Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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El 22avo Distrito de Texas:

La victoria de Kesha

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

3 de marzo de 2010

Kesha Rogers
Kesha Rogers

Esta vez, pero no por lo general, "Avalancha" fue una designación correcta. Por lo común, un margen de victoria menor al 55% del voto total en una campaña primaria demócrata para el Congreso no es realmente una victoria por "avalancha"; para algunos, simplemente suena bonito decirlo la noche de las elecciones; a veces la gente se puede dar cuerda a si misma para repetir "fue una avalancha" hasta la mañana siguiente. El caso de la victoria de la recién electa candidata demócrata al Congreso, Kesha Rogers, en el 22avo Distrito de Texas, rompe todas esas reglas. Ella ganó una elección muy peleada, duramente, la cual ganó, en verdad, en tanto que había declarado que sería su campaña de enjuiciamiento contra el Presidente estadounidense en turno, Barack Obama.

Anoche, el Presidente Obama perdió Texas, nomás.

Ella había dicho, "enjuícienlo", bien claro, y eso fue lo que realmente sucedió en Texas, ayer en la noche. Hoy, "enjuiciamiento" pronto comenzará a hacer eco en todo el mundo.

No obstante, aunque sea por un breve momento, incluso en la mañana siguiente, hoy todavía, la dirección actual de ambos partidos en el Congreso todavía no entienden lo que sucede. Están en juego fuerzas muy fuera de su comprensión.

Se acaban de derribar los pilares del templo político de los filisteos. En algún lado, se escucha la voz del poeta Percy Bysshe Shelley riendo con alegría. De hecho, en tiempos como estos, grandes números y cada vez más gente es "apremiada a actuar, el poder que se asienta en el trono de su propia alma". Hay una verdadera "huelga política de masas" en marcha en muchas partes del mundo, ninguna más clara que en nuestro propio Estados Unidos. Están operando poderes entre nosotros ahora, poderes más allá de la comprensión de quienes se han considerado nuestros poderes financieros y políticos comunes, poderes que Shelley denominaba "los legisladores no reconocidos del mundo".

Hay un gran movimiento de masas congregándose por ahí, un gran poder moral nuevo en este planeta a semejanza de las grandes convulsiones sociales que han sido la verdadera amenaza de las tiranías en el pasado.

Esa masa creciente de entre nuestros ciudadanos que constituye el movimiento de masas que ha venido creciendo desde agosto de 2009, congregándose en contra de la presente Presidencia de Obama, está movilizada en un esfuerzo desesperado para salvarse a si mismos y a esta nación, de los símiles más horrorosos de la tradición de Adolfo Hitler, como lo ejemplifica la potencia financiera global de lo que se conoce como el grupo Inter-Alpha, un grupo de perversidad que ahora, aparentemente de repente, se ha transformado en basura, incluso ante los asombrados ojos de esa banda de depredadores globales que son ellos.

Eso, en realidad, es la tormenta en ciernes de fuerzas políticas que se encuentran a punto ya de jubilar al Presidente Barack Obama del cargo ahora. Durante los primeros días y después, luego del ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, el tema que se presentaba con el propósito de movilizar la conciencia de nuestra ciudadanía patriota, en una serie de películas y producciones similares tituladas "Por qué peleamos". Todos los jóvenes, como yo, que recordamos esa experiencia de esa época, recordarán probablemente eso con claridad hoy, aunque se hayan olvidado algunas otras cosas notables.

Los patriotas alertas y mejor informados entre nosotros reconocerán, que lo que amenaza con destruir no solo a nuestra nación, sino a nuestra civilización hoy día, representa el mismo enemigo que pone a toda la civilización en riesgo hoy día, las fuerzas que ahora se juntan en torno al Grupo Inter-Alpha. Esos son los círculos fascistas que controlan la Presidencia de Obama desde Londres; esos son los círculos financieros internacionales de hoy que calzan los zapatos, hoy, de los círculos financieros con centro en Londres que nos trajeron el régimen de Hitler y la Segunda Guerra Mundial entonces.

Es contra eso que nuestros patriotas están reaccionando cuando dan su voto para sacar a lo que consideran como la fuerza foránea extraña de los círculos íntimos que controlan al Presidente títere símil de Nerón, Obama, hoy día. Para nuestra ciudadanía patriota en general, la cuestión es, en esencia, "¡Queremos que nos regresen nuestra república!"

Nos llega como creencia en Dios

Es mi obligación, como uno de la fracción relativamente pequeña de gente que entiende realmente las pasiones profundamente arraigadas que removido la maldad hecha por el Presidente Obama entre nosotros desde que tomó posesión ese Presidente, mi obligación de explicar el tipo de fuerzas que mueven a una enorme y creciente masa de los ciudadanos que se han vuelto en contra de Obama con una profunda sensación de haber sido traicionados profundamente por un farsante a quien habían sido despistados a entregarle su confianza con esperanzas tan recientemente, parecería, como hace poco tiempo.

Cuando un pueblo ha sido traicionado en un grado tan monstruoso, del modo en que el Presidente Obama, tan rápidamente, ha traicionado a tanta gente de Estados Unidos ahora, la gente ansía la intervención de un poder superior a sus propios medios, que los rescate de un espíritu del mal que les parece como que se ha apoderado de los poderes gobernantes de su sociedad. Ruegan por auxilio; claman por justicia. De una u otra manera, ruegan a Dios.

El Dios a quien realmente ruegan, no es ningún extraño fuera del universo, ni un Paraíso distante que ninguna persona viviente pueda conocer. Le ruegan a un Dios real, a quien consideran dentro del universo, que impera desde dentro del mismo universo que experimentamos de este lado de la muerte. Le ruegan, en últimas, no a un Dios visible, sino a Su Presencia que se puede sentir entre nosotros.

Este es un Dios bien conocido a los grandes intelectos de la ciencia y la composición artística clásica. Es un Dios conocido en tanto presencia eficiente; es, en realidad, el Dios que tocó el espíritu de Percy Bysshe Shelley, y al autor del principio moderno de la ciencia física, Godofredo Leibniz, al referirse al principio de dinámica que envuelve al universo que habitamos.

Entonces, lee unas palabras del párrafo final de "Una defensa de la poesía" de Percy Bysshe Shelley

"Los poetas son hierofantes de las sombras gigantescas que el futuro proyecta sobre el presente; las palabras que expresan lo que no entienden; las trompetas que tocan batalla, y no sienten lo que inspiran; la influencia que no es movida, pero mueve. Los poetas son los legisladores no reconocidos del mundo".

Es dinámica en ese sentido, como escribió el gran físico Albert Einstein sobre el genio del descubrimiento de la gravitación por Johannes Kepler, como conociendo un universo que es (en lo inmediato) finito, pero, infinitamente, no confinado.

En veces, de este modo, cuando un pueblo es tensado hasta el límite, cuando la desesperación envuelve las sensibilidades, como lo está gritando ahora la enorme mayoría de nuestros ciudadanos desesperados, su capacidad para responder a un aspecto superior de su naturaleza humana inherente, les da poder para tener esperanza, y poder en tener esperanza para reconocer que ellos, como pueblo, se les ha dado el poder de otorgar, como por una plegaria, salvarse del mal por ellos mismos.