Bernhard Riemann en la ciencia física. Los casos de Pasteur, Mendeleyev, Max Planck, el académico V. I. Vernadsky, William Draper Harkins y Albert Einstein son típicos de esta escuela en contra del reduccionismo (e.g., en contra del positivismo) de una ciencia de química física en el espacio-tiempo físico.

El punto que deseo enfatizar en este momento es el papel decisivo de la imaginación científica. Planteo ese caso de la siguiente manera.

El hombre en el espejo del espacio-tiempo físico

De aquí en adelante, en las porciones que quedan de este informe, trataremos el dominio de presuntas certezas sensoriales como un espejo de tipo especial en la pared de la historia. Lo que nos muestra ese espejo, no es una imagen del universo real, sino, más bien, como lo demostró el descubrimiento de Kepler de la gravitación universal, nos muestra cierta cualidad de mera sombra de la realidad, proyectada en esa imagen de tipo especial en un espejo que tendemos a considerar como aquello que llamamos el universo de diversas experiencias sensoriales.

Denominemos el más decisivo de los conceptos que ahora tenemos que emplear para este propósito, la noción de Dios el Creador en la imagen del hombre en tanto ser creativo, a diferencia de todas las otras especies de la existencia. Esto simplemente quiere decir que estamos estudiando la manera en que se comporta el universo que habitamos, y lo hacemos desde la óptica del concepto de principio del hombre hecho a semejanza del Creador, semejanza que se define por virtud de nuestro poder disponible de apreciación de las implicaciones de la creatividad volitiva misma. En otras palabras, el hombre, por naturaleza, participa de la cualidad de optar volitivamente por crear, que de otra manera es única a la noción de un Creador universal volitivo.

El hombre no es una criatura humilde de esos rangos inferiores que se presentan a nuestros sentidos como la litosfera y la biosfera. El hombre a la vez está equipado, por naturaleza, y por lo tanto se le ha asignado participar volitivamente con el Creador, como Filón de Alejandría reprendió la memoria de Aristóteles al respecto; el hombre ha de participar en el proceso continuo de creación universal. El comportamiento del hombre en el universo, por lo tanto, es de la naturaleza de una obligación moral con el futuro. Hemos sido diseñados para contribuir, con un papel participante, a la mejora perpetua del universo que habitamos, para hacer del universo, y de nosotros mismos, algo mejor.

V. SOBRE EL TEMA DE LA CREATIVIDAD

Específicamente, nuestros Estados Unidos ahora vive un tipo de proceso que a veces se le llama "una huelga de masas". Entre los poemas que compuse hace muchas décadas, cuando todavía era un adulto joven, el tópico central de una serie de tales composiciones, ahora desatendidas desde hace tiempo, fue lo que expresé de manera muy enfática en un caso tal, titulado "Mi lira", por referencia a cierta cualidad de ideas metafóricas que pasan por el universo como una brisa silenciosa, "doblando las estrellas cual carrizos". Una verdadera "huelga de masas" representa esencialmente ese tipo de brisa.

En un momento posterior de mis investigaciones históricas, consideré el fenómeno relacionado de la noción de Rosa Luxemburgo, esa genio curiosamente no marxista, de lo que denominó "la huelga de masas", concepto que ningún socialdemócrata alemán ni especie parecida de "materialista" profeso jamás podría comprender verdaderamente en una elección competente de marco de referencia ontológico. En la literatura inglesa, buenos casos de poetas a considerar para comparaciones sobre la premisa de este mismo fenómeno, son poetas ejemplares como Keats y Shelley en su tiempo, o en alemán, el alcance del genio de Federico Schiller y algunas de las obras de Heine, o Shakespeare antes. Notablemente, ninguno de esos poetas representaban de la cosmovisión de los seguidores de la secta de Paolo Sarpi, la secta reduccionista de esa especie de irracionalismo filosófico que fue la característica de piezas británicas de tales seguidores de Adam Smith como Marx y Engels, o el típico liberal actual, propiedad de Wall Street.

En el caso de Rosa Luxemburgo, su genio relativamente único se expresó en el hecho de que ella fue la única economista político pertinente de su nicho en el tiempo que —al igual que el historiador del Departamento de Estado de EU, Herbert Feis, quien ratificó sus definiciones en economía política más tarde— realmente entendió la verdadera sustancia y significado del termino "imperialismo". De hecho, solo muy pocos economistas aún hoy podrían presentar un caso competente respecto a esta materia.

El único enfoque competente para eliminar el misterio respecto a su peculiar competencia en materia de la "huelga de masas", es lo que se debe presentar desde la perspectiva del capítulo inmediatamente anterior de este informe. Solo desde esta perspectiva se puede entender competentemente el carácter revolucionario de la actual crisis económica global. De nuevo, debo enfatizar la idea de la naturaleza de la mente humana que he introducido en ese mismo capítulo. El único término técnico apropiado para tratar tales casos como éste, es la resurrección moderna por Godofredo Leibniz del antiguo concepto clásico de dúnamis, como aquel principio de dinámica que debe subyacer cualquier intento serio de tratar el tipo específico de crisis de masas en EU y Europa hoy.

La clave para entender el punto que estoy remarcando aquí, yace en examinar las implicaciones ontológicas de ese concepto de la forma de la función catenaria-tractriz, finita pero ilimitada, que he trazado en este informe, desde sus orígenes ubicados en las interacciones entre los descubrimientos para los principios de la ciencia física que representan el trabajo de Brunelleschi y Nicolás de Cusa, o más tarde, el descubrimiento de Johaness Kepler del principio de la gravitación universal. El argumento a plantear al respecto, va como sigue.

El concepto equivocado del reduccionista sarpiano respecto a las interrelaciones humanas, ha de trazarse, generalmente, desde el concepto erróneo de las relaciones sociales que se expresa primariamente en términos de conceptos ontológicos equivocados de la certeza sensorial ingenua. El concepto clásico antiguo de dúnamis ya ofrecía un concepto corregido de este asunto. La solución singular de Arquitas para doblar el cubo fue un logro muy elogiado por Eratóstenes más tarde; es coherente con el estado de organización de los procesos de la mente humana coherentes con el concepto de dúnamis o también el concepto de dinámica de Leibniz. Nuestra verdadera existencia interna no yace en un esquema consistente con la percepción sensorial; yace, ontológicamente, en el dominio del espacio-tiempo físico, para el que los conceptos de la percepción sensorial del dominio perceptivo imaginado del espacio, el tiempo y la materia separados, son relativamente meras sombras.

¡No te sorprendas innecesariamente! El universo real se "ubica" como una expresión del espacio-tiempo físico relativista, y no del espacio, el tiempo y la materia. Concordando con esos hechos, busquemos aclarar las paradojas aparentes que por lo visto se plantean, definiendo dos dominios respectivamente distintos, A y B. "A" es el universo real, donde las acciones esenciales en verdad se generan; "B", es el dominio de aquellas sombras que se proyectan sobre el mundo aparentemente real de "B" mediante la acción ubicada dentro del dominio real de "A".

De nuevo, debemos decir que las funciones primarias de la mente humana yacen dentro de lo que Godofredo Leibniz, el fundador de la dinámica moderna, definió ontológicamente como "el infinitesimal" del cálculo suyo y de Jean Bernouilli, contrario al fraude promovido por el argumento reduccionista francamente bobo, casi de matemático positivista, que el liberal converso de Leonhard Euler adoptó de la escuela de embustería sarpiana del abad Antonio S. Conti. Ése es el punto de separación más clara entre un físico competente —tales como los seguidores de Riemann, Max Planck, Harkins, Vernadsky y Einsten— y los meros matemáticos intrínsecamente incompetentes de las escuelas positivistas contemporáneas. No hay principio en verdad físico alguno que se adopte entre las sectas de la escuela positivista de los seguidores paganos de Paolo Sarpi y sus descendientes intelectuales de hoy.

El hecho mismo del fenómeno de "la huelga de masas" constituye evidencia "experimental" decisiva de la naturaleza y el efecto de la distinción de principio de ese llamado fenómeno de "huelga de masas" que Percy Bysshe Shelley resumió en los párrafos finales de su En defensa de la poesía. El principio así expresado también pertenece a la categoría de esas formas sistémicas de ironía clásica que son conocidas de todas las grandes obras de composición artística y cosas parecidas.

El mismo principio de ironía también es la distinción esencial de toda representación competente de la interpretación apropiada de todas las composiciones musicales competentes de los compositores clásicos que siguieron el modelo de Johann Sebastián Bach, hasta Beethoven, Schumann y Brahms. Estas obras, y otras parecidas que expresan principios de la poesía y el drama, o los ojos apenas sugeridos del busto de Homero contemplando al fatuo de Aristóteles, de Rembrandt, son típicas de las expresiones de la verdadera ironía clásica que son la marca distintiva de las expresiones creativas de la mente humana.

Las expresiones sobresalientes de esas implicaciones se encuentran en la manera en que tales expresiones clásicas de la verdadera ironía pueden "conmover" las almas de una masa de la población, de la manera en que los ciudadanos ordinarios de EU ahora expresan su desdén por los miembros electos del congreso, y su sentido de traición por ellos, cuyas acciones evocan una ola ahora creciente de furia en la mayoría abrumadora de los ciudadanos de EU y otros lugares, hoy. Es una mayoría creciente, ahora movida a hablar con aquel poder superior de la mente que para la mayoría de los espectadores aparece como "algún órgano milagroso" cuyo aliento "dobla las estrellas cual carrizos".

En los comentarios introductorios que abrieron este informe, escribí: "Se podría salvar a la economía estadounidense, incluso en esta etapa avanzada de su peligroso declive". Debe estar claro, al concluir este informe, que la totalidad de la economía del planeta también se podría salvar, con tal y que EU actúe de manera apropiada para dar la pauta. Es menos un asunto de qué piensas, que de cómo piensas.

Notas

[1] Ya que la creatividad respecto a asuntos esenciales científicos, así como artísticos clásicos, está arraigada en las facultades de composición artística clásica de la arquitectura, la pintura clásica y los modos clásicos de poesía y música (a diferencia de las variedades "populares" menos que inútiles de hoy), uno tiene que llegar a una comprensión de la relación entre la creatividad científica y los principios fundamentales que subyacen la composición artística clásica, tales como los de ejemplares como Abraham Kästner, Gotthold Lessing, Moisés Mendelssohn, Johann Sebastián Bach, Wolfgang Mozart, Federico Schiller, Ludwig van Beethoven y los círculos de los nietos de Moisés Mendelssohn, que incluían a la esposa de Dirichlet, Rebecca, y su hermano Félix. La música y la poesía clásica se encuentran entre las fuentes más decisivas de inspiración para las mentes creativas, tales como la de Albert Einstein, dentro de la cultura marcada por la influencia de Federico Schiller en la Alemania del siglo 19. Esto se contrasta a los métodos de positivistas como David Hilbert, y la esterilidad que se asocia a las influencias positivistas en la ciencia en general.

[2] El empleo que hizo Filippo Brunelleschi de la catenaria como un principio de construcción de la cúpula de Santa María del Fiore, es un ejemplo de esto tomado de las raíces de la ciencia física moderna.

[3] "Sobre las hipótesis que sirven de fundamento a la geometría".

[4] Ninguno de mis pronósticos jamás se fundamentó en lo que se denomina "la probabilidad estadística", sino en elementos específicos de tendencias en las directrices de la práctica adoptadas. El tipo de argumento pertinente es: "esto probablemente ocurrirá, si sigue vigente una política actualmente probable". Quienes dependen de tonterías como, "en una escala de diez...," me repugnan.

[5] El Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicado, basado en Laxenberg, Austria, un producto derivado de los círculos de Bertrand Russell en la escuela de Cambridge de análisis de sistemas. Incluso positivistas como David Hilbert de Alemania no podían soportar a desgraciados engendros de Russell como los del culto a Russell del profesor Norbert Wiener y John von Neumann.

[6] Se han realizado esfuerzos considerables en el empeño por ocultar la pura "chifladura" del notorio Quesnay, que frecuentaba Deer Park. De hecho, Quesnay sí describió parte de aquella estructura de la economía francesa que hizo eco de la creación de una economía francesa moderna bajo Jean-Baptiste Colbert, pero la justificación misma de Quesnay fue una apoteosis de la chifladura, atribuyéndole los poderes productivos del trabajo a los poderes mágicos inherentes en otorgarle el título de nobleza al propietario de la propiedad.

[7] Incluyendo un cargo, por encima del costo directo incurrido, para sostener una taza justificada de margen de progreso de la economía física en su totalidad.

[8] N.B. La práctica de la química física es específicamente propia del comportamiento humano —v.gr., con V.I. Vernadsky— y no existe en el universo conocido fuera de eso.

[9] Notablemente, esta lista excluye los esquemas funcionalmente corruptos de aquellos empiristas o positivistas que a veces se incluyen equivocadamente en tal lista.

[10] La distinción entre la menta humana y el cerebro humano, toca la distinción de principio entre un proceso de discontinuidades y uno de partículas. Hay que admitir que tales distinciones no existen en las opiniones de quienes han sido ejercitados en el liberalismo de los seguidores de Paolo Sarpi; más bien, tales distinciones pertenecen al dominio de la dinámica, tal y como Godofredo Leibniz definió ese término, de manera original y única aún hasta la fecha, como un eco del principio "griego" clásico de dúnamis.

[11] El uso popular del término "dinámica", que implica un efecto percusivo, en uso incompetente para la música y de otras maneras, se tiene que poner a un lado como intrínsecamente absurdo y por ser un esfuerzo para suprimir la definición suministrada anteriormente por Leibniz. Notablemente, el cambio de lectura de la tabla periódica de Mendeleyev y sus seguidores de la elección de elemento o isótopo en tanto objeto de referencia dentro de la "tabla" actualizada, de la noción implicada de partícula a la singularidad de un dominio de radiación cósmica, es ahora el gran salto que se requiere para el siguiente paso de progreso en la elaboración de las implicaciones más profundas del gran trabajo de Mendeleyev.

[12] Notablemente, aquel Filón de Alejandría, también conocido como un aliado del apóstol cristiano Pedro, condenó a Aristóteles por afirmar una doctrina que implicaba que Dios de repente se había vuelto permanentemente impotente, una vez que se había completado el acto de Creación del universo. Fue en base a esa presunción aristotélica que el notorio Federico Nietzsche compuso la consigna, "Dios ha muerto".'

[13] Por ejemplo, Platón ridiculiza la paradoja de Parménides. La incompetencia intrínseca de todos los monetaristas modernos (por ejemplo, los positivistas) expresan, de manera notable, la paradoja de Parménides.

[14] Ver Peter Martinson, Towards a New Periodic Table of Cosmic Radiation, EIR, Vol. 37, No. 16, abril 23, 2010.

[15] Nunca se ha presentado, ni demostrado de ninguna manera, cualquier prueba en verdad basada en los hechos de algo contrario a lo que acabo de escribir sobre este asunto. Solo hay profesores y otros oportunistas que han optado por "cantar melodías malas para su comida". Desafortunadamente, tales oportunistas abundan entre los académicos aún hoy. No obstante, los hechos históricos de la ciencia siguen siendo hechos.

[16] Ver Godofredo Leibniz, "Specimen Dynamicum" en Gottfried Wilhelm Leibniz Philosophical Papers and Letters, Leroy B. Loemker, ed. Kluwer, Dordrecht 1989.

[17] Ibídem.

[18] Notablemente, exhibe las características de un sistema que, respecto a todas sus revoluciones internas, es semejante a la curva funicular (catenaria) en este respecto: siempre universalmente finito, pero no limitado externamente.

[19] Véanse mis respuestas extensas a las dos preguntas finales de la videoconferencia de LPAC el 8 de marzo de 2010, para un complemento pertinente al argumento que aquí se presenta.

[20] Muy pocos de entre los egresados universitarios en ciencias físicas del siglo 20, aun de entre las filas de los principales especialistas académicos en ciencia física, en verdad han trabajado ese material a fondo de manera tan competente como lo había hecho el "equipo del sótano" de mis colegas pertinentes. El caso de una pretendida falsificación que descubrimos del trabajo del equipo del sótano, es notable en este sentido.

[21] Todavía existen universidades de renombre en el mundo hoy donde la influencia corruptora de una mala educación por parte de profesores importantes de ciencia física, especialmente los fanáticos positivistas, todavía les enseñan a sus estudiantes galimatías desbocadamente reduccionistas sobre el tema de los grandes descubrimientos de Kepler.

[22] Con la derrota militar final de Napoleón Bonaparte, el héroe militar de la defensa de Francia contra la coalición habsburga ocupadora había sido "el autor de la victoria" y candidato a Presidente de Francia para sustituir a Napoleón, Lázaro Carnot. Se remplazó a Carnot, por órdenes de los británicos y de la autoridad de ocupación del Congreso de Viena, del duque de Wellington. Como producto secundario de este conjunto de acciones de Wellington, la principal institución científica en ese momento, la Ecole Polytechnique, fue tomada por los agentes patrocinados por los británicos, Laplace y Cauchy, y no solo expulsaron a los líderes de la ciencia francesa, Monge y Carnot, sino que el programa de entrenamiento científico fue tomado y contaminado por las fuerzas extranjeras ocupadoras. Como resultado, Alejandro von Humboldt, quien había sido un consocio de la Ecole con Lázaro Carnot, vino al rescate de la ciencia desatando el esfuerzo por mover el legado de la Ecole original a Alemania, durante fines de los 1820s. Bajo este arreglo, los patriotas de la Ecole continuaron su trabajo mediante la cooperación con los círculos internacionales, incluyendo a importantes círculos científicos de EU a su vez asociados a tales figuras destacadas como Alexander Dallas Bache y con vínculos cercanos a Carl F. Gauss y Alejandro von Humboldt.

[23] E.g., IIASA (el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicado, de Laxenberg, Austria).

[24] El intento fraudulento y totalmente fallido de Galileo, devoto de Paolo Sarpi, de identificar la catenaria, es notable en tanto exhibición de la incompetencia sistémica de los métodos de los empiristas modernos. Toda mi propia comprensión temprana de la ciencia física data de un conjunto de experiencias pertinentes a la edad de 14-15. De ahí en adelante, siempre consideré que la geometría euclidiana es intrínsecamente incompetente en estas premisas.

[25] La aseveración de Galileo de haber descubierto el secreto de la catenaria fue simplemente un fraude.

[26] Leonardo no sólo comprendió la catenaria, como Galileo nunca logró hacerlo, sino que definió la función catenaria-tractriz.

[27] Para bien de tus poderes de imaginación, remóntate a las implicaciones de una reliquia de una cultura marítima plausiblemente fenicia, u otra comparable, de la navegación transatlántica que hoy se fecha a un tiempo tan reciente como de hace unos cuatro mil años, en North Salem, New Hampshire, sitio que mi esposa y yo examinamos en 1982.

[28] Probablemente la mejor manera de clarificar esto es centrando la atención en el positivismo de David Hilbert (también un positivista), de Gotinga, en vez de los degenerados absolutos, tales como ese par de devotos a Bertrand Russell, Norbert Wiener y John von Neumann, quienes Hilbert expulsó de Gotinga en base a su incompetencia científica sistémica.